Suarez y Alberto, a todo o nada: qué puede pasar por las restricciones

Suarez y Alberto, a todo o nada: qué puede pasar por las restricciones

El Presidente impuso medidas duras para la provincia. El Gobernador aún no comunica qué hará, pero evalúa una salida vía interpretación administrativa, como ocurrió antes. Si no, debe decidir si acata o va al choque. Todo, en medio de un primero de mayo en el que "cambiaron el guión".

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El gobernador Rodolfo Suarez debe hablar ante la Asamblea Legislativa para inaugurar el período de sesiones, un acto político formal donde en teoría se hace un balance y se trazan los objetivos del año. Pero la realidad cambió el libreto y Suarez tendrá que tomar antes una decisión clave: si acata lo dispuesto por el presidente Alberto Fernández o se rebela. Si "cierra" Mendoza", suspende las clases y cambia el plan que tenía para enfrentar la segunda ola, o busca adecuar lo dispuesto a lo que su Gobierno cree. 

El Decreto que dictó Alberto incluye a Mendoza, la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y el Gran Buenos Aires en la zona de Alarma, una especie de aislamiento o "mini fase 1" que generaría gran impacto. El más dramático tiene que ver con las clases presenciales, que se suspenderían. Anoche no se comunicaron definiciones y por eso crece la expectativa. Antes, habían sugerido que las clases en Mendoza no se suspenderían, más allá de lo que disponga la Nación.

Algo similar a lo que hizo Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires. En ese caso, claro, mediaron medidas judiciales por dos vías: la justicia ordinaria de la Ciudad, que en segunda instancia habilitó las clases, y también ante la Corte Suprema.  

La vía "interpretativa"

El primer intento legal de Suarez vendrá por la vía interpretativa: si queda algún resquicio para no acatar las máximas restricciones. La estructura del DNU es similar al anterior y divide a país en 4 según las condiciones sanitarias. Pero además lo parte internamente en cada provincia, sin respetar límites geográficos.

Esta vez el Gran Mendoza quedó más claramente "aislado", pero con algunos errores, como la presencia de Las Heras en dos categorías. El Gobierno de Mendoza evalúa si puede tomar como un "todo" a Mendoza y mantenerse en zona de "alto riesgo", esquivando el "Alarma" y las restricciones duras. Si fuera así, Suarez mantendría la potestad de tomar decisiones y no suspenderían las clases. Sí se anularían las reuniones familiares y otras "libertades". 

 El Gobernador tiene en mente una idea: "no se puede encerrar a la gente", suele repetir. Esa es una carta de presión que no es inocua y que afecta incluso a Casa Rosada, porque presiona desde la ciudadanía para que no haya medidas restrictivas. Suarez ha tenido idas y vueltas. Si las normas lo convencen, acatan. Si halla alguna vía para zafar, la usa. En el zoom en el que estuvo con el Presidente hubo algunos cruces, pero más relacionados con la vacuna. Se quejó, explican, por la falta de dosis en Mendoza, pero desde Presidencia le explicaron que a Mendoza mandaban más vacunas vía PAMI y allí terminó el diferendo. El problema es la guerra fría: Alberto y Suarez no consensuaron medidas. Se impusieron. 

Para el presidente Alberto no es inocuo lo que ocurre. Es que pone en juego su propio poder de impacto sobre los gobernadores e incluso la población. Ayer en Casa Rosada graficaban la tensa situación. Aseguran que en la reunión virtual que hubo, muchos gobernadores le pedían que "cerrara todo" para prevenir. Pero horas antes de emitir el DNU recibió innumerables llamadas para revertir ese camino. "Es el Presidente de la pandemia y no especula con los costos políticos. Está claro que paga los costos por cuidarnos a todos", se resignaba un albertista.  El temor a que haya desobediencia está. Más por el efecto desgaste que genera una nueva "cuarentena". 

Por eso para Alberto Fernández es una hora difícil y también se juega a todo o nada en cuanto a la credibilidad de su palabra y las decisiones que toma. 

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