La inesperada diferencia que salió a la luz entre María Eugenia Vidal y Diego Santilli
Si algo apareció tras su decisión de correrse de la política bonaerense son los resquemores que había generado María Eugenia Vidal durante los cuatro años que fue gobernadora sobre buena parte de la dirigencia de Juntos por el Cambio. Intendentes, funcionarios y concejales siempre la notaban "distante", "mandona" y poco receptiva con los reclamos de los que estaban peleando diariamente contra el kirchnerismo en los distritos.
Este malestar se percibe en las oficinas de campaña de la Ciudad de Buenos Aires, donde reconocen que "es lógico que en algunos lados Horacio (por Rodríguez Larreta) deba acompañar a Diego Santilli, pero no en la Ciudad, donde Vidal termina teniendo que explicar otras cosas menos nuestros proyectos".
Hace algunos días, en una de sus recorridas por el Conurbano, uno de los "territoriales" que también participó de un encuentro de Diego Santilli con los vecinos, reconoció que "el colo es otra cosa, es mucho más como nosotros, le gusta hablar de política, le encanta el mano a mano y no tenemos que cuidarlo demasiado. Antes, fundamentalmente desde 2017 en adelante, todo era tan frío que casi no queríamos hacer nada", relató.
Los intendentes tampoco la pasaban tan bien. Todos tenían que hacer inimaginables esfuerzos para dotar de calor y contenido a las presencias que eran "sólo para la foto". Y si bien esta es otra campaña, en la que también en el PRO se disputa una interna muy fuerte contra la UCR, "hay otro espíritu, más horizontal", aunque siempre aparece alguna crítica por la modalidad adoptada por Federico Benedeto para las convocatorias a las actividades vía redes sociales.
Las encuestas revelan, además, otro dato adicional que certifica la impresión de los dirigentes que prefieren a uno y no al otro. Si bien en la comparativa, cuando se ponderan imágenes positivas y negativas de los dirigentes, Vidal le saca una pequeña diferencia a Mauricio Macri, ante la consulta sobre los niveles de credibilidad en sus posturas, el expresidente y Patricia Bullrich consiguen mucho más respaldo que la exgobernadora.
"A los gurkas les creen sus posturas. Entienden que no dicen cosas para quedar bien o no. Las sienten", ratifican los dirigentes que conviven en la campaña casi diariamente. Y hasta disfrutan de sus visitas, como ocurrirá mañana por el norte del Conurbano.
La situación porteña está demostrando que no era cuestión de apalancar todo sobre el enorme respaldo que tiene en la opinión púbica la gestión Larreta. Notan que a una parte muy importante de la población la seduce más un voto duro, directo, que interpele al kirchnerismo y no Vidal, a la que buena parte de su propio electorado le reprocha el haber cambiado de localidad. "Gracias que tenemos la revelación de Martín Tetaz", comentan.
El economista resultó ser un gran candidato por la manera simple y directa de explicar las cosas, fundamentalmente las complejidades de la economía argentina. Lo ayuda su trayectoria docente, y la gran empatía que tiene con los medios de comunicación.
En Provincia, el ex vicejefe de Gobierno porteño no tiene dificultades sobre el cambio de estatus. Es la "política" la que pone más reparos que la gente en general, que en todos los casos, cuando se cruza con Santilli, le pide que en sus barrios hagan cosas que ellos ven cuando viajan a la Ciudad de Buenos Aires.


