Presupuesto 2022: se abrió la piñata en busca de votos
Se abrió la piñata. Un puñado de diputados de todo tipo y color se disputan desde anoche que les puede tocar de los aproximadamente 450.000 millones de pesos de partidas sin destino predirigido; que, tal la confección del Presupuesto 2021 en su versión oficial, sobrarían y tendrían durante todo el año próximo disponibilidad plena según la billetera de Alberto Fernández. Y eventualmente también de Cristina Fernández de Kirchner. Al oficialismo le faltan un puñado de votos en Diputados. Y, si los consigue, otro tanto en el Senado.
La "crueldad" del nuevo diseño del Poder Legislativo nacional le impone a la coalición gobernante negociar a destajo 24 horas sin descanso, para conseguir que sus proyectos avancen. Y el primer ensayo de la nueva realidad se vive en estas mismas horas, con la necesidad de aprobar el Presupuesto 2022. Y ante el apuro por conseguir los pocos pero esquivos e importantes votos necesarios para lograr la mayoría para aprobar la media sanción del proyecto de ley, se abrió la caja para negociar los apoyos.
Se trata de los fondos diseñados por el Gobierno para tener disponibilidad de acción necesaria durante el 2022 parea ejecutar políticas activas dentro del oficialismo, y que la coalición gobernante había blindado en su momento para utilizar según sus propias conveniencias. En ningún momento la idea era abrir la caja de dinero disponible a aliados o oficialismos no permanentes. La intención fue siempre que esos fondos representen los históricos dineros con los que el kirchnerismo puro y duro utilizó para ejecutar políticas activas múltiples y mixtas, sin compartir con ningún cercano. Mucho menos con opositores eventuales que sólo compartirían votación en circunstancias puntuales como la aprobación de un Presupuesto. Y que terminada la alianza eventual, volverían a sus posiciones más o menos radicalizadas.
Sin embargo, la realidad es dura para el Gobierno y obliga a arriar banderas que el kirchnerismo nunca entregaría. Como, por ejemplo, compartir dinero extra libre de destinos. La herejía está siendo negociada en estos mismos momentos; con una análisis aún peor para el oficialismo. Tampoco el rompimiento del dique garantizaría el éxito para que el Presupuesto 2022 según la versión oficial tenga destino seguro de aprobación.
¿De qué piñata estamos hablando? Tal como se comentó ayer en estas columnas, Martín Guzmán armó una proyección de ingresos y gastos para el próximo año, subestimando los indicadores de inflación anual. El 33% de IPC que calculó el ministerio de Economía, está muy lejos de lo que se espera entre los privados que haya en realidad en cuanto a los incrementos de precios, índice que podría trepar a un 45%. O más. Esto implicaría, sólo por una mejora en los ingresos del Impuesto al Valor Agregado (IVA), una recaudación extra de casi 250.000 millones de pesos; lo que sumado a los otros tributos internos y directos que mejorarían con un alza de los precios, treparían a los $ 450.000 millones. Todo dinero sin partida presupuestada y de libre disponibilidad para el oficialismo. Pero que sólo tendrían liberación de gasto si el Presupuesto está aprobado. Sin esa autorización legal, la institucionalidad de la piñata estaría condicionada.
Es allí donde se abren las actuales negociaciones y se rompe la piñata. Se sabe que en estas horas hay llamadas telefónicas que van y vienen desde CABA a provincias varias, para presionar por los votos faltantes a cambio de la promesa de nuevas obras públicas en regiones de donde provengan esos legisladores. O cualquier otra partida que se necesite. El problema de la estrategia es que muchas de estas comunicaciones apuntan hacia gobernadores o representantes regionales militantes de la oposición.
Varios de los ubicados telefónicamente en las últimas horas, representan a los oficialismos de Córdoba, Mendoza, Corrientes y Jujuy, además de, curiosamente, la Capital Federal, donde habita políticamente el enemigo número uno del kirchnerismo. No importa. Lo necesario es lograr los votos faltantes. Necesitaría el oficialismo romper a Juntos por el Cambio y que al menos parte de la coalición opositora levante la mano para aprobar el Presupuesto.
Requeriría además que Juan Schiaretti avale el apoyo de los diputados cordobeses al Presupuesto. Hay otra complicación. Los aliados del oficialismo consideran que ya cerraron sus negociaciones con el Gobierno nacional para avalar el tratamiento de la ley. Y que si hay una discusión con la oposición que implique partidas nuevas para otras importantes, se debería reabrir el tratamiento con los aliados para conseguir más dinero de la piñata. Y un tema más que complica al Gobierno. Las negociaciones son con Diputados. Y nada implica que los Senadores (donde también faltan los votos) pidan lo mismo.


