La empresa de testeos de covid en Ezeiza suma más irregularidades

La empresa de testeos de covid en Ezeiza suma más irregularidades

Un bioquímico denunció que usaron su firma para rubricar certificados de testeos luego de que él dejara de formar parte de la empresa.

MDZ Política

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En Argentina, la lucha contra la pandemia sigue sumando aspectos polémicos. Si hasta hoy la disputa pasaba por la suspensión de la presencialidad en las escuelas, o por la judicialización de decisiones presidenciales, o por la autonomía de las provincias, ahora los hisopados para viajeros que salen o entran del país también se impregnaron de oscuridad y polémica. En concreto, el diario La Nación investigó a la empresa Labpax, es decir, la encargada de realizar los testeos a quienes ingresan a Argentina por el aeropuerto de Ezeiza.

De la investigación surgió que quienes figuran como dueñas de esa empresa son dos jóvenes mujeres inscriptas como monotributistas de "bajo rango". En otras palabras, que no facturan más de 40 mil pesos por mes. Lo curioso, claro, es que la empresa alcanza a facturar más de 5 millones de pesos por día. Así es. Un monto ciento de veces superior al declarado en la AFIP por Paola Perillo Orellana que declara una facturación de $18.000 por mes, y por Laura Cáceres, quien factura $34.700 cada 30 días.

El emprendimiento de las dos monotributistas vio la luz de la mano de la decisión administrativa 268 –firmada el 25 de marzo de 2021–, pero la contratación corrió por cuenta de Aeropuertos Argentina 2000. Tanto en el Ministerio de Salud como en el de Transporte de desentendieron de responsabilidades.

El diputado nacional, Alfredo Cornejo, presentó durante la jornada de hoy una solicitud para que el Gobierno nacional informe sobre la actividad de esta empresa. Hasta el momento, se sabe poco de la empresa, sin embargo, otra desprolijidad que pudo conocerse es que el médico Jorge Chizzolini, bioquímico, cuya firma se lee impresa en miles de resultados que se entregaban a los viajeros dice que le usaron el nombre y la matrícula cuando ya no tenía ninguna relación con la empresa. 

Entre otras afirmaciones, el bioquímico Chizzolini confirmó que desde el 31 de marzo él dejó de prestar sus servicios a la empresa. 

“No soy más personal del laboratorio”, sin embargo, hasta hoy 29 de abril la empresa tenía publicados los datos de Chizzolini como responsable final de los testeos. Al rededor de las 13 h y luego de que la investigación viera la luz, la empresa borró los datos.

 

En resumen, entre las irregularidades de inscripción y titularidad "fantasma" que la empresa tiene, se suma ahora el uso indiscriminado de la matrícula y firma digitalizada de un médico que hace casi un mes ya no trabaja para la empresa.

“Mientras estuve, puse a punto el uso del Neokit de investigadores del Instituto Milstein, que es una variación de la prueba de PCR. Lo que sucedió más allá de eso y de esos meses, no puedo informar”, dijo a La Nación.

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