El cambio que pedirá el oficialismo por las sospechas sobre el juez Walter Bento

El cambio que pedirá el oficialismo por las sospechas sobre el juez Walter Bento

Se está analizando la decisión de pedir que el cuestionado magistrado con competencia electoral federal en Mendoza no intervenga en las próximas elecciones. Las señales que dejó el propio investigado en su teléfono, cuando le fue intervenido por la Justicia.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

A varias semanas desde que estalló el escándalo en la Justicia, la política comienza a dar las primeras señales de alarma por la investigación por corrupción que involucra al juez federal Walter Bento.

En ese sentido MDZ pudo saber que en el oficialismo se está analizando solicitar durante las próximas semanas, el apartamiento del juez que ostenta la competencia electoral nacional en la provincia para que no intervenga en las próximas elecciones. La medida podría ser presentada o bien por el propio Gobierno o por las autoridades de Cambia Mendoza antes del 14 de julio, fecha que el cronograma marca como límite para la presentación de los frentes y que, en definitiva, establece el arranque formal de la competencia.

La decisión comenzó a estudiarse sobre el filo del fin de semana y tuvo un disparador: la difusión de los chats de Telegram en donde se comprueba que el magistrado sospechado por pedir coimas a cambio de beneficios judiciales, mantuvo o intentó mantener contacto con una gran cantidad de dirigentes de todos los partidos y con miembros encumbrados de la Justicia Provincial también. Eso surgió después de que se decidiera, el martes, levantar el secreto de sumario en el marco de la investigación que están llevando adelante el juez Eduardo Puidgéngolas y el fiscal Dante Vega. Como explicó MDZ, la situación pone incómodos a todos y lleva a un terreno pantanoso al proceso electoral controlado por Bento. 

Luego de clonar el chip de un teléfono que el propio juez investigado se negó a entregar, los investigadores pudieron acceder a las conversaciones que Bento sostuvo en esa plataforma y allí consta cómo en los últimos días de abril se contactó con personas vinculadas a la política y a la Justicia. Nombres, aparecen de todos los colores en esos contactos: desde Alfredo Cornejo, pasando por Emir Félix, Omar De Marchi, Víctor Ibañez, Julio Cobos y varios opositores y oficialistas más de alcance nacional. También, integrantes del Poder Judicial.

El juego de la mancha

Son decenas de chats, los que figuran en un informe de 173 páginas elaborado por la Justicia en base a un trabajo de la Policía de Mendoza, en el que aparece el celular de Bento y las capturas de pantalla de cada una de las conversaciones que se lograron interferir. Esa pesquisa tuvo un detalle: en la mayoría de los chats aparece la leyenda "El historial de mensajes fue eliminado" y solo en algunos casos se consiguió acceder al contenido de esas conversaciones.

En principio se barajaron dos opciones ante esto. Una es que haya sido el propio juez quien los haya eliminado, pero la otra es que hayan sido los destinatarios los que tomaron esa decisión. La Justicia aclaró que no se puede determinar, en casos de historial eliminado, cuál de las partes realizó la acción porque la aplicación permite borrar el historial por cualquiera de los dos contactos.

Pero la política leyó rápidamente el mensaje. ¿Cuál? Que fue el propio Bento quien borró las historias de esas conversaciones, pero que se ocupó de dejar otras como señal de que su caída no iba a resultar gratuita. O dicho de otra manera: como en las películas, el juez acorralado por la Justicia apeló, en lugar de entregarse, a una toma de rehenes.

Este es el punto que los preocupa y por eso, entre otras justificaciones, es que se está analizando a nivel oficial impulsar su apartamiento durante las próximas elecciones. Un juez que sabe que la política definirá su futuro en el Consejo de la Magistratura, tiene en sus manos una herramienta de presión fenomenal en el manejo de la cuestión electoral que se avecina.

Con los chats entre el juez y varios dirigentes políticos dando vueltas por todos lados, la pregunta que cabe hacerse son dos, al menos. ¿Alguno de los contactados por el magistrado en esos mensajes, seguramente en búsqueda de ayuda o de respaldo, accionó al respecto? Es difícil saberlo. No hay datos aún de que alguno de los dirigentes a los que Bento apeló hayan utilizado hasta el momento su poder o sus influencias para obstruir el funcionamiento de la Justicia. Esto, más allá de que aparecen conversaciones en los que algunos le ofrecen sus contactos políticos en Buenos Aires o se comprometen a ayudar al juez realizando algunas gestiones.

Aquí podría caber una salvedad: el escándalo judicial de Bento es el más anticipado de la historia y a nadie lo tomó por sorpresa. La causa se viene ventilando desde hace meses y, cuando el juez empezó con su tarea de pedir auxilio, muchos directamente lo evitaron conscientes a lo que se exponían.

Otro interrogante clave es saber si Bento (que como se supone omitió borrar algunos de sus chats a modo de mensaje) también se tomó el trabajo de borrar otros nombres de sus contactos de Telegram para evitar comprometerlos. Ante esta duda, la respuesta está muy cerca del sí. Llama la atención que en ninguna de las capturas de pantalla en las que aparecen los dirigentes más importantes de Mendoza figure Anabel Fernández Sagasti. Podría no haberla contactado nunca el juez, pero existe un detalle: en varias conversaciones entre Bento e integrantes del Poder Judicial que figuran en el expediente, se mencionan que la senadora habló en varias oportunidades con el magistrado.

Lo que suceda en el Consejo de la Magistratura marcará el destino personal del cuestionado funcionario judicial. Y aquí otra de las señales que dejó Bento en su teléfono. Es un mensaje de texto dirigido al vicepresidente del Consejo, Alberto Lugones, camarista federal, referente de la Lista Celeste de los magistrados (cercana a las posiciones del gobierno de Alberto Fernández) y además amigo personal del juez.  "Gracias hermano", es lo poco y lo mucho que se lee allí.

Aunque el proceso será largo, es un hecho que los legisladores de Juntos por el Cambio que integran el órgano de remoción de los jueces votarán en primera instancia por su suspensión en el cargo. La clave es qué harán los representantes del Frente de Todos y aquí la llave la tiene Cristina Kirchner, quien todavía no define.

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