Por qué crece el malestar contra Elisa Carrió en Juntos por Cambio

Por qué crece el malestar contra Elisa Carrió en Juntos por Cambio

El cierre de listas ha consagrado a Carrió como la gran ganadora la hora de colocar referentes propios en lugares expectables y en casi todos los distritos. Celos y enojos por su capacidad de presión. Menos votos y más cargos. Aliados y enemigos dentro de JxC. Su estrategia para el 23.

Beto Valdez

Beto Valdez

Lilita cada vez tiene menos votos y más diputados en las listas”, comenta enojado un intendente bonaerense del PRO. Nadie lo quiere decir públicamente porque le temen a su reacción. Saben que Elisa Carrió pelea con uñas y dientes para ocuparle espacios a sus dirigentes en las nóminas de los distritos más importantes. Y cuestionarla es ponerla en la vereda de enfrente y exponerse a sus críticas furibundas. 

“Desde hace un par de años su imagen negativa viene subiendo y ya no tiene la intención de voto de antes”, dice un dirigente radical. Los enojos y reproches van en la misma dirección. Le apuntan sus críticas por la enorme capacidad de presionar y obtener sus objetivos. “Lo mismo hizo con Macri durante nuestro gobierno, cada vez que que se enojaba, lograba algo a cambio para su fuerza política”, expresa en off alguien que fue funcionario de la administración de Cambiemos.

“Luego se peleó con Mauricio y cerró una alianza con Horacio Rodríguez Larreta que le resulta muy fructífera”, agrega un allegado a Patricia Bullrich. Aclarando que tampoco la quiere a la presidenta del PRO porque con su discurso duro durante la pandemia le sacó su lugar. 

Quizás desde la Unión Cívica Radical es donde se percibe más hipersensibilidad con la jefa de la Coalición Cívica, no solo por su pasado en ese partido sino además porque suele jugar en la interna de Juntos por el Cambio contra las figuras más influyentes. No lo quiere a Ernesto Sanz, a Alfredo Cornejo y mucho menos a Martin Lousteau. Por eso ahora ha apuntado fuerte contra Facundo Manes y su irrupción en la competencia contra Diego Santilli. 

Patricia Bullrich bajó su candidatura.

La única excepción parece ser Mario Negri, con quien tiene una alianza tan fuerte que ahora va a ir nuevamente a Córdoba a hacer campaña por su amigo que se enfrenta con Luis Juez, Rodrigo De Loredo y Hector Baldassi. El otro radical privilegiado es José Corral. El exintendente de Santa Fe va como candidato a senador con la diputada de la CC, Lucila Lehman. En ese distrito también va a apostar fuerte en la PASO donde el rival a vencer de su lista es la dupla conformada por el diputado Federico Angelini y Amalia Granatta, una nómina que cuenta con el aval de Macri, Rodríguez y Bullrich. Otra competencia para alquilar balcones. 

Lo concreto es que en el cierre de listas logró colocar debajo de Santilli a Juan Manuel López, Marcela Campagnoli y Victoria Borrego en los puestos 3, 4 y 10 de los precandidatos a diputados por la provincia de Buenos Aires. También pudo poner a otra dirigente de su confianza como Maricel Etchecoin en el tercer lugar para diputados provinciales de la poderosa Tercera Sección Electoral. Además dejó en lugares entrables en la lista de María Eugenia Vidal a Paula Olivetto y Fernando Sánchez. 

Todo parece indicar que Lilita se ha transformado en una política profesional con una fuerza política que crece con diputados, legisladores provinciales y concejales en todo el país. A su vez en el mediano plazo está decidida a ser protagonista del proyecto presidencial de Rodríguez Larreta y fundamentalmente cerrarle el paso al intento de expansión de la UCR dentro de JxC.

“Carrió teme Lousteau, Manes y Sanz construyan un polo de poder en el 23 y esa movida le genera rechazo”, admiten en su entorno. Tampoco quiere que Bullrich siga en competencia y mucho menos que haya una recuperación política de Macri, una relación que ya no tiene retorno. 

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