Detienen a un jefe narco 10 años después de la caída de su "socio"
El ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, participó de la detención del narcotraficante Javier Pacheco, y habló de las implicancias y conexiones que el jefe narco ha construido durante este tiempo.
Pacheco era socio dentro de ese comercio ilegal de Miguel Villaba, conocido como Mameluco, quien intentó ser candidato a intendente en 2011 hasta que fue detenido luego de intentar ingresar a un acto de Eduardo Duhalde organizado en General San Martín.
Al día siguiente, súbitamente, el juzgado federal 2 de San Martín, a cargo del juez Juan Manuel Yalj, de extendidas relaciones con el peronismo de la localidad. A pesar de haber querido ingresar al evento, Villalba decía pertenecer a la agrupación Kolina, que en aquel entonces conducía Alicia Kirchner.
Pacheco era uno de sus referentes en la villa 9 de Julio, uno de los territorios narcos más inexpugnables de la General San Martín. A pesar de eso, y con el agravante de haber sido acusado también por la muerte de Candela Rodríguez, de 9 años, pocos meses después de su detención, en la localidad de Morón. Ituzaingó es limítrofe con ese municipio.
Según confió un miembro del gabinete de Provincia de Buenos Aires, junto con Pacheco, caerán otros involucrados en la red de narcotráfico de la región. En su momento se supo que Villalba y Pacheco le pagaban a los agentes de la División Narcotráfico, conocido como "el chalecito", ubicado en Tres de Febrero, con autos 0 Km de una conocida marca alemana.
Entre los que participaban del negocio y la distribución podría haber, también, efectivos policiales y judiciales. Muchos deben explicar cómo, luego de una década de la detención de "Mameluco", su cómplice seguía en libertad y traficando sin ningún tipo de inconvenientes.
El inicio de Villalba fue la villa 18 de Noviembre, ubicada a quince cuadras de la "9 de Julio" donde dominaban "los Pachecos". El "rengo" Javier Pacheco, quien es apodado de esa manera porque luego de un tiroteo quedó con una complicación en una de sus extremidades, quedó con todo el manejo de la actividad de ambos lugares.
Pacheco, además de vivir en uno de los barrios que más celebridades concitó en los últimos tiempos en el oeste del Gran Buenos Aires, tenía, al momento de ser apresado, casi una tonelada de estupefacientes y vehículos de lujo. Llamativamente, para ningún organismo de control levantaba sospecha ya que viajó al exterior en numerosas oportunidades.


