Cómo está parada Mendoza frente al seguro impacto de la variante Delta

Cómo está parada Mendoza frente al seguro impacto de la variante Delta

Se detectó el primer caso en la provincia de esta cepa, que anticipa otra ola de contagios. El Gobierno entiende que el sistema para controlar ingresos desde el exterior funciona, aunque la vacunación avanza más lento de lo previsto. Las crisis políticas que no estaban en las olas anteriores.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Más temprano que tarde se iba a encender la alarma por el ingreso de la variante Delta de coronavirus a Mendoza. Y fue una mujer de 57 años quien dio positivo de esta cepa mucho más contagiosa que las dos anteriores detectadas en el país y que mantiene la situación epidemiológica de la provincia al borde de la tercera ola de contagios.

“Una golondrina no hace verano”, fue la reflexión de un funcionario del Gobierno de Rodolfo Suarez por la tarde, al analizar que, más allá de este caso detectado el fin de semana, la variante todavía no está circulando de manera comunitaria entre nosotros. Sin embargo, tal como sostuvo este lunes la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, las autoridades provinciales coinciden con que para que esto ocurra “falta poquito”.

¿Cómo enfrenta Mendoza el peligro de una nueva catarata de infectados? Con certezas y algunas diferencias sobre la manera en la que debió manejar las dos crisis anteriores. La provincia tiene vacunado hasta el momento al 57% de su población con una dosis y apenas si supera el 26% de gente a la que ya cuenta con el esquema completo. Casi, casi, siguiendo el promedio de vacunación a nivel nacional. Este dato es clave: desde un principio se viene insistiendo con que es necesario completar los esquemas de vacunación para mitigar el impacto de la Delta, que ya provocó dos muertes en el país en las últimas 48 horas y está circulando en otras provincias.

Para lograr la inmunidad de rebaño, aunque este parámetro viene siendo debatido en otros países, se debe tener vacunado de manera completa entre el 60% y el 70% de la población. Si, como estiman los especialistas, septiembre será el mes del impacto, el camino a recorrer es muy largo todavía.

Otros aspectos que ya se saben. Las personas vacunadas, aun con las dos dosis, se pueden infectar y contagiar, aunque podrían llegar a prevenir enfermarse gravemente. La llave del combate contra la variante Delta hay que encontrarla también en otros dos aspectos: la necesidad de más testeos y una buena vigilancia de la secuenciación genómica. Hasta aquí, el gobierno entiende que el sistema funcionó. Pero existen falencias.

Los análisis para saber de qué variante se trata solo se hace en Buenos Aires y eso dificulta los testeos. En los últimos meses el ingreso de personas del exterior a la provincia fue dispar. Hubo días en los que ingresaron solo 8 pasajeros diarios, pero también se registraron jornadas con picos de 70 por día. A todos ellos, informan, se les hizo el seguimiento y con un detalle en particular. A los siete días de llegados, el testeo se les realiza en un efector público para tener línea directa con el Instituto Malbrán de Buenos Aires y lograr detectar de manera más rápido de qué tipo de cepa se trata en realidad. Así se logró identificar la variante de la mujer procedente de España y que el resto de los integrantes de esa familia, su marido y dos hijos adultos, no estaban contagiados a su vez.

El Gobierno por ahora confía en su método. Cuando la directora Nacional de Migraciones, Florencia Carignano, anunció en julio el cepo para el ingresos de personas del exterior, Mendoza protestó porque entendía que podía hacer un seguimiento estricto de esos ingresos. En la actualidad la Policía Turística mantiene controlado el aislamiento obligatorio de alrededor de unas 303 personas que llegaron de afuera, con un incumplimiento de la cuarentena forzada de diez días que ronda el 5%.

Es un riesgo igual. Se sabe que el “caso cero” de la Delta en Córdoba, que murió el pasado domingo, al no cumplir el aislamiento obligatorio contagió a otras 35 personas y fue el responsable de la circulación comunitaria de ese tipo de virus en su provincia. El argumento de por qué no se tiene una mirada de cerca sobre los que probablemente no se aislaron acá, está puesto, para los funcionarios, en que muchos de los que ingresaron a la provincia equivocaron el dato de su dirección en sus declaraciones juradas y se hace imposible el seguimiento.

El sistema de sanitario logró bajar desde hace unos meses su nivel de estrés. La sostenida caída en los casos diarios, más el avance de la vacunación en junio, julio y lo que va de agosto hicieron que el nivel de ocupación de camas de terapia intensiva descendiera de manera significativa Y eso lo quita presión a médicos y enfermeros que ya vienen sufriendo las consecuencias del desgaste en sus trabajo desde hace prácticamente diecisiete meses.

Pero frente a lo que se viene, ahora la tensión está en los bolsillos de los que trabajan en los hospitales. A diferencia de lo que ocurrió cuando la pandemia comenzó el año pasado, y lo mismo cuando golpeó entre mayo y junio la cepa Manaos, los profesionales de la Salud se encuentran hoy en conflicto con el gobierno de Suarez por los aumentos salariales de este año.

Nadie sabe cómo se resolverá la puja con AMProS, que ya viene realizando desde hace semanas medidas de fuerza y movilizaciones en rechazo a las subas propuestas por el gobernador. La situación se resolverá en días, cuando los médicos y enfermeros afiliados al sindicato voten si acuerdan o no. No hay un panorama claro acerca de qué va a pasar, mientras los delegados comenzaron a hacer circular este lunes las simulaciones en los sueldos para que cada uno se entere cómo será el impacto de los aumentos del 45% propuesto.  Si no hay arreglo, las derivaciones en el sistema sanitario son insospechadas. Y aún así, si la propuesta tiene aval gremial, es una incógnita cómo reaccionarán los médicos residentes, que fueron vitales para suplir las falencias en los hospitales hasta aquí y que no están demasiados conformes con los que pretenden pagarles.

Se agrega un dato más a este cuadro de situación. El gobierno enfrentará la posible tercera ola de contagios de coronavirus en plena campaña electoral y con la figura de la ministra de Salud, Ana María Nadal, muy desgastada desde lo político por las inconsistencias en la carga de los muertos por la enfermedad durante 2020. La encargada de trasmitir otra vez confianza y seguridad ante la nueva crisis, devaluó su palabra al no haber informado en su momento el retraso en la carga de esta información. Eso desencadenó un ataque opositor, por la sospecha de que se estaban ocultando fallecimientos para dar la imagen de que se había manejado bien la pandemia. Un desafió, que Nadal deberá afrontar nuevamente en el corto plazo. 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?