La crisis del PD y su increíble diáspora de dirigentes

La crisis del PD y su increíble diáspora de dirigentes

Tras un largo proceso de degradación que lleva al menos dos décadas,el Partido Demócrata de Mendoza pasó de ser la tercera fuerza política con chances de disputar el poder a un partido que salta de alianza en alianza. En el camino, sufrió una impresionante fuga de dirigentes.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Si se observa el tablero político de Mendoza en la actualidad, un dato resulta revelador. En el armado electoral que se está concretando por estos días de cara a las elecciones legislativas, se cristaliza la increíble diáspora de un sector del oficialismo, particularmente del Partido Demócrata luego de un largo proceso de degradación que lleva al menos dos décadas y que desembocó en esta realidad.

Una fuerza política tradicional que llegó a gobernar la provincia en los ´60, que casi llega otra vez al poder a finales de los ´90, que el inicio del nuevo siglo la encontró ocupando un tercio de los espacios en la Legislatura y que hoy quedó reducida a un sello que termina acordando con el mejor postor. Sean estos radicales, como sucedió hace cinco años, o libertarios, como marca el arreglo más reciente. En el camino, toda una generación de dirigentes de entre 40 y 50 años de edad surgidos en sus filas que buscaron por afuera, los caminos que evidentemente no hallaron por dentro de su partido.

La voz de los gansos que se consulte ensayará su mirada acerca de por qué ocurrió lo que ocurrió. Y las argumentaciones son variadas. Transitan razonamientos que van desde la pérdida del peso territorial, pasando por las críticas a los excesivos personalismos, llegando hasta las dificultades para encolumnarse detrás de una propuesta nacional que les impidió consolidarse. En el medio el desprestigio que causó la firme sospecha de que, en un tramo reciente de su historia, el kirchnerismo los financió para impedir el acceso de la UCR al poder y una acusación recurrente que se escucha, al menos, por parte de la mayoría de los que armaron la valija y se fueron.

Todos ellos apuntan al poder interno ejercido por Carlos Balter y por Gabriel Llano quienes, así los señalan, jamás permitieron una renovación. “Siguen controlando el partido como hace veinte años, pero no se dan cuanta que a esta altura el 45% del padrón electoral nació después del 2001”, comparan, para evitar tildarlos de dinosaurios en forma directa. Un recorrido por la actualidad de quienes fueron gansos en su momento y también de aquellos que todavía lo son, grafica el panorama.

Los que se fueron con Macri



Omar De Marchi es quizás la figura actual de mayor peso electoral que integró, e incluso lo condujo durante muchos años, el PD. En su momento su salida del partido vino aparejada con su alianza con Mauricio Macri, que todavía se mantiene. De Marchi es hoy un referente del PRO en Mendoza junto a otros exdirigentes del partido como Pablo Priore.

Este último, enfrentado con De Marchi para determinar quién se quedará con el liderazgo del partido, esta explorando por estos días la alternativa de aliarse a Emilio Monzó y también sumarse al frente Liberales por Mendoza. El expresidente de la Cámara de Diputados de la Nación durante el gobierno de Cambiemos estás detrás del armado de una línea interna dentro de Juntos por el Cambio para competir en las legislativas de 2021. De Marchi está atravesando su peor momento dentro de Cambia Mendoza, la coalición electoral que gobierna la provincia, por el tironeo con Alfredo Cornejo por los lugares en las listas. La posibilidad es lejana, pero el exintendente de Luján amenaza con dar el portazo si no recibe de la UCR el espacio que está reclamando. 

Los que se quedaron con el sello



La conducción actual del Partido Demócrata viene de romper la alianza que hizo con Cornejo en 2015 y se presentará en las próximas elecciones junto al Mendoexit. Aquí se agrupa una serie de gansos históricos como Roberto Ajo (el presidente actual) y otros referentes como Aldo Vinci o Marcos Niven. Sin embargo el peso político está en la dupla que conforman Carlos Balter y Gabriel Llano.

