Elecciones y poder: la red de influencias que protege a un juez acusado de corrupción

Elecciones y poder: la red de influencias que protege a un juez acusado de corrupción

El juez electoral que debe controlar las elecciones de Mendoza está acusado de corrupción, pero no se aparta de sus funciones. Los vínculos en la justicia y la política que se traslucen de sus acciones y ayudan a protegerlo.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Walter Bento no es mendocino, pero se transformó en pocos años en una de las personas de mayor poder en la provincia. Sus vínculos con la justicia federal de Buenos Aires, con la jueza María Servini como "madrina", y también con la política, particularmente con Juan Carlos Mazzón, lo trajeron a ocupar el puesto clave en el Juzgado Federal 1, que además de tener a cargo las investigaciones penales, tiene un rol estratégico: la competencia electoral. Tan importante es que fue clave para el propio Bento a la hora de decidir arraigarse. "No quería perder la competencia electoral", le respondió a una exintegrante del Consejo de la Magistratura cuando contó que le había ofrecido un lugar en los tribunales de Comodoro Py.

Sí, el juez pudo haberse trasladado al epicentro del poder nacional, pero eligió quedarse para sostener dos anclas. Una, es el control de las elecciones, los partidos y los dirigentes políticos en un distrito clave. El otro tiene que ver con la causa por la que se lo investiga: el posible montaje de una organización criminal para cobrar coimas a las personas juzgadas por el propio Bento.   Ambas ahora están vinculadas. 

La investigación avanza y sigue siendo juez; una situación de la que nadie se anima a explicar por qué ocurre. Con un proceso electoral en marcha es Bento quien ya controla y mantiene el vínculo para gestionar las elecciones nacionales y provinciales que se harán en septiembre y noviembre.  Por eso la situación llama la atención y hacen poner en duda la transparencia del proceso en el quinto distrito electoral del país, porque las decisiones de quien controla pueden estar teñidas con lo que ocurre en Tribunales y el Consejo de la Magistratura.

Las elecciones son las que le dieron una red de contactos única al juez acusado de corrupción. Esos vínculos son los que ahora busca potenciar. Las dudas están puestas en lo que ocurrirá con las decisiones que pueda firmar Bento en este tiempo. Según se trasluce en los mensajes cruzados que fueron rescatados de su teléfono, tiene buen vínculo con el presidente de la Cámara Nacional Electoral, con integrantes del Consejo de la Magistratura, de la cúpula judicial de Mendoza y también con influyentes dirigentes políticos que conducen los dos principales frentes: Juntos por el Cambio y, sobre todo, el Frente de Todos. La convivencia en la junta electoral no será simple, pues las mismas fuerzas políticas que deben pedir autorización y transparencia al juez, son los que deben decidir en el Consejo de la Magistratura.  No es un dato menor, pues en las elecciones de medio término está en juego el equilibrio de poder en el Congreso. Mendoza elige este año cinco diputados nacionales y tres senadores. Es justo el Congreso el que tiene la llave para designar y juzgar jueces. 

Pero además de la influencia en el proceso electoral. Bento sigue con todas sus facultades vigentes. Por eso, por ejemplo, comenzó a desempolvar viejos expedientes irrelevantes desde lo judicial, pero que que pueden ser funcionales para ejercer presión contra quienes no son útiles para su defensa. 

Redes

La dirigencia política ha tenido un curioso silencio alrededor de la causa en la que se investiga si hubo y hay una trama de corrupción en la justicia federal, aún a pesar de que de la política depende parte del futuro del juez y de la imagen institucional de la Justicia Federal.

Ese silencio público no se condice con los movimientos ocurridos en privado. MDZ pudo comprobar que hubo vínculos fluidos con el juez acusado, aún luego de las denuncias. Así se trasluce de los mensajes privados rescatados del chip clonado del teléfono de Bento. Pero también fue confirmado por fuentes de alto nivel. Bento intentó y logró contactarse con dirigentes de primera línea de ambos frentes políticos. Golpeó todas las puertas, pero no está claro cuál se abrió. Lo cierto es que por ahora tuvo éxito. "Buscaba que al menos lo escucharan en el Consejo de la Magistratura antes de que lo suspendieran", contó un dirigente que habló con él. El resultado fue mejor: el Consejo ni siguiera avanza en la suspensión y sigue en su cargo. El fiscal Dante Vega recibió también presiones para que la imputación se postergue. 

