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Un acuerdo que logró evitar la fractura, pero dejó heridas abiertas

Omar de Marchi firmó su continuidad dentro de la coalición oficialista para las próximas elecciones, luego de haber conseguido lugares en las listas. Frenó por el impacto que causaría un quiebre de la alianza, pero resquebrajó aún más su relación política con Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez.
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Bastaba ver la cara de algunos de los protagonistas de la foto con la que intentaron retratar la vuelta a la unidad dentro de Cambia Mendoza, para tener una semblanza clara de que la situación interna dentro de la coalición oficialista quedó más que tensa entre sus principales referentes.

Horas antes de la presentación de los frentes electorales ante la Justicia, Omar De Marchi guardó sus amenazas de ruptura y decidió estampar la firma del PRO, para que la coalición oficialista no terminara de partirse del todo luego de que, en los últimos tiempos, se concretara la salida de otros dos aliados de peso: el Partido Demócrata y la Coalición Cívica.

No es un dato menor cómo llega a estos comicios la alianza electoral que estructuró Alfredo Cornejo en 2015 como método para evitar la dispersión de votos e impedir así el avance del peronismo. Tres de las cuatro patas centrales de este acuerdo o directamente rompieron o bien marcaron sus diferencias con el control ejercido por el radicalismo.

De Marchi finalmente optó por el acuerdo por varias razones. Una de ellas fue que logró, en la mesa de discusión entre dirigentes de la UCR y el PRO, que se accediera a buena parte de sus reclamos por los lugares en las listas y que estos se definieran antes de la ratificación del Frente ante la Junta Electoral. 

Cornejo no estaba dispuesto a ceder. Quería imponer el criterio de que el PRO primero debía suscribir su continuidad en Cambia Mendoza y después discutir las candidaturas. Todo empezó a cambiar el lunes, cuando en una reunión de Rodolfo Suarez con los intendentes se decidió hacerle al aliado en conflicto una oferta. Un detalle de ese encuentro; cuentan que Cornejo llegó y que se encontró un clima de guerra por parte del gobernador como de los jefes comunales contra de De Marchi. Tanto era así, que exmandatario terminó operando como paloma en ese nido de halcones. Y se decidió bajar una propuesta.

La oferta inicial consistió en proponerle al PRO los mismos lugares que había sacado en la interna de 2019. Pero fue rechazada. Parte de los tire y afloje de estas semanas, fue que De Marchi estaba convencido de que si competía por afuera de la alianza, iba obtener más rédito del que los radicales estaban dispuestos a darle si se quedaba. Habrá que ver cómo se terminan estructurando los casilleros en las próximas dos semanas, pero en principio al menos cinco lugares para la Legislatura ( podrían ser seis ai Cambia Mendoza hace una muy buena elección), uno a nivel nacional, poco menos de una decena de cargos legislativos en los concejos y el compromiso de una mayor participación de los amarillos en el Gobierno (dependerá del gobernador esta decisión) conforman la foto de este entramado

El lujanino pujó fuerte, pero paró a último momento consciente de que una decisión de patear el tablero iba a traer consecuencias. Pendía sobre él una amenaza de intervención del PRO a nivel nacional y una salida intespestiva iba a tener un impacto fenomenal en Buenos Aires y en el resto del país: en momentos en donde Juntos por el Cambio apuesta por mantener la unidad, en el distrito del presidente del Comité Nacional de la UCR se estuvo a punto de registrar una fractura. En la advertencia intervencionista, afirman, jugó fuerte Patricia Bullrich quien le comunicó a los integrantes mendocinos de su partido que no iba a avalar un quiebre bajo esas circunstancias. Sobre todo, porque De Marchi ni siquiera se mostraba dispuesto a jugar sus cartas en una interna. Directamente apostaba por una ruptura.

Pero si algo perdió De Marchi quedándose (por no decir mucho) fue que el acuerdo lo obliga ahora a replantear la estrategia que se había fijado y que en el fondo fue siempre el objetivo de toda esta rosca. De Marchi está convencido de que puede volver a dar la pelea por la gobernación en 2023 y probarse en las urnas en 2021 era el trampolín deseado. Dentro de Cambia Mendoza, una candidatura al Senado nacional resultaba inviable. Por eso exploró, y alentó en cierta medida también, la formación de un frente con terceras fuerzas con dirigentes  que lo esperaron hasta ultimo momento para que se decidiera a encabezarlos.

Lo que sucedió este martes lo obliga a un cambio de planes. ¿Hacia dónde se reorientará ahora para seguir con ese objetivo? Falta mucho, pero el único camino viable que asoma es dirimir la cuestión dentro de dos años en una PASO y apostar a que el candidato a presidente del PRO en esa interna lo empuje hacia arriba.

Cornejo hizo lo posible por frenar las ambiciones del aliado de Mauricio Macri en Mendoza. Sabía, como la mayoría, que estaba en juego la disputa del poder en el futuro cercano, discusión que él también tiene proyectada dar. Pero lo que se logró en el papel que cerró el acuerdo, no tapa las heridas que quedaron abiertas.

Lo que dejó al desnudo esta disputa interna es el altísimo nivel de desconfianza que se tienen los principales aliados de esta alianza, De Marchi, Suarez y Cornejo. Ya se sabe desde hace tiempo que Cambia Mendoza nunca operó como una coalición de gobierno, sino que siempre fue un mero acuerdo electoral. Aunque esta vez, estuvieron a punto de ni siquiera funcionar como eso.