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Una nueva interna complica aún más a Alberto Fernández

En el Frente de Todos continúan abriéndose nuevas grietas que amenazan permanentemente su precaria estabilidad y que ponen en aprietos al presidente Alberto Fernández.

En el Frente de Todos continúan abriéndose nuevas grietas que amenazan permanentemente su precaria estabilidad y que ponen en aprietos al presidente Alberto Fernández. En esta ocasión, la pelea interna radica entre dos poderosos sectores que se disputan el manejo de una importante caja de recursos clave en estos momentos de crisis económica y sanitaria.

Los protagonistas de esta disputa son La Cámpora y la Confederación General del Trabajo (CGT), cuyas diferencias discurren no solo por cuestiones de gestión, sino también por factores ideológicos, filosóficos y generacionales. El foco de conflicto está centrado en el manejo de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), en cuyo presupuesto de 37.000 millones de pesos recae el funcionamiento de todo el sistema sanitario privado de la Argentina y resulta una tentadora herramienta política en medio de un año electoral.

Según contó el periodista Nicolás Wiñazki en el canal TN, el quiebre entre La Cámpora y la CGT, que hasta ahora habían convivido en relativa paz dentro del Frente de Todos, comenzó a principios de mayo, cuando falleció el entonces titular de la Superintendencia, Eugenio Zanarini, lo que dejó a la SSS sin una conducción frente a las regulaciones de las obras sociales sindicales y las prepagas.

Pocos días después, tras un almuerzo entre Fernández y la cúpula de la CGT, fue designado como superintendente el entonces director de Acceso a los Servicios de Salud en la Agencia Nacional de Discapacidad, Juan López, un cirujano sanjuanino e íntimo amigo del exministro de Salud, Ginés González García. El nombramiento de López fue aceptado por la central obrera en aquel entonces pese a que tenía otros candidatos en mente.

"¿Qué pasó? La CGT creía que con el nuevo superintendente aprobado, no se iba a cambiar todo el organigrama técnico. Pero de golpe, La Cámpora le pidió a Alberto ocupar cuatro gerencias de la SSS, lo que causó sorpresa entre los popes de la central sindical", indicó Wiñazki. 

Ello motorizó un rápido contraataque de la CGT, añadió el comunicador: "El sábado pasado, Héctor Daer fue a ver al Presidente y se llevó la promesa de que no iba a haber cambios en el organismo y que se le pondría un freno a las aspiraciones de La Cámpora".

Habrá que estar atentos a cómo se desarrolla este nuevo frente interno.