Enero: último mes para convencer a Joe Biden de que apoye ante el FMI

Enero: último mes para convencer a Joe Biden de que apoye ante el FMI

Sin el voto de los Estados Unidos no habrá posibilidades de avanzar en un acuerdo con el organismo. El presidente norteamericano tiene la llave del apoyo. Las tasas de interés que se paguen dependerán de lo que se decida en Washington, que, hasta la primer semana de enero, es una ciudad cerrada.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

El Gobierno de Alberto Fernández tendrá 30 días. No más. Habrá tiempo hasta enero para convencer a Joe Biden para que los Estados Unidos apoyen a la Argentina en el board del Fondo Monetario Internacional (FMI), para que le avalen al país una reducción de la tasa de interés de castigo, del 4,05% al 1,05%. Sólo con el voto positivo de ese país, podrá Argentina conseguir el único beneficio que, hoy por hoy, puede conseguir desde el organismo que maneja Kristalina Georgieva. Y para poder convencer a la administración Biden, sólo tendrá enero. Luego, ya en febrero de 2022, el FMI tendrá vía de decisión propia y no habrá más tiempos para intentar torcer el brazo diplomático duro que hoy parece tener hacia el país el Fondo.

¿Cómo se encuentra la relación con Biden? Dicen cerca de Alberto Fernández que hay acercamientos tenues pero sólidos que se lograron durante diciembre. Y que todas las puertas de dialogo están abiertas. Se reconoce también que en la actualidad hay problemas de conexión por razones obvias: Washington está casi cerrado por la falta de funcionarios que viajaron a sus lugares de origen por las fiestas de fin de año; algo que es un clásico para estas épocas. Habrá que esperar a la segunda semana de enero para retomar los contactos directos. Esto le quita una semana de trabajo a la avanzada diplomática argentina, y le reduce la capacidad de acción a 22 días. Se sabrá si es mucho o poco tiempo.

EE.UU. ayudaría además a formar el fondo de solidaridad con el dinero proveniente de los DEG residuales que recibirán los países desarrollados, dinero que podría redistribuirse en estados en desarrollo como Argentina durante el 2022; con lo que Argentina podría recibir más dinero de las características de los US$3.450 millones que se llegaron el 23 de agosto pasado. Donde no habrá suerte, es en la alternativa de ampliar los plazos de pago de 10 años, algo que ni el FMI ni el Gobierno norteamericano (ni de ningún otro país), están dispuestos a negociar.  

El apoyo de los Estados Unidos es imprescindible para lograr las mejoras relativas a las condicionalidades vigentes. Sólo con el voto positivo de este país ante el board, Argentina obtendría los cambios que busca. Sucede que Estados Unidos detenta el 17% de los votos en el directorio del FMI, y los cambios a la estructuralidad habitual necesitan una mayoría amplia del 85% de los votos. Argentina considera que sin este país, ya se obtendría más del 60% de los votos positivos, al estar teóricamente garantizados los apoyos de Alemania, Francia, España, Italia y otros estados europeos que traccionarían a favor del país. Se sumarían Rusia, China, los países árabes (especialmente los del Golfo Pérsico, con presencia fuerte en el directorio del FMI), además de, lógicamente, toda América Latina y África.

Se confía además que se lograrían más consensos con países clave como Canadá y lo que resta de la Unión Europea, con lo que el porcentaje se elevaría a cerca del 70%. Faltaría así conseguir sólo un 10% más para el nivel imprescindible para que una propuesta transgresora para lo que mandan y dictan los estatutos del FMI pueda ser aprobada.

Cada estado soberano tiene un porcentaje de votos dependiendo de su PBI; reservas y aportes directos al funcionamiento del organismo con sede en Washington. Cualquier acuerdo normal (Stand By o Facilidades Extendidas) es aprobado con un porcentaje mínimo del 70%; pero se necesita mayoría del 85% para planes especiales o alteraciones de la Carta Orgánica. En el pasado reciente esta mayoría fue la necesaria en casos como la crisis griega de 2010 y la de Portugal de 2011.

En total el board está integrado por 24 directores ejecutivos que representan porcentualmente diferentes niveles de poder dentro del organismo. Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido pueden elegir un director sin ayuda de ningún otro país. China, Arabia Saudí y Rusia eligen de facto un director cada uno; mientras que los 16 restantes lo eligen según bloques de estados. Argentina, a través del enviado local, Sergio Chodos, ocupa el grupo con Bolivia, Chile, Perú, Paraguay y Uruguay.

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