El intendente que considera que la pandemia fue "la tormenta perfecta" para Argentina
Ariel Sujarchuk es intendente de Escobar desde 2015, pero cada vez que analiza la actualidad lo hace con otra mirada. La de su oficio de consultor, analista y experimentado estratega comunicacional.
Por eso pueden asombrar algunas de sus definiciones, fundamentalmente cuando sostiene que la mayor responsabilidad en resolver los graves problemas que tiene el país, además de la pandemia, es del Gobierno.
También tuvo una gran desilusión. No con el gobierno, o con la oposición, a la que culpa de la mayoría de los males. Sino a la sociedad en general, porque “a diferencia de lo que pensaba, la Pandemia, en lugar de hacernos mejores y más solidarios, el COVID nos exacerbó nuestras identidades. Los buenos fueron más buenos y los malos más malos, los extremos se radicalizaron y así cada uno de nosotros… Tenemos la obligación de agarrar todo eso y conducirlo”.
Intendente, ¿cómo ve la actual situación, que provoca angustia y a la vez expectativa por la llegada de las vacunas?
Como lo describis, con una mezcla de angustia, expectativa, esperanza, zozobra. La incertidumbre es uno de los estados más complejos para el ser humano y la indefinición lo profundiza.
Esto genera una situación muy compleja para gobernar, las decisiones que uno adopta están todas sometidas a lo que pasa con el COVID y si bien cada vacuna representa una esperanza, esa esperanza convive con la situación crítica que se da con un familiar, amigo o persona cercana.
¿Puede darme una mirada sobre la actualidad no como intendente sino como lo que era antes, un consultor de campaña y analista del humor social?
No puedo separarme de mi rol de intendente, porque soy uno solo, pero acepto lo que propones. Creo que es un momento bicéfalo de la sociedad y errático en la comunicación del gobierno. Esta no es la faceta en la que más acertó y eso se nota en la confusión de los mensajes, el no dar el volumen correspondiente a los aciertos y no tener empatía con la sociedad en medidas no del todo acertadas o equivocaciones. 
¿No pasa esto porque es difícil comunicar en un frente donde los que lo conducen tienen miradas diferentes en muchos temas?
Para mí esa heterogeneidad es virtuosa y lo puedo decir porque en Escobar hicimos eso. Conformamos un espacio amplio, mayor a lo que representa el peronismo y sus aliados, en el que participan inclusive radicales e independientes.
Esta realidad, de estructuras superadoras a nuestro propio frente electoral se puede ver también en otros municipios.
Pero creo que la característica principal es que estamos en una tormenta perfecta, donde la pandemia altera los proyectos de gobierno de cualquier espacio.
El grado de insatisfacción social es muy grande porque juega la duda que uno tiene sobre su propia vida, la situación económica y a la construcción de afectos. El peronismo se basa mucho en los afectos, en el abrazo, en la camaradería de un asado y en las reuniones. Eso no está sucediendo por obvias razones.
Tenemos que comunicar bien y por todos los medios
El peronismo no es un movimiento basado en la comunicación virtual, lo cual creo que fue un error. Juan Domingo Perón fue el más moderno de todos los comunicadores nativos y la primera transmisión en vivo de la televisión pública fue el día del renunciamiento histórico de Evita en la Plaza de Mayo. ¿Vos crees por casualidad que él no tenía todo preparado y probado con anterioridad? Sin dudas que sí, pero eligió ese momento para ponerlo en funcionamiento. Fue estratégica.
No hay dicotomía doctrinaria entre comunicación territorial y virtual. Esa es una tara que tienen algunos. Y a nosotros nos falta un mensaje claro sobre lo que está pasando, adonde queremos ir y todos los funcionarios deben ser comunicadores, pero como una orquesta afinada y armónica. Nosotros tenemos lo mejor, que es el peronismo, que defiende los intereses nacionales, su soberanía, el trabajo, la justicia social, la educación, la cultura, la salud y la industria nacional pero ese sujeto que tenemos debe funcionar mejor en equipo y transmitirlo todo mejor a la sociedad.
Usted habló de una orquesta. Y esa metáfora también la utilizó hace más de veinte días, en Merlo, el presidente Alberto Fernández cuando alabó la presencia de Diego Valenzuela, de Juntos por el Cambio, en un acto institucional. Y yo, en particular, creo que la mejor sinfonía que tuvo la sociedad fue cuando a principio de la pandemia estaban sentados Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y el gobernador Axel Kicillof. Esa foto le servía a todos. A la política, a los políticos que estaban ahí y a la sociedad a la que le daba tranquilidad. ¿Qué pasó?
Yo te lo digo. Esa foto se rompió por dos errores o decisiones. La primera fue de la oposición, que por una cuestión electoral empezó a medir la conveniencia de tal o cual medida, de la escolaridad, el horario de los cierres… El jefe de gobierno porteño se vio con niveles de conocimiento e imagen altísimos y se empezó a limar al presidente en fetas. Todo se ponía a discusión…
Eso fue después que el presidente tomara decisiones que tensionaron esa relación…
No. Fue antes. Y el jefe de gobierno toma la decisión un poco por propia decisión y por la presión de los que no tenían función de gobierno. Ahí aparece la segunda decisión errada.
Nosotros marcamos y profundizamos esa grieta y generamos más tensión. La gente nos eligió por encima de las pequeñeces de ciertos dirigentes políticos e inclusive de la sociedad. Las decisiones que tomamos las debemos tomar a pesar de las presiones del momento, y son acompañadas o rechazadas por la oposición. Pero el gobierno lo tenemos nosotros.
Siempre el oficialismo tiene más responsabilidades que la oposición. El Estado es un gran pedagogo. Tiene una pedagogía comunitaria y social. Tenemos que retomar el camino de la tranquilidad y de la búsqueda de un mayor consenso posible.
