El duro dato que deja mal parado a Axel Kicillof
Termina el segundo año marcado por la pandemia y las consecuencias en materia educativa son alarmantes. El sistema público viene golpeado desde hace años y el sector privado cayó en una situación delicada. Si bien la cuestión económica es una de las causas fundamentales de esta crisis, el cierre de las escuelas por cuestiones sanitarias tuvo un impacto que todavía no se dimensionó en su totalidad.
El dato contundente se observa en la provincia de Buenos Aires que es el mayor distrito del país y donde más estrictas fueron las restricciones dispuestas.
El gobernador Axel Kicillof fue el abanderado y militante del discurso de aulas vacías durante todo el 2020. Intentó mantenerlo en 2021, pero las evidencias científicas y el descontento de las familias, en un año electoral, hicieron que cediera en su posición tan rígida.
El enfrentamiento con el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta – que defendía la posición contraria – sintetizó las dos posturas: una, en contra de la educación presencial; la otra, a favor.
Incluso, a comienzos del 2021 se mantuvo ese enfrenamiento, cuando Larreta decidió iniciar el ciclo lectivo a mediados de febrero y Kicillof recién en marzo. También cuando, en abril, aumentaron los contagios y el Gobernador se alineó con el decreto presidencial para cerrar, otra vez, las escuelas, mientras que desde CABA se recurrió a la Justicia.
Es por eso que, además del factor económico, el manejo educativo durante la pandemia tuvo efecto en los colegios, especialmente en los de la provincia de Buenos Aires.
Según datos de la Asociación de Entidades Educativas Privadas Argentinas (ADEEPRA), la pérdida de la matrícula en los últimos años en ese distrito es de más de 5 puntos porcentuales. “Los colegios privados llegaron a representar el 35% del total de los alumnos bonaerenses. Hoy estamos cinco puntos abajo. Estos dos últimos años fueron muy difíciles por la pérdida de alumnos y el aumento de la morosidad” explicó a MDZ, Perpetuo Lentijo, secretario general de la entidad.
De un universo bonaerense de unos 4 millones de chicos, 1,5 millones llegaron a concurrir a escuelas privadas. La caída de matricula se estima en 300.000 alumnos. La pérdida mayor se registra en el nivel inicial.
Además del factor económico mencionado, la decisión del gobierno bonaerense de oponerse a las clases presenciales hizo que muchos padres prefirieran sacar a sus hijos de colegios privados, por los que tenían que pagar una cuota para recibir clases virtuales.
No hay datos oficiales sobre cuántos de estos alumnos migraron al sistema público.
Un fenómeno similar se registró en todo el país, pero con diferente impacto. En CABA, por ejemplo, las escuelas privadas representan el 50% de la matrícula y la baja fue menor.
En el resto del país, el mayor impacto se sintió en los colegios más accesibles, mientras que en los más caros se resistió mejor a la baja de matriculación.
“Por su importancia en la cantidad de alumnos, las consecuencias más serias se viven en la provincia de Buenos Aires", dijo Lentijo.
El dato de la morosidad también es preocupante al cierre del segundo año de pandemia. De niveles históricos de entre 5% y 10%, se llegó a un pico de 30%. Estos últimos meses viene descendiendo, aunque se está muy lejos de los valores normales.
De todas maneras, Lentijo señaló que la ayuda que están recibiendo, ahora, desde el gobierno bonaerense está recomponiendo la situación.
Básicamente se trata de un aumento de los subsidios que reciben algunos colegios privados que van a permitir que las cuotas sean más bajas que las actuales o aumenten menos que lo n necesario. Obviamente, esto apunta a los establecimiento con cuotas más bajas y se decide mediante un análisis caso por caso.

