Qué fue lo que casi provoca una pelea a golpes entre Gerardo Morales y Martín Lousteau

Qué fue lo que casi provoca una pelea a golpes entre Gerardo Morales y Martín Lousteau

Las diferencias entre el radicalismo del interior y los porteños adquirió una dinámica imprevista desde que los federales derrotaran a Evolución en el plenario de la JR. La división del bloque generó más rispideces. Gerardo Morales y Martín Lousteau estuvieron ayer a punto de agarrarse a trompadas.

Beto Valdez

Beto Valdez

El clima está cada vez más enrarecido. De un lado del ring la alianza porteña con socios en algunos distritos que lideran Emiliano Yacobitti, Enrique Nosiglia y Martín Lousteau. Del otro lado la estructura tradicional de la UCR del interior que comandan los gobernadores Gerardo Morales, Gustavo Valdés y el cordobés Mario Negri. Ayer los dos jefes casi definen sus diferencias a las piñas. 

Una confrontación que se venía venir pero se aceleró el viernes por la noche luego del triunfo del bloque federal en el plenario para elegir la nueva conducción nacional de la JR. Luego de casi dos décadas, el sector de Yacobitti perdió la hegemonía en la juventud y la nueva presidenta es la correntina Valeria Pavón. Obviamente el plenario terminó con impugnaciones de los perdedores y denuncias de los ganadores por la presencia de barras bravas vinculados a Evolución para evitar que se votara. 

“Están desorbitados porque van a perder cuatro a cero”, dice un aliado bonaerense de los federales. Se refiere a los objetivos en pugna: las conducciones de la JR, del Comité Nacional y de los bloques legislativos en Diputados y en el Senado. Los cuatro lugares parecen que van a quedar en manos de los aliados del gobernador de Jujuy. En la vereda de enfrente aseguran que “son víctimas de una metodología autoritaria que no respeta a las minorías, por más que ellos tengan más votos no nos pueden discriminar y dejarnos en el desierto porque defienden el status quo del partido”.

 

Por eso Lousteau y Yacobitti decidieron armar su propio bloque dentro de Juntos por el Cambio siguiendo el modus operandi de Emilio Monzó. Un grupo de 12 diputados decidieron patear el tablero y generar una crisis interna de difícil pronóstico. Si bien la mayoría se quedó en la bancada original que va a seguir conduciendo Negri, la movida pone en riesgo la continuidad del cordobés al frente del interbloque, cargo al que aspira el titular de los diputados del PRO, Cristian Ritondo.

Esta situación llevó a los federales a sospechar de una conspiración de Horacio Rodríguez Larreta, aliado de Lousteau. “Esto es funcional a Horacio que no quiere un radicalismo unido y Martín sueña con ser el sucesor en la jefatura de Gobierno porteña”, dicen los voceros. Sobre todo porque el presidenciable mejor posicionado, Facundo Manes, juega en el bando del interior.

La bronca es tal que en una de las tantas reuniones de ayer Morales estuvo a punto de agarrarse a trompadas con Lousteau. Dos dirigentes sanguíneos que no se quieren nada. Según fuentes confiables, los tuvieron que separar entre 3 correligionarios para evitar la pelea. El jujeño le dijo en la cara que hacía negocios con Larreta junto a Jacobitti y el senador lo acusó de albertista, volaron vasos e insultos. El gobernador se le tiró encima y entre varios evitaron lo peor. Continuará.

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