El conflicto con salida incierta que inquieta al Gobierno de Rodolfo Suarez

El conflicto con salida incierta que inquieta al Gobierno de Rodolfo Suarez

En los próximos días Ampros decidirá si acepta la última propuesta de aumento que Rodolfo Suarez hizo en medio de la campaña. El personal de la Salud no recibió incrementos en 2020 y eso hace difícil la salida, pero podría ser clave que terminen aceptando los profesionales que cobran salarios altos

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Ya está claro a esta altura que Rodolfo Suárez no se destaca por ser un experto en el manejo de conflictos. Casi que lo dejó en claro cuando, en su bautismo como gobernador, bajó a la minería de la agenda ante la presión en las calles; una decisión de la que todavía, y más aún con los problemas económicos desatados por la pandemia, está pagando las consecuencias.

Esa misma falta de pericia política y de método para gestionar las crisis, es lo que lo tiene al gobernador cara a cara ahora con un asunto no menor: en los próximos días el gremio de los profesionales de la Salud, Ampros, definirá si acepta o termina rechazando nuevamente una oferta de aumento salarial para este año, puja que mantiene en vilo al sistema de salud desde hace semanas y que amenaza, en caso de no llegar a un acuerdo, con complicar -y mucho- la atención en los hospitales cuando estamos a las puertas de una nueva ola de contagios de coronavirus. Más problemas para Suarez: el sindicato ya dio muestras de convocatoria a medidas de fuerza y movilizaciones que, si no hay arreglo, recrudecerán justo en el tramo final hacia las PASO.

Algo se salió de madre de uno y otro lado. Para el gobierno se encendieron todas las alarmas porque las protestas ya se comenzaron a mezclar con la campaña y este nivel de conflictividad no hace otra cosa que dejar expuesto un bajísimo nivel de empatía con gente que le viene poniendo el cuerpo de manera vital a la pandemia. La cercanía de las elecciones es lo que habría obligado a los paritarios oficiales a terminar mejorando la propuesta, luego de que durante un mes y medio se les dijera que no había plata. 

Isabel del Pópolo, la titular de Ampros, llegó al límite de su resistencia física cuando el jueves por la noche se descompensó en medio de las idas y vueltas para ver cuándo el Ejecutivo iba a ofrecer un aumento distinto del que venía proponiendo. “Chavela” intentó sumar a Raquel Blas a la mesa de discusión paritaria, cosa que el Gobierno rechazó de plano. La histórica referente sindical de ATE está desde hace unos años referenciada en SITEA y su presencia allí respondía a una necesidad del gremio de tener mayor volumen de presión y movilización recostándose en la Izquierda.

Así, el gremio que agrupa a médicos y licenciados en enfermería está a la espera de las simulaciones por parte del Gobierno, para ver cómo impactará en los distintos niveles de sueldo esa última propuesta de aumento del 45% y sin que sean considerados dentro del aumento el bono de $54.000 que se habían ofrecidos inicialmente. La votación de los afiliados demorará algunos días para llegar a una definición, pero ya se sabe que existe un alto nivel de complejidad en ese debate interno.

Uno: los médicos tienen la vara alta en cuando a negociaciones salariales recientes se refiere. Sobre todo durante el último año de Alfredo Cornejo, en donde se aplicó la “cláusula gatillo” y el ritmo de incrementos siguió a la inflación. Tanto fue así, que Del Pópolo en buena medida funcionó como aliada del anterior gobierno en el marco de las discusiones salariales con el sector público. El segundo tema es más duro y es que durante 2020 los médicos (como todo el personal estatal) no recibieron aumentos. Y eso hace extremadamente difícil que se vea, a la recomposición actual, como algo suficiente

Y existe un tercero. Si se acepta la mejora salarial que está sobre la mesa de negociaciones, en términos generales la misma podría terminar beneficiando en mayor medida a los salarios elevados antes que a los bajos del sector. Esto, a diferencia de la oferta que ya se rechazó varias veces, que incluía a los bonos y que en cierta forma equilibraba los aumentos entre los que más y los que menos ganan.

Según datos del propio Amproa, los sueldos altos son muy pocos dentro del régimen de Salud. Los cobran aquellos que tienen bloqueo de título o se desempeñan en zonas inhóspitas. De allí, hacia abajo: la clase 1 (que trabaja de lunes a sábado cuatro horas o bien una guardia de 24 horas a la semana) tiene un sueldo de $60.000. Cada tres años de trabajo el profesional asciende una clase, hasta llegar a la 8, que es la máxima que se obtiene con 20 años de servicio. Esto deriva en un salario de bolsillo de aproximadamente $90.000. El 50% de los afiliados al sindicato cobra entre $50.000 y $90.000 mensuales, es decir, que muchos de ellos no cubren si quiera el costo de la canasta básica que en Mendoza está fijada en $ 62.000.

La encrucijada para Del Pópolo está a la vista. Si se vota que sí, aquellos sectores a los que más aspiraba a defender dentro de su sindicato quedarán desfavorecidos. Y con un problema adicional. En esta crisis tomaron cuerpo los residentes médicos, que fueron cruciales el año pasado para que el sistema sanitario no colapsara.

Este grupo no está afiliado al gremio, pero se ha convertido en una de las ramas más combativas en este conflicto. A ellos los abarcan las generales de la ley salarial. Actualmente el sueldo de ingreso de un profesional universitario residente con postgrado de hasta cinco años oscila entre los 55 mil y 60 mil pesos.

Son más de un centenar de jóvenes autoconvocados en la “Asamblea de residentes”, que se definen como “apartidarios y horizontales”, que operan a la par de Ampros, pero que se caracterizan por tener una impronta propia. “Una generación de residentes que no se deja pisar”, según dijo a MDZ Uriel Baglione, referente de la agrupación. Un detalle: este grupo contó cómo recibió asesoramiento de los profesionales de la Salud de Neuquén, que hace unos meses mantuvo cortadas varias rutas de esa provincia, entre ellas, las que conducen al yacimiento de Vaca Muerta, desencadenando en aquél momento un problema en el abastecimiento energético del país.

Si acuerda con Ampros, Suarez habrá superado el conflicto y tendrá elecciones primarias en el marco de una relativa calma sindical. Pero la firma de ese acuerdo abrirá automáticamente la puerta a otra crisis futura y es la que planteará el resto de los gremios estatales, a quienes se les impuso aumentos por decreto  con subas que no contemplaron un 45%. Las paritarias para estos sectores se reabrirán en noviembre y se descuenta que pedirán el mismo trato que Ampros. Pero esa historia será parte del manejo que deberá hacer el gobernador, con el escenario de la otra elección que se viene.

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