Sobre ellos descansa el peso de las decisiones que se han tomado, sobre todo, la de alejarse de Cambia Mendoza para lanzarse a la aventura de recuperar protagonismo electoral facilitándole el sello partidario a un movimiento que propone un camino de independencia tanto política como económica con respecto a la Nación. Balter y Llano, como se dijo, son el blanco preferido de las críticas de quienes se fueron por el control que mantuvieron durante todos estos años de los órganos partidarios en los que se votaron los caminos a seguir. 

Los que quisieron armar un partido propio



Un grupo importante de exPD terminó trabajando en el gobierno de Alfredo Cornejo tras la formación de Cambia Mendoza- Algunos de ellos siguieron en funciones durante la gestión de Rodolfo Suarez, y encararon la formación del Partido Demócrata Progresista (PDP). Aquí están el actual subsecretario de Salud, Oscar Sagás y otras figuras como Josefina Canale, Richard Battagion y Diego Arenas. Hace unas semanas decidieron competir con candidato a senador nacional propio en la interna del oficialismo. Irán detrás de la figura del empresario Rodolfo Vargas Arizu en lo que, para muchas radicales y para algunos gansos disconformes con la jugada, de lo que se trata en definitiva es convertirse en sparrings en la PASO de la postulación de Cornejo. Junto a Republicanos Unidos (López Murphy)  y a Propuesta Participativa (un sector del PRO representado por Priore y Hebe Casado) conformaron un frente denominado Liberales por Mendoza. 

Los que se fueron con Massa



Fue una de las rupturas más resonantes en su tiempo porque se trató de un dirigente que había logrado consolidar poder como intendente de San Carlos. Jorge Difonso se convirtió en una de las patas del Frente Renovador y en interlocutor político de Sergio Massa en la provincia. En 2015 fue una de los que cerró con Cambia Mendoza, alianza que se mantiene hasta hoy. Pero nadie sabe qué ocurrirá en el corto plazo. Difonso acarrea un enfrentamiento fuerte con Suarez desde que se cayó la reforma a la Ley 7722, en diciembre de 2019, y la semana que viene en un encuentro de Unión Popular, el espacio que integra, decidirá si abandona o no la coalición de gobierno. 

También se fueron con Lilita, López Murphy y hasta con el kirchnerismo



La diáspora tuvo sus inicios. Uno de los primeros en partir fue Gustavo Gutiérrez, quien en 2003 decidió sumarse a la propuesta presidencial de Elisa Carrió y se convirtió en candidato a vicepresidente de la fórmula del ARI. En aquél momento histórico esa decisión desencadenó un terremoto interno y Gutiérrez fue expulsado de un partido que optaba por respaldar la candidatura de Adolfo Rodríguez Saá. Tiempo después fue Sergio Miranda quien tomó otro camino después de encabezar una renovación junto a otro grupo de dirigentes demócratas jóvenes en la Legislatura. Miranda hoy está detrás de la propuesta de Vargas Arizu como pata mendocina de Ricardo López Murphy. Otra salida resonante fue la que protagonizó en 2011 Omar Parisi. Aliado histórico de De Marchi en Luján, fue la continuidad del PD en la intendencia de ese departamento. Años después no solo rompió con De Marchi sino que terminó integrando las listas del kirchnerismo en Mendoza y fue legislador de esa fuerza hasta 2019. 

 Los pocos legisladores propios que quedan



La pérdida de presencia en ambas cámaras de la Legislatura (fenómeno que se repite en los Consejos Deliberantes de toda la provincia) es sin dudas el ejemplo más palpable de la degradación demócrata de los últimos tiempos. En la actualidad son solo dos los diputados que juraron en sus bancas bajo el amparo del PD: Guillermo Mosso y Mercedes Llano. Signo de los tiempos, están enfrentados entre ellos. Llano (hija de Gabriel) decidió seguir el camino de su partido. Mosso optó por no romper y apostar a que un acuerdo dentro de Cambia Mendoza le permita volver a presentarse para seguir en la Cámara. Si vale como síntesis, si no se hubieran alejado de su partido, hoy serían nueve los legisladores demócratas que conformarían el cuerpo. Además de Llano y Mosso, se sumarían Álvaro Martínez y Pablo Priore (PRO), Josefina Canale (PSP) más José Videla, Difonso y Mauricio Torres (Frente Renovador) y Marisa Garnica (Frente de Todos).

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