La nueva inclinación del Gobierno de Alberto Fernández

La nueva inclinación del Gobierno de Alberto Fernández

La asunción de un nuevo intendente en el Gabinete del presidente Alberto Fernández, de la misma sección electoral que Gabriel Katopodis al nororeste del conurbano, implica también que otro hombre de su confianza manejará otra área con gran presupuesto y poder central como Desarrollo Social.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Finalmente, llegó la hora de los intendentes. Hoy, cuando asuma Juan Zabaleta, se incorporará un nuevo jefe comunal al Gabinete de Alberto Fernández. A la par lo hará también otro que no pertenece a esa raza de olfateadores precisos de la realidad, aunque ya trabajó con todos ellos.

Jorge Taiana, hasta que se peleó con el Movimiento Evita, quienes lo trataron de “traidor” por haber preferido ser candidato a senador nacional en 2017 con Cristina Fernández de Kirchner, participaba en aquella “epopeya” inconclusa que terminó frustrando a Florencio Randazzo. Fernández era su jefe de campaña.

Entonces, si bien Cristina Fernández de Kirchner “cambió” un ministro puesto por ella, como Agustín Rossi, por otro que también eligió, lo cierto es que Taiana aún recuerda los tensos procesos que transitó con la actual vicepresidenta.

Con sus formas, sus accidentes y sus enormes desaciertos, Fernández termina nuevamente dándole aire a una línea de ministros que los sabe de su confianza y con un gran manejo político.

Donde no pudo avanzar más, no lo hizo, como en el ámbito sanitario. Carla Vizotti no fue la reemplazante de la talla que necesitaba un antecesor como Ginés González García. Tal cual lo que se ve ahora en Desarrollo Social, donde Daniel Arroyo no tuvo ni el peso político ni la espalda para afrontar los múltiples reclamos de La Cámpora y los Movimientos Sociales, en el Ministerio de Salud la incomodidad por las presiones kirchneristas hicieron que la exviceministra fuera el mal menor.

El presidente perdió la pulseada en el Ministerio de Justicia. Pero a pesar de haber asumido hace pocos meses, aún nadie sabe quién reemplazó a Marcela Losardo, su exsocia y amiga. Martín Soria, quien venía con muchas ganas de reemplazar a jueces y cortesanos, nadie sabe donde está.

Quizás por necesidad de ordenar y controlar un ámbito que está en permanente desbande, como el social, Fernández también se ayudó a su propio futuro, sea cual sea el resultado. Zabaleta se suma, como ya informó MDZ, a los otros intendentes en uso de licencia Gabriel Katopodis, de Obras Públicas y Jorge Ferraresi y Santiago Magiotti, ambos a cargo de Vivienda.

Taiana es un ministro que ha sabido compartir con ellos mucho tiempo. La mayor diferencia está en su postura sobre Venezuela, Nicaragua, Cuba o Rusia, entre otros países donde las democracias están ausentes. El cree en la “Patria Grande” latinoamericana, haya o no autoritarismos.

Los pragmáticos intendentes, ahora funcionarios de Gobierno, no son tan aprehensivos sobre cuestiones que espantan votos e inversiones.

Después de las elecciones, seguramente habrá nuevos pedidos de revisión gubernamental. Si bien hasta ahora las encuestas dicen que gana en la Provincia de Buenos Aires, nada se da por seguro y algunos hasta tienen escondidos sondeos que no son del todo favorable.

Esta incertidumbre, quizás, provocó que su candidata a diputada nacional, Victoria Tolosa Paz, rompa el dogma del que “debate es porque que está perdiendo” al reclamar una confrontación directa entre todos los candidatos bonaerenses. "Se siente tan bien y sólida que se anima", dijo, algo irónico, un sorprendido referente oficialista.

Haya o no modificaciones futuras, de antemano, hay tres inamovibles, los ya nombrados miembros de “la hora de los intendentes”. Ellos saben entender y enfrentar, cuando es necesario, los humores de los otros tres socios políticos y también responsables de la política bonaerense: Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof.

Ahí, el que más los entiende a ellos es, por supuesto, Sergio Massa, De excelente relación con Máximo Kirchner, los otros días se sorprendió por los dichos del gobernador Kicillof que manifestó no estar muy dispuesto a modificar su Gabinete, a pesar de la salida de Teresa García del Ministerio de Gobierno.

Esa desconfianza con los que no conoce, o la fe ciega con los propios, como se quiera ver, hace que también Kirchner tenga más de un encontronazo con el Gobernador.

Todos menos Kicillof creen que es imprescindible incorporar a ese Gabinete tan “técnico” algo más de “territorio y experiencia”. Es el único de todos sus antecesores peronistas que no tuvieron un jefe comunal dentro de su esquema de trabajo cotidiano.

Cuentan los que lo frecuentan, pocos, que la relación entre Axel Kicillof, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, y Máximo Kirchner atraviesan por el peor momento. No alcanza el dramatismo al que suelen llegar las discusiones entre el presidente y su vice. Pero la desconfianza cada vez es mayor. 

Volviendo al Gabinete nacional, lo que hace un año parecía muy poco probable, ahora es una realidad que todos miran pero nadie discute. Dos de sus principales referentes provinciales, Katopodis y Zabaleta, ambos de la misma región geográfica, la primera sección electoral, el noroeste bonaerense, manejan los dos presupuestos más importantes del país.

Si bien Katopodis es un notable administrador de tensiones, “es como si no le llegaran”, se asombran quienes no lo conocen, su ministerio también tiene en su interior secretarios propuestos por Kirchner y Massa, a través de su esposa, Malena Galmarini, en AYSA.

Pero lo que sucede y pretende modificar Zabaleta en Desarrollo Social es muy diferente. Fue el lugar elegido para que todos los sectores que participan del Frente de Todos se repartan algo. En esta cartera, los movimientos sociales, referenciados en Juan Grabois, Juan Carlos Alderete, Daniel Menéndez, Emilio Pérsico y Esteban “Gringo" Castro, entre otros, se superponen en direcciones y secretarías con otras que tienen a dirigentes cercanos a los intendentes, La Cámpora y los ubicados por Massa.

Por su experiencia, nacida en las entrañas del peronismo del conurbano bonaerense, Zabaleta no tendrá las dudas y la obligación de negociar permanentemente como le sucedía a Arroyo, un dirigente de gran capacidad intelectual y técnica, pero sin territorio ni estructura detrás.

Por eso no llamó la atención que la movilización de San Cayetano hubiese parecido más una muestra de poder contra el futuro ministro que una solicitud por Paz, Pan y Trabajo, la consigna siempre presente los 7 de agosto. Mañana empieza otra etapa, no solo para el Gabinete, sino para el volumen político del nonato albertismo

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