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Juntos a la fuerza: cómo se tejieron los frentes electorales que competirán en las elecciones

El cierre del plazo para armar los frentes terminó como se esperaba: juntos a la fuerza y al calor del poder en el caso de Cambia Mendoza y con tensiones disimuladas en el Frente de Todos.
El Frente Cambia Menzoda en 2019, una época de mayor unidad.
El Frente Cambia Menzoda en 2019, una época de mayor unidad.

Del que se vayan todos, al juntémosnos para sobrevivir. De la “partidocracia” de paladar negro, a las estrategias de frentes eclécticos y la polarización. La realidad política argentina ha tenido transformaciones, tensionada por las demandas y decepciones sociales. Pero  los principales protagonistas de ese sistema, es decir a los políticos, no digirieron los cambios, sino que se aggiornaron. Por eso en todo ese tránsito cambiaron los sistemas, las estrategias de alianzas y hasta las normas. Pero no los caprichos, las histerias y, menos, el instinto de supervivencia que prima.

El armado de los frentes electorales que competirán para las elecciones de este año sirvió como una muestra en “formato chico”. Dirigentes desesperados por sumar espacios en las listas que aún no se arman, alianzas que cubren abanicos ideológicos tan amplios que asustan, oportunismos y, al final, casi todo igual.

Juntos, pero no tanto

El Frente Cambia Mendoza quedó resentido por las heridas que produjo el pataleo de Omar De Marchi. Como en las películas románticas de bajo presupuesto, todos conocían el final antes de comenzar. El chico rebelde finalmente sería domado; su revuelta adolescente terminaría con un golpe de madurez y conveniencia. Los enemigos internos terminarían juntos, a pesar de todo. Solo bastaba saber cuántas aventuras alocadas pondrían los guionistas antes del beso del final.

De Marchi, el chico rebelde, incluso armó “rancho aparte” con otros partidos y los tentó. Pero finalmente “volvió a casa”, al calor seguro y cerca del poder. Tan así fue que el anuncio del acuerdo para que el PRO siga en Cambia Mendoza se hizo en el balcón de Casa de Gobierno; el lugar con el que De Marchi sueña y el que sus aliados intentarán frenar.

Cornejo, Suarez y De Marchi. Malas caras luego de un acuerdo. 

La trama dejó heridas en el Frente. Y, sobre todo, un enorme desgaste. Los cierres de lista suelen ser los momentos de mayor tensión. Cornejo, De Marchi y Rodolfo Suarez ya gastaron energías antes de tiempo. El presidente de la UCR tuvo que aplicar en su pago chico la misma receta que en el resto del país: resignar broncas propias para buscar “el bien superior” que es para ellos mantener el frente unido. Por eso a pesar de los intentos, ayer se habló de cargos, cantidades y distribución. Como hacen los almaceneros de barrio, Cornejo anotó la minuta en un papel, De Marchi pidió de más y todos conformes; solo por ahora. La ruptura de Cambia Mendoza hubiera tenido repercusiones nacionales. 

Cambia Mendoza quedó medianamente sólido y con una diversidad difícil de explicar. Conviven en el mismo espacio un hombre que quiere una teocracia como el autodenominado doctor Bonarrico, con partidos anticlericales como la UCR y el PS. También dirigentes y partidos que son oficialistas a nivel nacional y también a nivel provincial, es decir juegan a “ganar – ganar”, como ocurre con el Frente Renovador. Todos adentro es la consigna. Los más orgánicos dentro del frente son los más nuevos: los liberales productivistas firmaron, explicaron que irán las PASO y presentaron sus propuestas.

El PD orgánico se alejó del frente, lo mismo que una parte de la Coalición Cívica. Ambos partidos son poco relevantes en caudal de votos para ese frente, pero suman chapa y problemas internos. 

Todos por el poder

En el Frente de Todos las tensiones quedaron más disimuladas, pero no son menores. Primero, se confirma el pase “del año”. En realidad el pase más cantado de la historia reciente: José Luis Ramón será parte del frente kirchnerista. El apoyo a todas las medidas oficiales en el Congreso fue el preludio. Ahora Ramón pone a consideración sus bases para acordar. Se trata de una serie de máximas casi incuestionables, que pueden acomodarse a casi cualquier plataforma.

Anabel Fernández Sagasti emula la estrategia de Cornejo versión 2015: todos adentro, y luego se discute. Pero detrás de escena operan viejos conocidos que no levantan cabeza pero tejen redes de poder. Uno de ellos es Carlos Ciurca, hiperactivo en el armado del Frente de Todos. Las dudas están en quiénes acompañarán a la Senadora.

Curiosamente el más entusiasmado es extrapartidario; se trata del propio Ramón. Los intendentes que se quedan si reelección en 2023 por ahora se mantienen un paso atrás. El ala menos K del PJ apostaba a “dejarle estas elecciones a Anabel” para que, en caso de que pierda, sufra un mayor desgaste de cara a las elecciones siguientes. Pero hay quienes temen que luego haya efecto venganza desde la Nación. “Eso no existe, el PJ está unido”, responden de manera automática para maquillar las diferencias.

Terceros, pero no cómodos

El tercer frente que comenzó a gestarse se quedó con una silla vacía.

Es el espacio que dejó Omar De Marchi. Y aún no está claro quiénes quedarán adentro y quiénes no. Una de las principales dudas es si Carlos Iannizzotto estará en ese frente o no. Ayer, en un comunicado que distribuyeron el dirigente agrario no figuraba como adherente. Tampoco está el Partido Verde de Romano y Vadillo. 

Sí estaban el Partido Demócrata, la Coalición Cívica (aunque una parte quedó afuera), el Partido Libertario, el MeendoExit, Unidos por Mendoza, Mendoza Despierta, Ciudades en Acción.