Misión imposible: Fernandez intenta consensuar una Fase 1 light, luego de patear el tablero
En medio del peor momento sanitario, con una severa crisis política con la oposición y con poco margen para maniobrar debido a la presiones del kirchnerismo, el presidente Alberto Fernández intenta “consensuar” una nueva etapa de restricciones con todas los gobernadores, incluido el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. “Luego de cortarse solo y patear el tablero, con agresiones innecesarias, ahora quiere reconstruir lo que rompió como si estuviera en marzo del año pasado”. Esta frase no es de un opositor. Pertenece a uno de los mandatarios peronistas que desconocieron las últimas medidas del jefe de Estado.
El problema de Alberto es que se está quedando sin nafta para reconstruir la confianza de sus interlocutores para que esta vez las restricciones funcionen y sean apoyadas por gobernadores propios y opositores. Su apuesta a jugar con el delfín de Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador Axel Kicillof, en una “guerra santa” contra la Capital lo desgasto excesivamente como para ahora intentar volver al centro y buscar coincidencias que sirvan para recomponer el sistema sanitario y achatar una curva de contagios que se estabilizó en niveles altísimos.
La única herramienta que le puede jugar a favor es que el escenario de la segunda ola de covid volvió a meterle pánico a aquellos que gobiernan. Por eso se vienen reuniones de negociaciones contra reloj para buscar una salida del actual laberinto. Claro, que la desconfianza también está presente. No solo Rodriguez Larreta, sino también los gobernadores e intendentes peronistas tienen sus recaudos sobre todo en privado.
Lo perciben como “un pato rengo” que intenta disimular la pérdida de iniciativa política al alinearse con el poder bonaerense que lideran Cristina, Máximo Kirchner y Kicillof. “Nunca en un gobierno peronista se vio que la agenda se maneje desde la provincia de Buenos Aires”, dicen los Barones del GBA que siguen decepcionados por el sepelio del albertismo que nunca nació. Con esta percepción negativa que se ha instalado en el mundo político no va a ser nada sencillo que se llegue a un acuerdo con consenso real y que además la Casa Rosada pueda administrar una Fase 1 light que va a afectar más a la economía real.
Con las encuestas en las manos y sin olvidar quién paga los platos rotos, se escuchan voces en el Frente de Todos y mucho más en Juntos por el Cambio sobre quién paga los platos rotos si las nuevas restricciones no alivian el actual escenario sanitario. Además de las muertes, las faltas de camas y de oxígeno, el Poder Ejecutivo no tiene los recursos suficientes como para volver a auxiliar a los sectores de la economía privada que otra vez van a perder por la ineficiencia de una administración que no previó ni siquiera una buena dosis de vacunas para pasar el invierno.
Demasiado complicado para un jefe de Estado que tomó partido en la grieta a pesar de estar en la peor etapa de la pandemia y que ya no entusiasma a los propios.


