El trabajo de hormiga del Frente de Todos para rescatar a Victoria Tolosa Paz
Las más exquisitas explicaciones florecen de los militantes y dirigentes peronistas y kirchneristas de la Provincia de Buenos Aires cuando hablan y comentan sobre los dotes de la candidata a diputada nacional Victoria Tolosa Paz, quien a pesar de haber estado dos años conduciendo programas sociales, es una verdadera desconocida para propios y extraños.
"Vamos en rescate del soldado Tolosa Paz", dicen en los barrios cuando se organizan la distribución de los volantes. Saben que están trabajando con una figura que ni ellos conocen y sobre la que deben explicar sus bondades. "Lo importante es el proyecto", es la síntesis que eligen, y la ponen en la fila del mismo, mucho detrás del intendente de la localidad, en caso de ser oficialista, o del candidato a concejal, cuando se está en territorio opositor.
"El problema que tiene es que explica demasiado. Sabe tanto, que siempre quiere conseguir la aprobación del otro, pero de pronto la pifia y chau", describía los otros días, en Tres de Febrero, un periodista militante que estaba esperando a Máximo Kirchner en el acto de lanzamiento del sábado pasado.
El problema que tiene la candidata no es menor para la lógica del peronismo, que no acepta ser representado por un derrotado electoral. Poderosos como Eduardo Duhalde y Carlos Menem supieron bien de lo penoso que fue su transitar tras la salida del poder. El propio Sergio Massa decidió volver de donde se fue cuando empezó su derrotero de traspiés electorales.
Tolosa Paz viene de perder la última elección en la que participó, la PASO de la Municipalidad de La Plata, contra Florencia Saintout y también fue acusada de inducir a un grupo de peronistas no K a votar por el candidato que proponía Juntos por el Cambio, el actual intendente Julio Garro.
Su presencia, entonces, tuvo dos elementos decisorios. La necesidad de "taponar" el primer lugar de la lista en la Provincia de Buenos Aires con una persona "amigable" y con buen discurso que impidiera continuar con la discusión abierta e impulsada por los dirigentes bonaerenses Sergio Massa y Máximo Kirchner para que Santiago Cafiero estuviera en ese lugar. La otra es que su ADN albertista está en su amigo Pepe Albistur.
La campaña, anárquica, tiene a todos opinando y a pocos ejecutando. "La provincia le corresponde a los pibes", le dijo uno de los operadores nacionales permanentes a MDZ cuando se le preguntó por la posibilidad de dialogar con Tolosa Paz. Más cruel, otro conocedor de los humores del Conurbano bonaerense, sintetizó: "El kirchnerismo y La Cámpora son como una franquicia berreta... tenés que comprarle todo a ellos, podes vivir con lo que vendes, pero de los sueldos, los gastos y los impuestos te haces cargo vos. Guay con querer poner algo propio ahí".
La nueva campaña, en la que habla de sus nietos e hijos, busca humanizarla, aunque los focus group no ponen en duda su calidad humana y familiar. La mayor parte de los consultados no la relacionan con la base electoral a la que le debe representar y su desconocimiento pesa por sobre todas las cosas.
Es por eso es que en los municipios se prioriza la cara del intendente, cuando este es peronista, o la del concejal, cuando el distrito en cuestión es opositor. Recién esta semana se inició con una profusa carrera para instalar su rostro y nombre en los murales y gigantografías de la Provincia de Buenos Aires, aunque siempre se la "pega" con un dirigente conocido.
Tampoco ayuda su segundo en la lista de diputados nacionales del Frente de Todos. Daniel Gollan es un poco más conocido que ella, pero su imagen es neutra o negativa entre los que saben quién es. Por eso es que la cartelería donde ambos aparecen juntos es desplegada por la superestructura publicitaria.
El Frente de Todos sabe que su mayor fortaleza es la unidad. La marca política supera, con amplitud, a los candidatos propuestos. En los territorios, sólo los intendentes tienen mejor imagen que su propia fuerza. Ni siquiera el gobernador Axel Kicillof puede aportar un voto más sobre lo que el resto de la población cree del oficialismo.
A diferencia de otras oportunidades, cuando los referentes de las listas kirchneristas pretendían eludir todos los debates, Tolosa Paz no sólo propuso hacerlo con todos los otros candidatos sino que también se prende en acalorados mano a mano cuando algún vecino la cruza en medio de la campaña, como sucedió el otro día a la salida de un canal porteño o en La Plata, su ciudad en el mundo.
Esto puede ser así dada su necesidad de ampliar su nivel de conocimiento. "Es más que nada porque ella es así, no le elude al debate, está segura de lo que representa y también sabe que no siempre se dan las oportunidades que hoy tiene por delante", dijo un funcionario que siempre supo que ella iba a ser la candidata.
"Lo cierto es que era una buena candidata antes de las fotos de Olivos. No traía problemas, pero nadie necesitaba que sumara un voto más de lo que tenía el Frente por sí mismo. Ahora, todo se modificó", reflexionó un importante referente de la Provincia.