Juan Zabaleta ya pidió licencia y mañana asume por Daniel Arroyo

Juan Zabaleta ya pidió licencia y mañana asume por Daniel Arroyo

El intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, ya fue autorizado por el Concejo Deliberante de esa localidad al oeste del Conurbano bonaerense para que mañana, en horas de la tarde, asuma por Daniel Arroyo como ministro de Desarrollo Social. Lo sucede un referente de La Cámpora en su distrito.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

El futuro ministro de Desarrollo Social de la Nación, Juan Zabaleta, ya tiene la licencia municipal para incorporarse al Gabinete presidencial. En una sesión extraordinaria del Concejo Deliberante de Hurlingham, su reemplazante, Damian Selci, ya tiene los atributos oficiales como intendente. 

Escritor y político, Selci milita en La Cámpora y es un aliado estratégico del actual segundo en la conducción del PAMI, Martín Rodríguez, con quien Zabaleta volvió a discutir fuertemente previo al cierre de listas de la semana pasada. La salida, acordada por todos los actores políticos del Frente de Todos, le permitirá al futuro intendente interino realizar algunas designaciones centrales para su administración, pero la mayoría de los actuales funcionarios seguirán en sus cargos

Mañana, a las 18, Zabaleta asumirá por Daniel Arroyo al frente del Ministerio y será el tercer jefe comunal en asumir en el Gabinete presidencial. Los otros son Gabriel Katopodis, su aliado, en Obras Públicas, y Jorge Ferraresi, en Vivienda. A éste lo secunda el también intendente, en uso de licencia en Navarro, Santiago Magiotti. 

El futuro ministro, hasta el momento, esquivó hablar con la prensa. Inclusive MDZ debió hacer constantes pedidos para que diera alguna opinión sobre su futura gestión. “En la semana hablamos”, siempre fue su única declaración.

Sin embargo, viendo su trayectoria, recorrido y conocimiento de los múltiples actores que interactúan en el Ministerio, no es difícil anticipar que cambiarán rotundamente muchas de las directivas internas y habrá un nuevo orden en la gestión.

A diferencia de lo que sucedía con Arroyo, quien no tenía peso político propio, nunca tuvo gestión ejecutiva por elección abierta, jamás ganó una interna o tuvo un enrolamiento con alguna de las diferentes variantes que componen el Frente de Todos, Zabaleta ya pasó por todos los escenarios posibles. Inclusive el destierro.

El intendente en uso de licencia puede volver, si se lo propone, a ser nuevamente electo en 2023 porque el decreto reglamentario que firmó María Eugenia Vidal pocos días antes a su finalización de mandato, le abrió una nueva chance, ya que el impedimento legal para una nueva reelección caduca porque no cumplió los primeros dos años de su segundo mandato.

La posibilidad de gobernar el territorio en el futuro también frena la diáspora que La Cámpora cree que puede darse si él no está en Hurlingham. “Vuelvo, gano, y todo se ordena de nuevo”, aclaró más de una vez. Entonces, su llegada al Ministerio de Desarrollo Social significará un claro reordenamiento interno en el gobierno, dentro y fuera de esa área.

En lo que respecta a la cartera, el reacomodamiento se dará porque sabe del manejo de tensiones y no se molestará porque algún dirigente le grite o lo presione. Conoce, porque creció con ellos, todos sus métodos, giros y miserias. En un ámbito donde los movimientos sociales manejan mucho y el camporismo también, que un hombre de “la política” se siente con poder para ejecutar en un ministerio de permanente tensión es un avance más que importante dentro de una cartera anárquica.

La manifestación por San Cayetano, realizada por los grupos de trabajadores informales, corrientes sociales relacionadas con la asistencia social y funcionarios del oficialismo tuvo más críticas que aplausos para la gestión. “El problema es que, para no quedar como blandos, los propios amigos nuestros nos corren por izquierda”, ironizó, hace un tiempo, un diputado que ayer estuvo en la marcha.

La otra “pata” que le da relieve a la llegada de Zabaleta a la gestión es que también incrementará la porción del gabinete en mano de los intendentes. Ya son cuatro en sectores de relevancia. “La hora de los intendentes”, empiezan a deslizar desde el entorno oficial. A ellos los ayuda Santiago Cafiero, jefe de Gabinete, antiguo referente de Zabaleta y Katopodis en el conurbano norte.

Los jefes comunales, todos en uso de licencia en General San Martín, Avellaneda, Navarro y Hurlingham, saben cómo manejar las tensiones de cada una de las corrientes internas del Frente de Todos y, además, le servirán al presidente para tener más musculatura en el futuro cercano, cuando las tensiones con la vicepresidente vuelvan a aparecer.

Al menos esa es la expectativa con la que se rearma la “vuelta a la normalidad”, porque en el oficialismo, saben, que “siempre pasan cosas y todos los papeles se queman.

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