Un día de conmoción en el Gobierno por los muertos por coronavirus

Un día de conmoción en el Gobierno por los muertos por coronavirus

La divulgación de la noticia de la demora sustancial ocurrida en la carga de los fallecimientos por covid, impacta en el arranque de la campaña electoral en la que el gobierno apunta a mostrar como logro el manejo de la pandemia.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Durante las últimas 24 horas en Casa de Gobierno se vivieron escenas pocas veces vistas en lo que va de la gestión de Rodolfo Suarez. Funcionarios que lloraban, otros que buscaban la forma de hacer un control de daños, varios que directamente no sabían qué hacer, voceros que no aparecían para dar explicaciones y un gobernador que, al borde de un ataque de furia, pedía por los responsables de lo que había sucedido.

El dato publicado el miércoles por el diario La Nación tuvo el efecto de un mazazo: la provincia de Mendoza había demorado de manera sustancial la carga de los fallecidos por covid en la provincia durante el 2020 y estuvo actualizando esa cifra durante el mes de julio para caer en la cuenta que, durante el año pasado, no habían sido registradas 304 muertes producidas como consecuencia de la pandemia.

Sucede en todas las provincias esto, sí. Pero lo llamativo para Mendoza fue la gran cantidad de fallecimientos que no habían quedado registrados. De un total de 1727, esas 304 representan casi el 18%. Y además es sugestivo el tiempo de la demora en actualizar la información. Se había sostenido que la carga de datos de este tipo demoraba semanas, pero hubo muertes por coronavirus ocurridas en agosto pasado y cargadas al sistema más de trescientos días después.

Esa cifra que se conoció es un misil debajo de la línea de flotación de la estrategia electoral de Cambia Mendoza en donde, el manejo de la crisis del coronavirus, será sin dudas uno de los caballitos de batalla en la campaña. E incluso sobre este tema, Alfredo Cornejo apunta a pararse para proyectar el modelo de gestión de la pandemia que hizo Mendoza a nivel nacional.

La información divulgada por los medios no fue desmentida a nivel oficial. Aunque sí se buscó aclarar lo sucedido, tratando de despejar la sospecha de que se había estado ocultando muertos. "Desde epidemiología y bioestadísticas se reparan las estadísticas vitales basados en los certificados de defunción. A medida que se van analizando certificado por certificado se van detectando y cargando en Sisa (el sistema nacional que almacena los datos de covid de todo el país), no solo covid sino de todas las patologías del 2020. Siempre el análisis de estadísticas vitales es de un año al otro. La reparación es algo coordinado con el Ministerio de salud de la Nación, y es algo que se da en todas las provincias. Es un proceso ordinario el análisis de certificados de defunción que nos da el registro civil, justamente para evitar que haya algún desfasaje con las cargas en Sisa que hacen los hospitales que a veces por diversas situaciones no terminan impactando en el sistema", comunicaron.

Todo un tecnicismo para tratar de aclarar que, en definitiva, lo que sucedió fue que el Gobierno terminó "barriendo" toda la información sobre todos los muertos durante el 2020 y cruzando esa información con los certificados de defunción para establecer efectivamente quienes habían perdido la vida como consecuencia del covid. En principio, buscaron convencer desde acá, ese relevamiento era algo que se había acordado en el marco del Cofesa entre la provincias y la Nación y que Mendoza ejecutó de manera más eficiente que el resto.

Algo por el estilo, fue la respuesta que ensayó la ministra Ana María Nadal cuando Suarez la convocó el jueves a la mañana para saber qué había sucedido. La funcionaria alegó exceso de responsabilidad en el manejo de la información y además descargó que no estaba al tanto de manera particular acerca del ritmo que se estaban actualizando las estadísticas en julio y que se había tomado esa decisión por la gran cantidad de empleados de gestiones anteriores de otros signo político que aún trabajan en su cartera. 

El 21 de julio pasado, la titular de Salud fue consultada en conferencia de prensa por la extrañeza que causaba como en Mendoza habían bajado significativamente la cantidad de contagios por coronavirus, pero la cifra de muertos se mantenía alta. Y Nadal soltó una respuesta que, a la luz de lo que se supo la semana después, no era la correcta. Dijo que este año la cantidad de fallecidos no bajaba por la "larga estadía" en terapia intensiva de algunas personas.

Esto decía Nadal hace menos de diez días sobre el tema: 

Dos o tres cuestiones al menos se desprende de lo sucedido. Si la ministra no estaba al tanto de la forma en que se estaban actualizando los datos el error es grave. De ser así, como primer punto, se distorsiona la realidad que el Gobierno tiene de la pandemia. Ya se dijo en MDZ: el 31 de diciembre del año pasado se informaron 1250 muertos en total, según los partes diarios. Pero al día de hoy en el sistema Sistema Nacional de Vigilancia en Salud (SISA) hay registrados 1.727. Por eso la letalidad por covid en Mendoza pasó del 2,1% al 3%. La mortalidad también cambia, aunque de una manera menos significativa. Episodios como este, además, le restan credibilidad a Nadal y a la información que brinda.

En medio del desconcierto que se vivió en Casa de Gobierno no faltó también la mirada conspirativa. Gente cercana a Suarez apeló a sus contactos en Buenos Aires para tratar de enterarse si esa publicación de La Nación respondía a alguna maniobra política para perjudicar al gobierno de Mendoza en el arranque de la campaña. Se lo descartaron. Y en todo caso: si se hubiera gestado algún tipo de operación política a través de ese diario, ésta difícilmente hubiera surgido de la Casa Rosada. Más bien todo lo contrario, habría que direccionar las sospechas hacia el macrismo.

Pero fue el propio Gobierno el que se salió de la teoría de la conspiración. "En realidad, deberíamos haber hecho como otras provincias que no están actualizando la información y no cruzan los datos de los fallecimientos en general con los que fueron por covid. En este caso, los pelotudos fuimos nosotros", se autoflagelan.

 

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