Kicillof lo hizo de nuevo, el dibujo en las encuestas y dos cambios de rumbo en la campaña
Kicillof pudió hacerlo
Axel Kicillof ha sumado para su historial una serie de furcios particulares y se caracteriza por el mal uso del lenguaje. El último caso fue el "pudió" en vez de pudo. El gobernador de Buenos Aires intentó cuestionar a quienes "sacaron" a San Martín de los billetes. Pero justamente lo más grave no fue que dijo "pudió" en vez de pudo, sino que se olvidó que uno de los responsables de eliminar a San Martín fue él como padre de la inflación argentina contemporánea.
Es que San Martín no fue retirado de los billetes, sino que el billete donde figuraba fue retirado por la pérdida de su valor. El Padre de la Patria estaba en el anverso del billete de 5 pesos, que tenía en el reverso una figura del monumento al Ejército de los Andes que está en el Cerro de la Gloria, Mendoza. Ese billete perdió valor monetario por la inflación, cosa que ya había pasado en otros momentos de la historia argentina con otros billetes de San Martín.
El billete dejó de circular con Alberto Fernández, aunque el Banco Central ya había decidido hacerlo antes. Kicillof "se olvidó" de explicar que la inflación es lo que sacó de circulación o, mejor dicho, devaluó a "los de San Martín". No es nuevo: el ex ministro de Economía fue uno de los abanderados de la manipulación del INDEC para negar la suba de precios y también el abandono de la medición de la pobreza en Argentina. Kicillof pudo hacerlo.
Guerra de indecisos
La pelea por las encuestas sigue y en Mendoza hubo hechos particulares. Curiosamente ninguno de los frentes electorales más poderosos, que sí pagan encuestas, difunde en detalle los sondeos que tienen. Para algunos eso es señal de que los números no son lo que esperaban. Pero además hubo una particular disputa por los que "no" votan ni al Frente de Todos, ni a Cambia Mendoza; es decir los indecisos y enojados.
El peronismo mendocino salió a militar un dato parcial y sin documentar de una encuesta realizada a pedido de ellos. Según ese informe, en Mendoza hay 40% de indecisos, una cifra enorme y difícil de digerir. Lo que no decían los voceros del peronismo es que la intención de voto del Frente de Todos está en un piso históricamente bajo. El consuelo para ellos es que tampoco estaba tan alto el nivel de votos del oficialismo.
Igualmente otros encuestadores que miden a pedido de Cambia Mendoza aseguran que ese escenario no es real y que el nivel de indecisos en Mendoza no supera el 10%. Es decir, que gran parte de la elección estaría casi definida de antemano, al menos en las PASO. La otra clave, aseguran, es la atomización de las terceras fuerzas, es decir la dispersión de votos que termina siendo funcional a los dos frentes mayoritarios.
Lo que preocupa a todos es que lo que seguro crece es el descontento con la política en general. Es lo que ocurrió, por ejemplo, en las elecciones de Salta. Allí la tercera fuerza fue el voto en blanco y más del 35% del padrón no fue a votar.
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La pelea que viene por el petróleo
La Nación promueve la sanción de una ley de promoción de la industria petrolera que responde al lobby de algunos sectores, pero que deja afuera a muchos y que perjudica directamente a Mendoza. Es que se ponen pautas de beneficios con objetivos que no son compatibles con los proyectos de inversión que se presentaron en la provincia.
Entre otras cosas, se pone un piso de inversiones enorme para acceder, cuestión que solo dejaría dentro del esquema de beneficios a proyectos pensados para Neuquén. Por dar un ejemplo, las inversiones anunciadas por YPF para Mendoza no podrían estar en ese esquema nacional.
Por eso hubo reclamos para modificar el proyecto de ley, pero no hubo respuesta. Para Mendoza y el resto de las provincias petroleras es clave, pues el sector viene de una crisis grave.
Alberto no viene (por suerte)
En el Frente de Todos tenían todos los cañones de campaña puestos en la relación con la Nación. La suma del piso de votos que garantiza Cristina Fernández de Kirchner y el techo más alto que suponía Alberto Fernández era la combinación para tener una elección digna. La caída en la imagen de Alberto es el elemento inesperado.

También al principio se especulaba con la presencia de Alberto en algún momento. Esa idea se complicaba porque toda la atención electoral del Presidente está en la Provincia de Buenos Aires, lugar donde se juega el poder real y simbólico. Solo La Matanza ya es más grande que Mendoza, distrito que además "lo dan por perdido".
Curiosidades de la política: lo que antes era un problema, al menos por ahora es un alivio. Es que al menos hasta que pase el escándalo de la fiesta en Olivos, mejor alejarse del Presidente.
Los trillizos que incomodan
La ecuación electoral de Cambia Mendoza parecía perfecta desde lo aritmético: sumar las buenas imágenes de los tres últimos gobernadores radicales y potenciarlos. Cornejo, Suarez y Cobos. Todos en la boleta. Sin pudor, la estrategia oficialista dejó de lado la presencia femenina en la campaña. Por obligación tenían que tener un tercio de las listas nacionales cubiertas con mujeres, pero como en la campaña no rige, quedaron afuera de la primera línea.

Sin embargo esa idea comenzó a incomodar. A las candidatas y a los radicales que se sienten fuera y que ven que la estrategia de campaña atrasa. Por eso ya comenzaron a repartirse cargas para que haya más presencia de las candidatas Marina Juri y Pamela Verasay.

