Con el triunfo seguro, Maximiliano Abad ahora espera bajar la espuma

Con el triunfo seguro, Maximiliano Abad ahora espera bajar la espuma

Tras la elección radical en la provincia de Buenos Aires, ahora la discusión se concentra en la cantidad de dirigentes propios que cada una de las listas pudo colocar en las convenciones provinciales y nacionales.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

La elección radical de la Provincia de Buenos Aires, la más importante por volumen y resonancia para el presente y futuro de Juntos por el Cambio arrojó una clara victoria de Maximiliano Abad contra Gustavo Posse, quien realizó una gran elección a pesar de no haber contado con candidatos en varias localidades del interior. 

Abad se impuso por 60.185 votos contra 55.573 de Posse. En la previa, los referentes más importantes de la lista ganadora sólo se animaban a hablar de una diferencia de dos mil votos. Los duplicaron, y podrían ser muchos más si se revisan exhaustivamente los casos de Moreno, en la que Joaquín Nogueira súbitamente permitió que su lista única que apoyaba a Abad perdiera contra Posse por casi tres mil votos. Y General San Martín, en la que en algunos circuitos, fundamentalmente los coordinados por Raúl Rodríguez y Nora Arana, en Villa Ballester, no percibieron una avalancha de votos minutos antes del cierre también en desmedro del ganador final. 

En estas dos experiencias, las miradas van hacia las huestes de Daniel Salvador, el ex vicegobernador que, personalmente, confió en Nogueira y a su senador provincial, Emiliano Reparáz, donde tenían terminal la dupla sanmartinense despistada. 

En todos los distritos en general, pero en el conurbano en particular, los oficialismos locales jugaron en favor del candidato que más los representaba. Fue así que las viandas de comida se distribuyeron junto con los remises que iban a buscar a los votantes. Y a la hora de apostar por uno u otro, no importaba que ese municipio fuera de Juntos por el Cambio o el Frente de Todos

A los que preferían que ganara Abad por la confianza que tenían dentro de Juntos por el Cambio, los intendentes de esa fuerza no dudaron en apoyarlo. Pero en el peronismo, quizás ante la ilusión que una victoria possista pondría en crisis al espacio, lo apoyaron con más o menos vehemencia. 

Hasta el momento, los máximos referentes de la lista 23 prefieren no seguir incrementando la discusión pública sobre el resultado final. Con el triunfo asegurado, piensan y re piensan en cuánto lo beneficiaría hacer pública algunas denuncias de fraude como las arriba comentadas. 

"Fueron a votar 115.000 personas... Ganamos, no tiene sentido ventilar estas cuestiones que nos pondrían de nuevo en la opinión pública pero de manera negativa", sostuvo uno de los candidatos más importantes entre los ganadores, que especula que el sector derrotado pretenderá judicializar la elección lo máximo posible para luego negociar sobre los convencionales de uno u otro grupo.

Son estos los que definen, en una convención partidaria, la desusada plataforma electoral, los acuerdos con otros partidos y los operadores de esas alianzas. Posse hasta el momento sólo expresó que fue un "empate técnico" y su acompañante en toda la elección, el senador porteño Martín Lousteau declaró que ganaron en la Ciudad de Buenos Aires e hicieron "grandes elecciones" en Córdoba y Provincia de Buenos Aires, nunca que habían ganado. 

Inclusive, una referente muy importante de la lista 14 llamó al presidente electo para felicitarlo por el triunfo. Este le pidió trabajar en conjunto de ahora en más. Difícil, es que pasaron cosas

Detalle para el futuro: también aquí se vivió una disputa personal entre dos porteños, en las que Facundo Manes, a través de su hermano Gastón, le ganó a Lousteau en su primer mano a mano. 

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