Por qué Argentina y México evitaron condenar a Nicaragua

Por qué Argentina y México evitaron condenar a Nicaragua

La Argentina se abstuvo de cuestionar la violación de derechos humanos en una votación de la OEA en la que la posición mayoritaria fue la condena contra el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua. En un comunicado conjunto, ambos países señalaron que no se pueden imponer "pautas desde afuera".

MDZ Política

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La Argentina se abstuvo de cuestionar la violación de derechos humanos en una votación de la OEA en la que la posición mayoritaria fue la condena contra el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua.

En este país hubo una ola de arrestos de candidatos opositores para las elecciones del 7 de noviembre.

A pedido de varios países se realizó una sesión virtual del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos en la que la resolución de condena y liberación de opositores tuvo 26 votos y se impuso.

Para explicar por qué se abstuvieron, Argentina emitió junto a México un comunicado. Este texto señala la "preocupación por los acontecimientos ocurridos recientemente en Nicaragua" y específicamente por la detención de opositores. 

Pero más adelante Argentina y México dicen: "No estamos de acuerdo con los países que, lejos de apoyar el normal desarrollo de las instituciones democráticas, dejan de lado el principio de no intervención en asuntos internos, tan caro a nuestra historia. Tampoco con la pretensión de imponer pautas desde afuera o de prejuzgar indebidamente el desarrollo de procesos electorales".

"En este contexto, no nos fue posible acompañar el proyecto de resolución puesto a consideración hoy", recalca el comunicado, y agrega: "Estamos convencidos de que esta situación será superada por las y los propios nicaragüenses".

El comunicado completo:

La República Argentina y México, comprometidos con el respeto y la promoción de los derechos humanos desde una concepción integral dentro de la cual están contenidos los derechos civiles, políticos y electorales —además del inalienable valor de la igualdad y los derechos económicos y sociales—, manifiestan su preocupación por los acontecimientos ocurridos recientemente en Nicaragua. Especialmente, por la detención de figuras políticas de la oposición, cuya revisión contribuiría a que el proceso electoral nicaragüense reciba el reconocimiento y el acompañamiento internacional apropiados. Hemos sido testigos, en varios países de la región, de casos inadmisibles de persecución política. Rechazamos esta conducta.  

No estamos de acuerdo con los países que, lejos de apoyar el normal desarrollo de las instituciones democráticas, dejan de lado el principio de no intervención en asuntos internos, tan caro a nuestra historia. Tampoco con la pretensión de imponer pautas desde afuera o de prejuzgar indebidamente el desarrollo de procesos electorales. En este contexto, no nos fue posible acompañar el proyecto de resolución puesto a consideración hoy en el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Es perentorio que la OEA retome el espíritu constructivo de su Carta. Agradecemos el esfuerzo negociador de algunos Estados miembros y hacemos un nuevo llamado a restablecer el diálogo interamericano.

Expresamos nuestra disposición plena para colaborar constructivamente. Estamos convencidos de que esta situación será superada por las y los propios nicaragüenses, resguardando la convivencia pacífica, la división de poderes, el respeto a las minorías, las garantías constitucionales y, en general, el pleno respeto de todos los derechos humanos.

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