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El kirchnerismo ya cree tener los votos para descontar en Buenos Aires

Alejados de la centralidad del poder, no atendidos en sus consultas y hasta ninguneados en alguna palabra empeñada sobre la posible reinterpretación legal de la normativa que impide más de una reelección consecutiva, los intendentes del Frente de Todos ya empezaron a trabajar por la remontada.

"Nos faltan tres puntos en la primera, la cuarta y la séptima sección electoral para conseguir los tres senadores que nos harían pelear mano a mano con Juntos el Senado bonaerense", dijo hoy a la mañana uno de los pocos intendentes que triunfó en la noche de ayer. 

En estas regiones, norte y oeste del Conurbano, y la zona núcleo de la pampa húmeda bonaerense, el Frente de Todos no llegó al número mágico con el que lograrían ingresar un legislador por cada región en disputa. De los tres que se elijen en la séptima, donde el ex intendente de Bolívar y diputado nacional que acompañó a Florencio Randazzo hace cuatro años, Eduardo Bali Bucca, hoy Juntos colocaría los tres en disputa, al igual que lo hizo hace cuatro años.

Florencio Randazzo.

Lo mismo pasa en la Cuarta sección electoral, en la que el Frente de Todos también necesita el mismo porcentaje para conseguir otro senador provincial. Allí hay siete bancas en juego, mientras que en la más populosa Primera Sección necesitarían el mismo porcentaje para que ingrese la cuarta candidata de esa lista. 

Esta es una de las metas que ya se fijaron el domingo a la noche, cuando los números impensados empezaron a tomar la dimensión de catástrofe para el oficialismo. Y para esa misión, los únicos en condiciones de aumentar el 3% de los votos son los jefes territoriales que en la mayoría de los casos no hicieron la elección esperada. 

Sin embargo, no tienen demasiados elementos para trabajar como nunca lo hicieron anteriormente en una elección de medio término. Sin figuras convocantes, su fortaleza está cuando se plebiscita su propia gestión o se discute un traspaso. Pocas veces han podido repetir la proyección de las ejecutivas en las legislativas. Tal cual lo dijo uno de ellos, y fue anticipo de MDZ: "Cada dos años caemos diez puntos. A eso hay que sumarle la pandemia, el vacunatorio vip y las fotos de Olivos", agregó.

Hasta el momento, como era previsible desde ayer a la tarde, cuando aparecieron las primeras proyecciones, lo único que se escuchan son pases de facturas y recriminaciones, todas o casi todas para Alberto Fernández y su equipo de confianza. Nadie miró para la Provincia, donde el gabinete de Axel Kicillof sigue como si nada hubiera pasado o la gente los hubiera premiado con el voto. 

Sergio Massa se recluyó en Tigre, donde el oficialismo perdió contra el ex actor y concejal Segundo Cernadas, y sabe que necesitarán mucho más de él para conseguir los consensos necesarios con la oposición, pero su imagen quedó muy relacionada con Máximo Kirchner, el otro que siempre propuso cambios en el Ejecutivo nacional. No hizo lo mismo con las autoridades de La Plata. Será porque sabe que su madre tiene en el gobernador a su "máximo" protegido.

Kirchner pretende ser el jefe del peronismo kirchnerista a partir de diciembre en la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, las comunas que gestionan sus amigos y aliados directos perdieron todas. Quilmes, Luján y Mercedes, por nombrar las más emblemáticas, sucumbieron contra Juntos mientras que su principal funcionaria en un organismo prestacional como Anses, Fernanda Raverta, perdió estrepitosamente en General Pueyrredón, sede de Mar del Plata. 

Para peor, a los intendentes que desplazó forzadamente de la conducción partidaria ganaron sus localidades, como Gustavo Menéndez, en Merlo, y Fernando Gray, en Esteban Echeverría. 

Así las cosas, los intendentes creen que "podemos remontar la elección. Hay muchos electores naturales del peronismo que no fueron a votar, que están con bronca, pero si trabajamos con toda nuestra fuerza y rastrillamos bien, lo podemos conseguir", le dijo a MDZ uno de los que en su comuna el oficialismo perdió contra Juntos.