Kircherismo reciclado: Alberto da marcha atrás para tratar de salir de la crisis

Kircherismo reciclado: Alberto da marcha atrás para tratar de salir de la crisis

El Presidente acudió a la vieja guardia del kichnerismo para intentar salir de la crisis. En realidad son los que "dijeron sí".

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La crisis del Gobierno tiene en vilo a la sociedad y para salir del paso el presidente Alberto Fernández dio un manotazo de ahogado, recicló parte de la vieja guardia del kirchnerismo y cedió más de la cuenta en manos de su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. El "nuevo" gabinete es un rejunte de funcionarios de los gobiernos de Néstor y Cristina, con compensaciones para la mesa chica de Alberto y la ratificación de quien inició el operativo apriete, es decir el ministro del Interior Wado de Pedro

Del equipo de Gobierno salieron más funcionarios señalados por Cristina que de los renunciantes testimoniales que pusieron en jaque al Presidente. El barrido también incluyó a ministros que ya habían sido desgastado como Nicolás Trotta, de educación, y Sabina Fréderic, de Seguridad. Los "funcionarios que no funcionan", según Cristina,  no están más. El ministro de Economía Martín Guzmán había sido indultado antes, aunque su continuidad parece condicionada por la misma carta de la vicepresidenta. 

Fueron horas frenéticas en el Gobierno, tras la exposición de una crisis inédita. El primero en blanquear su renuncia fue el secretario de Comunicación Juan Pablo Biondi, en una renuncia a la carta de la vicepresidenta. Luego aparecieron los problemas para armar el gabinete. Los gobernadores dieron apoyo retórico, pero no pusieron el cuerpo. Salvo el otro apuntado por Cristina: Juan Manzur, ex ministro de Salud, actual gobernador de Tucumán y ahora nuevo jefe de Gabinete. 

Las negociaciones se parecían a lo que ocurre en las democracias parlamentarias, donde se "arma gobierno" con una rosca interpartidaria que está legitimada. Sin embargo ocurría en una democracia presidencialista, donde según la Constitución es potestad exclusiva del primer mandatario nombrar a su equipo. En la versión sui generis del Gobierno, fue casi una asamblea y con la supervisión de la vicepresidenta. 

La vieja guardia

El Gabinete le baja perfil a la "juventud" de La Cámpora, y recicla a parte del primer kirchnerismo, del que el propio Alberto fue parte. La reaparición del verborrágico Aníbal Fernández es la más llamativa. Polémico y de perfil alto, implica un cambio de discurso en uno de los temas más sensibles.

Daniel Filmus retorna, ahora como ministro de Ciencia y asumirá el ya ex titular de Políticas Universitarias, Jaime Perzyck, como Ministro de Educación. Trotta había sido desautorizado varias veces por el propio presidente y termina como fusible de uno de los fracasos más grandes de la gestión: la educación en pandemia. 

Julián Domínguez es otro de los retornos. Ya ocupó el Ministerio de Agricultura y fue  presidente de la Cámara de Diputados; con buena relación con la oposición. En su carrera tiene una particularidad: fue parte del equipo de campaña que enfrentó a Cristina Fernández en la provincia de Buenos Aires en 2005. No es la única interna que arrastran los nuevos funcionarios, pues Domínguez y Aníbal Fernández también tuvieron fuertes cruces. 

La otra salida disimulada en el río revuelto es la de Felipe Solá, quien tuvo una de las gestiones más erráticas que se recuerden como Ministro de Relaciones Exteriores. Allí irá Santiago Cafiero, quien a pedido de Cristina deja la jefatura de Gabinete y queda con un rol decoroso dentro del gabinete. 

Justamente la salida de Cafiero y la llegada de Juan Manzur es el dato más relevante del cambio. Todo como lo dictaba Cristina en su misiva de ayer. El problema ahora es para los tucumanos, pues Manzur libra una batalla interna con su vicegobernador  Osvaldo Jaldo.  

El Presidente intentará salir de la crisis "refundando" su gobierno. Para hacerlo, hizo marcha atrás en el pasado del kirchnerismo. 

 

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