Ausencias y reproches en la juntada de Máximo Kirchner, Alberto Fernández y los intendentes

Ausencias y reproches en la juntada de Máximo Kirchner, Alberto Fernández y los intendentes

Absortos por el resultado de las PASO, ayer hubo dos reuniones de mucha importancia en el corazón del Frente de Todos. El presidente, Massa, Máximo y los intendentes debatieron en dos reuniones paralelas. Hubo tres ausentes de peso, entre ellos Axel Kicillof.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Los intendentes del Conurbano mantuvieron dos reuniones casi en simultáneo con el presidente de la Nación, Alberto Fernández, los diputados nacionales Sergio Massa y Máximo Kirchner, y los funcionarios nacionales Santiago Cafiero y Eduardo "Wado" de Pedro, con los cuales debatieron las urgencias electorales y cómo revertir la elección que terminó siendo mucho más increíble de lo que pensaban. Equipo que pierde, por ahora, no se toca.

Además del “siga siga”, lo llamativo de la ocasión fue qué en la reunión realizada en la Tercera Sección Electoral, la “cabecera del kirchnerismo”, faltaron sus más importantes referentes. Ni el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurrralde, ni el de La Matanza, Fernando Espinoza, estuvieron presentes.

Tampoco fue el gobernador Axel Kicillof, enojado por los pedidos de cambios de Gabinete que le dejaron trascender la mayoría de los jefes comunales ni su vice, Verónica Magario, aliada de Espinoza en el distrito más importante de la Provincia de Buenos Aires, donde el perokirchnerismo siempre marcaba las diferencias más importantes a su favor.

El encuentro de la zona sur se contraponía con otro de similares características, más reducido y menos oficial, que mantuvieron los ministros Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta con los intendentes Leonardo Nardini, Julio Zamora, Gustavo Menéndez y Alberto Descalzo, todos de la Primera Sección Electoral, zona norte y oeste del Gran Buenos Aires y el ministro de Desarrollo Social bonaerense, Andrés “El Cuervo” Larroque, amigo de Máximo, funcionario de Axel.

En los dos encuentros los análisis fueron similares, aunque en la que no estuvieron ni el presidente ni Massa ni Kirchner todo fue un poco más lineal. Katopodis y Zabaleta aún se sienten pares de sus interlocutores de ese encuentro, mientras que Larroque es uno de los que más rápido aprendió en La Cámpora a descifrar y entender la lógica de los intendentes.

En ambas mesas reclamaban por más rapidez en la llegada de recursos y fundamentalmente medidas para la clase media, que fue el sector que más le pegó con su voto al Frente de Todos. En Almirante Brown, Fernández les anticipó que iba a anunciar medidas para asistir a los sectores más damnificados por la cuarentena eterna, aceptada como otro de los elementos que conspiró contra el oficialismo.

Lo que se ha visto en todos los Gobiernos que pierden la iniciativa, como lo es el actual, es que esa “bala de plata” que se necesitaría para revertir la situación no llega. En parte porque ya no existe el receptor del mensaje, cansado por tantas frustraciones, y en otras porque lo que se propone termina teniendo gusto a poco.

También en el día de ayer fue la primera ocasión en que se volvieron a ver las caras Massa, Kirchner y Cafiero, entreverados en discusiones internas acerca de quién es la responsabilidad de la manera que se conduce el Gobierno y cómo se comunica. Sin embargo, a pesar que muchas cosas se conocen por los “machos del off”, como los bautizó oportunamente el propio presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, en el frente a frente no hubo reproches ni reclamos.

De hecho, con posterioridad al almuerzo con los intendentes, Massa y el jefe de Gabinete se reunieron en la Casa Rosada para pulir algunos detalles de los anuncios que se realizarían mañana.

Si bien no sobraba el optimismo, la idea que flotaba en el ambiente es que parte de la diferencia que se produjo en las PASO del domingo, se podría revertir. “No hablamos de ganar, sino de perder por menos”, fue la didáctica definición de uno de los que estuvo presente. Si se sigue la lógica que había antes del domingo, eso sería una catástrofe igual.

A pesar que en ninguno de los casos hubo mención al respecto, en varios de los municipios ya se empieza a pensar en una estrategia propia. Salvo algunas excepciones, ninguno de los intendentes sufre condicionamientos en sus respectivos concejos deliberantes, pero “no podemos quedar como derrotados. Eso nos deja muy tocados para las próximas elecciones porque se crean candidatos del otro lado”, aceptó un jefe comunal con mucha practicidad. Y el terror aumenta si ellos no pueden conseguir una elección más. “¿Cómo armamos un heredero con fuerza?”, se preguntó uno de ellos.

Por primera vez en una mesa política se discutió sobre los diferentes condimentos que contribuyeron a la derrota. Más allá de la trascendencia pública de las fotos por la clandestina de Olivos, aparecieron reproches por el vacunatorio VIP, la intransigencia de cada postura adoptada por los funcionarios del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el impedir la vuelta a la escolaridad antes de lo que terminó sucediendo y el deseo de cierres en todas las actividades siempre propuestas por Axel Kicillof.

“Para mantener el equilibrio del Frente no escuchamos a la gente. Creíamos que soportaba, y no. Se hartó. Ahora tenemos cuarenta días para demostrar, con hechos, que los escuchamos”, dijo tajante uno de los comensales de la zona oeste.

La ausencia de Espinoza y Magario no fue casual. Su palabra suele ser minimizada por el resto de la política bonaerense por “los modales que tiene. Es insoportable”, se sinceró uno de los que sí participó de la reunión en Almirante Brown. Pero, a la vez, se sinceró. “Es el que termina marcando la diferencia, y el gobernador no le dio ni un alfiler a la vice para hacer algo en el Senado que conduce”. La excusa de por qué no estuvo Insaurralde nadie la dio.

Y ahí está la otra preocupación del peronismo territorial. Cómo hacer para tener 3% más de votos que les permitan conseguir tres senadores provinciales más y que estos no se licúen en el recuento total de noviembre. Para algunos intendentes, buena parte de ese voto perdido “se quedó en su casa o se fue a la izquierda, que creció a costa nuestra”.

“La Izquierda encontró votos que antes venía a través de los sectores más radicalizados del kirchnerismo, pero que por muchas cosas ahora se fueron. Entre los velorios, los familiares varados, los malos ejemplos que dimos, ese votante más ético e intransigente podrá volver cuando vea que el macrismo nos puede ganar”, confesó un referente muy cercano al Instituto Patria.

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