Una elección clave que define el futuro y los proyectos de poder del kirchnerismo y Juntos por el Cambio
Argentina elige. En realidad para interpretar la frase hay que saber el contexto: hoy son las elecciones primerias, comicios que para todo el mundo serían para seleccionar candidatos. Pero en Argentina en realidad se trata de la primera instancia electoral; una elección más influyente de lo que indica el título.
El test electoral tiene al presidente Alberto Fernández como principal protagonista, pues se plebiscita su gestión en medio de una dura crisis económica, en la "cola" de la pandemia y tras un cuestionado plan de gestión de esa contingencia. Pero además de la mirada externa, también es una prueba interna para el presidente, pues está en juego el delicado equilibrio de la alianza que el Frente de Todos tiene para gobernar. El día después no será igual.
-
Te puede interesar
El Gobierno moderó su plan de inteligencia que habilitaba espionaje interno
Para la oposición la tensión no es menor. También se pone a prueba la sobrevida de la unidad en Juntos por el Cambio y los dos principales distritos tienen por primera vez internas competitivas. El radicalismo busca reconstruirse en la Provincia de Buenos Aires para tratar de ser opción seria de cara al 2023 y dejar de ser una federación de partidos provinciales que secunda al Pro. El partido fundado por Mauricio Macri, por su parte, busca relajar tensiones internas y dirimir liderazgos, sucesiones y posicionamientos.
Hay cinco distritos clave. Buenos Aires es la provincia que va a definir al "gran ganador o perdedor". Por la magnitud que tiene a nivel electoral y también porque el oficialismo se ha concentrado casi exclusivamente en ese bastión, resignando otras provincias dadas por perdidas como Córdoba y Mendoza. El kirchnerismo perdió volumen de votos y hay paridad. Victoria Tolosa Paz podría ser la candidata más votada, pero en la disputa entre frentes están parejos. En el oficialismo Alberto Fernández es el que más pone en juego. En el frente interno y externo. Cristina Fernández de Kirchner también, pues el control del Senado depende de lo que ocurra hoy y el 14 de noviembre. Sergio Massa está expectante: apuesta a que si la elección es regular, puede dar un zarpazo interno para ganar protagonismo.
El otro distrito clave es Santa Fe, donde hay una dura disputa interna el oficialismo y la oposición. Córdoba también está en el lote de los distritos clave porque puede marcar el certificado de aplazo definitivo para el kirchnerismo y dejar el escenario para que el oficialismo nacional pierda allí un senador. El cuarto es Chubut. No por magnitud, sino porque también hay incertidumbre electoral y el resultado de hoy y de noviembre puede representar la pérdida de mayorías en el Senado para el Gobierno. La Ciudad de Buenos Aires es otro punto importante. No tanto por la disputa entre "oficialismo y oposición", pues es territorio perdido para el kirchnerismo. Lo más importante en esa elección es la interna de Juntos por el Cambio y si María Eugenia Vidal puede convertirse en "sucesora" o no. Pero hay otro emergente: la sorpresa que puede significar la elección de Javiel Milei, el mediático candidato que se convirtió en la opción disruptiva y que podría convertirse en un dolor de cabeza para el resto de los dirigentes políticos.
En Mendoza la elección parece cantada. Cambia Mendoza tiene un margen de diferencia que el Frente de Todos no logró reducir y las dudas están puestas en cuál será el techo que el PJ puede alcanzar. Más teniendo en cuenta las elecciones de noviembre: si el desempeño no es competitivo, en las generales podría ser peor. La otra disputa es por la representación que puedan lograr o no los partidos chicos. Quien quede tercero será el que hacia noviembre puede convertirse en opción competitiva o no
El duro telón de fondo
El telón de fondo de las elecciones es complejo y estuvo ausente de los debates. La crisis económica que se potenció por la pandemia, la pobreza que afecta a 6 de cada 10 niños, una marginación de más de un tercio de la población y problemas de acceso al trabajo son parte de la vida cotidiana de los argentinos. El Gobierno apostaba a que hubiera una recuperación económica visible, pero no llegó y esa será la apuesta para noviembre. La oposición tuvo que superar primero las tensiones internas y luego intentó instalar como eje de campaña una disyuntiva de tinte institucional.
En efecto, hoy comienza a definirse el juego de mayorías en el Congreso. El oficialismo tiene mayoría cómoda en el Senado, y la logra con aliados en Diputados. En la Cámara Alta podrá en juego esa comodidad. En Diputados "se van" varios aliados, como el mendocino José Ramón, pero pone en juego menos bancas que Juntos por el Cambio porque en 2017 habían tenido una elección regular. Por eso aún perdiendo, puede mantener parte del poder.
La previa a la elección estuvo marcada por el descontento; una bronca que se acumula desde marzo del año pasado y que no ha sido "reactiva". La elección es el momento clave. Hubo hasta cierta militancia por el "no voto" o voto en blanco. El problema es que esas manifestaciones de bronca "pasiva" no logran representación, como ya ocurrió en otros momentos. Por eso también hay expectativa por el grado de participación que habrá.