Mar del Plata: de la Belle Époque al abandono

Mar del Plata: de la Belle Époque al abandono

A inicios del siglo XX, Mar del Plata se consagró como el gran destino nacional del verano. Huyendo del pesado clima de la capital, familias adineradas de todo el país llegaban a las costas atlánticas buscando el alivio que ofrece el mar. Aquel pasado de esplendor, hoy se cae a pedazos.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

Lejos quedaron las imágenes del pasado añorado de señorío que le dieran a Mar del Plata el nombre de “la Biarritz de sud América”. Hoy, el lamentable estado de los edificios en propiedad horizontal frente a la costa y en los barrios más característicos de la ciudad, ofrece un clima de desdén y abandono, lejos de aquel pasado que ya muy pocos añoran.

En la década del ’80, durante el nacimiento de la democracia, se buscó proteger las propiedades que aún estaban en valor y que reflejaban un patrimonio arquitectónico relevante. La ordenanza de marras le ofrecía, al propietario que incorporara a la unidad al registro, la exención de tasas y otros cargos municipales. Sin embargo, la excepción nunca alcanzó a tributos provinciales o nacionales, como por caso, el impuesto al patrimonio.

La ley de patrimonio público de la nación incluye a aquellos bienes que son propiedad del estado nacional. No prevé subsidios para el mantenimiento de las propiedades en manos de privados, aunque éstas sean consideradas de bien histórico patrimonial.

Hoy, construcciones emblemáticas caen en el abandono y la destrucción por falta de recursos para su sostenimiento. Distintas organizaciones de conservación del patrimonio, junto con el Colegio de Arquitectos, sostienen que el legado patrimonial marplatense  “está en decadencia” por lo cual piden actualizar y robustecer el marco regulatorio y las herramientas políticas para la conservación y la planificación urbana. A través de este reclamo, y exponiendo el estado de deterioro —en algunos casos, hasta con riesgo para la seguridad pública— que se reitera en numerosos inmuebles, exigen respuestas a funcionarios y propietarios. Este miércoles realizarán, junto a otras entidades, una jornada de visibilización.

Entra aquí en profunda crisis el interés público en lo cultural con los intereses privados, ya que en ocasiones las propiedades consideradas patrimoniales se ubican en espacios ideales para el negocio inmobiliario. Al no existir herramientas que permitan poner en propiedad del estado dichas unidades, y teniendo que afrontar los dueños sin ayuda alguna los costos de mantenimiento, teniendo por otro lado la tentación de los posibles beneficios de una venta, el choque es inevitable.

La propuesta de estas organizaciones es modificar la ley para que el estado destine fondos para la adquisición y sostén del legado patrimonial, ante la ineficiencia de la ordenanza para protegerlo.

El cambio es necesario. En este escenario, el legado patrimonial de la ciudad pronto será un recuerdo.

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