Preocupación en el establishment del PJ por el discurso de Alberto

Preocupación en el establishment del PJ por el discurso de Alberto

La mayoría de los gobernadores, intendentes y sindicalistas no quedaron conformes con el discurso del Presidente. Perciben con mas claridad que Alberto está más pendiente de la agenda de Cristina que de los reclamos moderados del resto del peronismo. Temor al armado de las listas.

Beto Valdez

Beto Valdez

Las repercusiones del discurso de Alberto Fernández dejan en evidencia que solo habló para Cristina y su base electoral. No sorprenden las críticas que viene recibiendo de la oposición (ninguno esperaba otra cosa) pero si la frialdad de los sectores más moderados del peronismo. Conversando en privado con dirigentes sindicales, intendentes y gobernadores, el denominador común es de preocupación. Perciben claramente que el jefe de Estado está más pendiente de lo que se dice en el Instituto Patria y por ende desestima o no puede tener en cuenta los pedidos del establishment del peronismo. 

Ni siquiera se guía por las encuestas que le llegan a su despacho. Esos números indican que su caída en popularidad comenzó con el alineamiento de su gobierno al kirchnerismo más rancio. Durante el verano ha perdido muchos puntos de popularidad entre aquellos que lo votaron en 2019 sin ser K. Incluso llamo la atención la caída del encendido televisivo desde que arrancó con su discurso en la Asamblea Legislativa.

Lo más preocupante es que en su entono creen que sigue haciendo equilibrio y que es percibido como un presidente que va por el centro. Todavía insisten que la moderación del ministro de Economía Martín Guzmán y su objetivo de cerrar con el FMI, más los gestos conciliadores a los empresarios compensan su declarada ofensiva contra el Poder Judicial y la oposición.

Se defienden argumentando que Alberto se ha negado terminantemente a entregarle el gabinete a CFK. Sostienen que siguen en el Poder Ejecutivo Santiago Cafiero, Marcela Losardo o Gustavo Beliz y que no aceptó que Nicolás Kreplak u otro camporista desembarquen en el Ministerio de Salud. El encierro de los entornos. Evidentemente la mala lectura del escenario y de la coyuntura no hará otra cosa que llevarlos a cometer más errores forzados y mayor desgaste para la autoridad presidencial.

En estas condiciones la dirigencia peronista teme que la poca audacia del jefe de Estado para frenar el avance de la agenda del cristinismo se transforme en una complicación para el armado de listas en sus distritos donde La Cámpora apuesta a colocar a sus referentes en lugares expectables. Tienen argumentos para asegurar que Fernández no va a pelear por ellos cuando la vicepresidenta y Máximo Kirchner tomen la lapicera para definir las candidaturas en todo el país.

Todavía los Barones del GBA esperan que el presidente cumpla con su palabra y empuje la habilitación para un nuevo mandato en 2023. Aunque las esperanzas de algunos se van esfumando.

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