Residentes, el frente más combativo en el reclamo de los profesionales de la Salud
El plan de lucha que llevan adelante los profesionales de la salud en Mendoza, principalmente los nucleados en AMProS, cumple más de 45 días. En ese reclamo hay un protagonismo particular de los médicos más jóvenes que se desempeñan en efectores públicos de salud y salieron a la calle en medio de la pandemia para reclamar mejoras salariales y laborales. Muchos de ellos son residentes.
Entre los guardapolvos blancos que se ven en las calles durante las marchas se destacan jóvenes profesionales que integran la Asamblea de Residentes. Se trata de más de un centenar de millennials y centennials autoconvocados “apartidarios y horizontales” según se definen, que funcionan a la par del gremio AMProS pero que se caracterizan por la impronta propia. “Una generación de residentes que no se deja pisar”, según manifiesta Uriel Baglione, referente de la agrupación.
Son psicólogos, enfermeros, kinesiólogos, entre otros, que se están especializando y que se quejan principalmente de los bajos salarios, pero también de los problemas estructurales de larga data en el sistema sanitario que se vieron agravados con la pandemia.
Protesta asesorada
Meses atrás, un reclamo similar tomó protagonismo nacional cuando profesionales de la salud de Neuquén paralizaron por más de 20 días puntos claves, como por ejemplo los caminos del yacimiento Vaca Muerta, causando un fuerte impacto económico para las empresas que allí trabajan.
Si bien en Mendoza la característica de la protesta no es idéntica a la de los “elefantes de Neuquén”, sí tiene cierta vinculación, ya que los médicos de la vecina provincia han asesorado y capacitado a sus pares mendocinos para encarar el plan de lucha. Baglione contó a MDZ :
“Tuvimos una capacitación por Zoom, ellos nos están apoyando. Tienen una mirada integral de la salud entendiendo que todo lo que impacta en salud impacta a la población en todo sentido, hasta en el desarrollo económico”.
Desde la agrupación aseguran que al ser considerados “becarios” y no residentes, para la ley provincial no son trabajadores y por lo tanto no tienen vacaciones, ni licencia por maternidad y tampoco derecho a reclamar, entre otros planteos. El régimen de trabajo en los efectores públicos de salud es de un promedio de 80 horas semanales más dos guardias de 24 horas. “Eso atenta contra la calidad del sistema” agregó Baglione, quien planteó irregularidades “como la sucedida con residentes de clínica de primer año, sin preparación en el Hospital Schestakow, que quedaron a cargo de terapias críticas, realizando procedimientos de intubación con una orientación telefónica como único acompañamiento”.
Los sueldos
Actualmente el salario de ingreso -Clase 1- de un profesional universitario residente con postgrado de hasta cinco años oscila entre los 55 mil y 60 mil pesos. En tanto que la clase 8, el tope de la escala, con 20 años de antigüedad en el estado, es de $100.000.
No quedan dudas que el número se desinfla cuando uno lo compara con otras actividades que obtuvieron este año incrementos superiores al 40 por ciento, como por ejemplo los choferes de colectivo, que con el último acuerdo paritario cobrarán desde septiembre de $ 111.400, o los legisladores provinciales, cuya dieta rondará los 250.000 pesos en noviembre.
Medidas de acción progresivas
A pesar del principio de acuerdo con el gobierno, tras la reunión que mantuvieron este martes con el gobernador Rodolfo Suárez y los ministros, AMProS y los residentes anticiparon que si no hay una propuesta de mejora salarial relevante, seguirán con las protestas.
Si no hay una propuesta formal de recomposición salarial y laboral que pueda ser bajada a las bases continuarán con su plan de lucha que incluye corte intermitente de rutas y paro por tiempo indeterminado, aseguran
“No tenemos ninguna afiliación, y somos apartidarios, entendemos como generación que no podemos seguir avalando el maltrato institucional desde el Gobierno”, señalan.
El reclamo en la era de Rodolfo Suárez
Desde AMProS los profesionales médicos destacan las desventajas frente a la inflación desde el arranque del gobierno de Rodolfo Suárez. Es que durante el mandato de Alfredo Cornejo la cláusula gatillo equiparó los sueldos con la inflación y por eso no vivieron mayores sobresaltos.
Pero llegó la pandemia, durante 2020 no hubo paritarias y los sueldos no tuvieron incrementos. Tampoco se cumplieron a tiempo los acuerdos para el pase a planta, los concursos de ingreso y los licenciados en enfermería continúan esperando el reconocimiento profesional. El reclamo puntual es un aumento salarial del “45 por ciento con respecto al sueldo de diciembre de 2020, lo que cubriría el desfasaje del poder adquisitivo de los profesionales” indican desde el gremio que lidera Isabel del Póppolo.
El ofrecimiento
El Gobierno hasta el momento ofreció un aumento del 40 por ciento que incluye un incremento ya otorgado del 29 por ciento, y un 11 por ciento en dos tramos, 6% en septiembre y 5% en noviembre, sin continuidad del bono de 54 mil pesos que se abona en 12 cuotas durante el 2021.
El ministro de Hacienda, Lisandro Nieri explicó que “la propuesta incluye una revisión en noviembre de acuerdo al comportamiento de la economía y el costo de vida” y reconoció que por ahora no se avanzó en otros ítem fuera de lo salarial, como la petición de una nueva ley de residentes. “Tenemos que hablar un mismo idioma, después podemos ver detalles. Estamos hablando de salud, no hay retribución que alcance al esfuerzo realizado pero también tenemos la obligación de tomarlo como un todo”, explicó el funcionario.
Más allá de las particularidades y algunas diferencias en la forma de encarar la lucha, los médicos están en la calle dispuestos a seguir reclamando. Consideran que merecen ser reconocidos “no solo con aplausos de la comunidad sino con condiciones de trabajo dignas y sueldos que les permitan pelearle a la inflación”.