A ningún dirigente, y mucho menos a los territoriales, que tenemos a los vecinos en nuestra puerta. En estos momentos tenemos que tener una conciencia humana y republicana. No tenemos que enamoramos de una medida y ser lo suficientemente versátiles para luego adecuarla. Esto lo hago en Escobar, lo hacen los demás intendentes y es lógico que el gobernador o el presidente no puedan hacerlo por los niveles que tienen.
Y tampoco todo lo que haga yo puedo hacerlo solo, no entendiendo que el AMBA me afecta y afecta todo lo demás. Si todo se cierra y yo decido abrir estoy embromando a los demás, que nos rodean, a Tigre, a Pilar, a San Fernando y viceversa por N cantidad de veces.
Todos tienen que ser respetuosos que en una batalla como esta, hay uno solo que toma la decisión, y en este caso es el Presidente de la Nación. A mí me pasó cuando era intendente y gobernaba Cambiemos. Yo exponía mis diferencias, pero acataba lo dispuesto por ellos. Si ante el error, lo potenciamos, lo subrayamos y lo empeoramos, terminamos teniendo un error máximo.
Son momentos donde la oposición debe acompañar y no seguir tensando la cuerda.
Hay una frase que recién dijo y la repiten todos los intendentes, y es lo lejos que notan al gobernador de la cotidianeidad de la gente que habita en la Provincia… Le pasó en el último tramo también a María Eugenia Vidal… Es como que pierden la capacidad del diálogo y la escucha
No. No estoy de acuerdo. Tenemos un presidente y un gobernador que tienen como virtud que te contestan rapidísimo, tienen el mismo celular de siempre. El que diga que Kicillof no habla ni responde, miente. Después que hagan o no lo que uno quiere, es otra cosa. Y él es el que gobierna y decide. En todo caso, tienen que decir “hablé con Kicillof y no me dio bolilla” pero no que no escucha ni atiende.
Usted fue el primero en poner en crisis lo que sucedía en el AMBA con respecto a la ausencia de camas de UTI. ¿Cómo está hoy la situación sanitaria?.
No lo puse en crisis… En todo caso puse en palabras la crisis existente. Y hoy seguimos en una situación de máximo tensión, estable pero en un lugar muy alto, con la tasa de letalidad elevadísima y el sistema parece que encontró un punto de equilibrio pero en el desborde no en el tope. Y todavía nos resta un largo tramo, y un invierno que se avecina y no podemos manejar la temperatura ni el clima.
Todos miran a Europa o Estados Unidos. Hace seis meses empezaba el verano en la Argentina y la mayoría esperaba irse o buscar un lugar donde pasar esa época. Los casos bajaron. Pero la diferencia está en los hemisferios. Y no aprovechamos esa circunstancia, que allá el COVID empezó cuatro meses antes que a nosotros, pudimos ver venir… En lugar de calzar las imágenes en paralelo la calzáramos en perspectiva sería Back to the future Volver al Futuro.
¿Y por qué no se hizo?
Fue un problema de comunicación y un cinismo y aprovechamiento por parte de la oposición. Nosotros, como gobierno, lo que tenemos que explicar es que esto que está sucediendo es lo mismo que sucedió en el otro hemisferio, donde nadie, por más que fuera de derecha, de izquierda o de centro, tuvo las soluciones a mano y siempre vivió con zozobra. El invierno crudo no es problema del peronismo, del kirchnerismo o de la oposición. Es así.
Esto es muy, muy difícil. Tenemos que tener responsabilidad, humildad, versatilidad y no agotar nunca la capacidad de diálogo para encontrar una salida porque nadie sabe para dónde saldrá esta tómbola.
La reelección de los intendentes
¿Cómo ve la posibilidad de que los intendentes no puedan ser reelectos en la Provincia?
Al principio estaba en contra de las reelecciones y ahora me doy cuenta que es difícil generar nuevos dirigentes.
¿Mira alrededor y no ve dirigentes?
No. Nunca tuve una mirada personalista sobre la política ni sobre mi profesión. Creo en los equipos…
Lo dice alguien que surgió desde afuera de la dirigencia política…
Si, pero realmente creo que sería conveniente un período más. Porque tarda mucho un dirigente territorial y no solo acá, en todos lados. También creo que tenemos la responsabilidad de generar nuevos cuadros políticos y más que en mi continuidad personal quiero que persista este proyecto en Escobar.
Porque cuando uno está en un mismo cargo, te cristalizas. Al que queres le perdonas todo y al que no le tenés mucho cariño le pasés todas las facturas. Y esa necesidad de mantenerse en el poder te llevan a cometer errores. Para eso yo roto siempre a mi equipo de gobierno, que algunos no lo entendían al principio y hemos encontrado soluciones donde no las teníamos.
Si habrá reelección lo dará el momento político y la situación general del país. Porque también hay que sacarse la careta. Los que dispusieron e impulsaron esta limitación lo que buscaban era que una clase dirigente no tuviera más poder y que los peronistas se fueran de las intendencias. No fue un proyecto republicano y lo que pretendía era terminar con el peronismo del conurbano.
No fue una cuestión altruista sino de especulación política. Ellos pensaban que al no tener enfrente al dirigente más conocido, el que llegaba tenía más chances. El problema que tienen ahora, es que ellos tendrán este problema. Mirá Diego Valenzuela, en Tres de Febrero, donde casi siempre gana el peronismo… Si no está él, seguro que pierden el distrito. Entonces, creo que ahora estaría a favor de la reelección.
Y es lógico que La Cámpora no quiera apoyar la modificación de la ley, si ellos nunca estuvieron de acuerdo. Entonces, le piden que paguen el costo político. Los que ahora la necesitan, que se hagan cargo.

