Ni juntos, ni por el cambio: arden las internas en el frente opositor

Ni juntos, ni por el cambio: arden las internas en el frente opositor

En Juntos por el Cambio temen que la ambigüedad de María Eugenia Vidal, más las presiones porteñas sobre la Provincia de Buenos Aires, pueden hacer daño.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Horacio Rodríguez Larreta sigue sin entender por qué sus aliados y amigos del PRO no se acomodan rápido a sus necesidades políticas, entre las que está su necesidad de darle una válvula de escape a Diego Santilli para que siga su camino político sin techo ni ataduras. Para resolver esta tensión, el lugar elegido es la Provincia de Buenos Aires, donde ya está firme un concepto: que las soluciones de Juntos por el Cambio no deben seguir teniendo la lógica imperante desde 2015, cuando todo estaba más claro y la victoria de María Eugenia Vidal terminó de acomodar la carga. 

Vidal, en lugar de conducir el proceso político, trabajó casi en soledad con su grupo más cercano de confianza. Le dio resultados, pero dejó a la mayoría de los intendentes con gusto a poco, casi alejados de la gestión provincial. 

Para Jorge Macri, intendente de Vicente López, Diego Valenzuela, de Tres de Febrero(entre muchos otros), para la construcción de un espacio opositor potente no basta con definir si hay internas o no, sino que todo tiene que nacer desde el respeto y sin imposiciones. Otra vez, la incipiente lógica bonaerense choca con la tradicional porteña dentro del PRO. 

Deseoso de que todos los planetas se acomoden a sus intereses, sobre los cuales viene trabajando metódicamente, el jefe de gobierno porteño tiene decidido que Santilli sea candidato en la Provincia de Buenos Aires. Para esto está consiguiendo torcer la uniformidad del Grupo Dorrego a través del cambio de parecer de los intendentes de Lanús, Néstor Grindetti, y de La Plata, Julio Garro. 

A Macri y Valenzuela se le suma un núcleo importante de intendentes del interior y el peronista más importante que aún no definió si está por dentro o fuera del espacio: Joaquín De la Torre. A la distancia, pero presente, Guillermo Montenegro, en Mar del Plata, conduciendo el partido de General Pueyrredón, también acompaña. 

Vidal y la espera eterna

Por su parte Vidal sigue jugando al misterio. Siente que el espacio le debe a ella mucho más que viceversa. Su persona, en estos momentos, pesa más que el proyecto y así lo hace saber en cuanta charla privada o pública sea protagonista. "Si de diez, ocho personas le dicen que es indispensable en la Provincia, entonces no es cierto que ella trabajará para lo mejor de Juntos por el Cambio", se queja un importante diputado de origen bonaerense. 

En cuanto al radicalismo, la otra pata principal de la alianza, su situación también es compleja. Gustavo Posse sigue diciendo que hubo fraude y reclama la aparición de 32 actas del interior bonaerense sobre las que denuncia hubo irregularidades. Así, no reconocerá la asunción de Maximiliano Abad, programada para el próximo sábado y en las charlas vía Zoom que realiza con cada uno de sus seguidores les asegura que se presentará como candidato en la próxima PASO. 

El tema es si lo hará por dentro o fuera de Juntos por el Cambio. Es que a Posse se le acortan mucho las posibilidades de competir en el espacio si los apoderados provinciales, que pondrá Abad, le niegan, como es seguro, la representación interna. Esa determinación incidirá en su alianza con Emilio Monzó. El ex presidente de la Cámara de Diputados está deseoso de quedar en el espacio opositor, pero es vetado por muchos, fundamentalmente por Elisa Carrió y Macri. La duda de los fundadores de Cambiemos es "por qué se considera en ese espacio si sus legisladores, con los possistas, rompieron el bloque y no tiene partido que lo represente en la alianza". 

 

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