La red de vínculos en amplia. En su teléfono hay un cruce de mensajes que lo trasluce. Uno de ellos va directo al corazón de quienes deben analizar su conducta; particularmente Alberto Lugones, uno de los integrantes del Consejo de la Magistratura. "Gracias Hermano", responde el juez cuestionado a un mensaje borrado y que fue enviado en abril de este año, con la causa ya expuesta. Bento siempre tuvo llegada al Consejo. Tanto, que era fluido el cruce de mensajes con una estratégica ex integrante. Se trata de Gabriela Vazquez, la jueza laboral kirchnerista que tomó protagonismo por haber sido el brazo ejecutor de la actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en el Consejo de la Magistratura. Bento, cuando ella estaba en el Consejo, le pedía favores. Entre ellos modificar el orden de mérito de un concurso para que la fiscal Patricia Santoni no quede en el orden de mérito y pase a ser suplente. Pero no fue el único favor. También le pidió que averiguara si había alguna denuncia más en su contra de parte de "Cablevisión". Bento fue salvado de varias denuncias en su contra realizadas por la causa en la que litigaron dos gigantes de las comunicaciones: Cablevisión (del grupo Clarín) y Superacanal (del grupo Vila - Manzano). Esos mensajes quedaron expuestos también en la causa, como también la razón por la que Bento no se mudó a Comodoro Py. "Me lo ofrecieron, pero no quería perder la competencia electoral", cuenta el juez. 

También hay intercambios amistosos con Santiago Hernán Corcuera, presidente de la Cámara Nacional Electoral y con quien Bento tiene un lógico vínculo profesional. Allí hay mensajes personales encriptados, pues hablan de un detalle que permite atar la relación con otra pieza clave del poder en Comodoro Py. Mencionan una "lechuza" que le gusta a la doctora. Se trata de un objeto fetiche que comparten Bento y María Servini, la doctora. 

El oficio a la Corte y otros vínculos

La red de vínculos incluye al Poder Judicial de Mendoza. Desde allí hubo funcionarios de Tribunales que le prestaron la oreja y ofrecieron ayuda al Juez acusado de corrupción. No porque puedan influir desde la justicia provincial, pero sí a través de sus vínculos políticos y experiencia. En los mensajes se trasluce un vínculo de confianza. El juez Eduardo Puigdéngolas, que tiene a cargo el caso, envió un oficio a la Suprema Corte informando que en la causa federal están registrados esos vínculos a través de desgrabaciones de mensajes. La intención era para evaluar si se amerita alguna investigación. Desde Tribunales confirmaron a MDZ ese oficio, pero no hubo información oficial sobre qué hará la Corte. Extraoficialmente se supo que hubo un tratamiento exprés para desprenderse del tema, aún a pesar de que en los mensajes cruzados se ofrece ayuda y hasta hay datos de que Bento le pide a los funcionarios que activen o frenen acciones que sí involucraron a la justicia provincial.

La investigación penal tiene una impronta política difícil de encasillar. El acusado tiene un encono personal contra el fiscal y allí apunta su estrategia de defensa. Dante Vega era "considerado propio" por muchos kirchneristas, pero aseguran que no tiene parcialidad política en la causa. Tanto, que se ofuscó cuando hubo dirigentes que insinuaron que postergara las imputaciones. Además, recibió un fuerte apoyo del procurador Eduardo Casal (que es apuntado por el kirchnerismo). El juez a cargo también fue apuntado por la defensa de Bento y lo vinculan al exsenador Ernesto Sanz.  Pero la clave política está en el Consejo de la Magistratura, donde el kirchnerismo tiene mayoría simple. Seis de los 13 integrantes responden a ese lineamiento político y desde Juntos por el Cambio aseguran tener 4 votos "blindado". En la causa Bento se verá cómo influyen los mandatos partidarios, el peso de la causa y hasta dónde llegan algunas fidelidades. 

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