Las negociaciones secretas detrás del alineamiento de Alberto Fernández con Estados Unidos
La participación de Alberto Fernández en la Cumbre por la Democracia organizada por la administración de Joe Biden, fue entendida por muchos analistas como un reposicionamiento del Gobierno argentino en su relación con Estados Unidos, al que necesita con mayor urgencia para destrabar las complicadas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En ese marco, el periodista Carlos Pagni reveló en el programa Odisea Argentina, del canal LN+, que la decisión de Alberto Fernández de participar en una cumbre que no contó con la presencia de sus principales aliados como Cuba, Nicaragua o la Venezuela de Nicolás Maduro, "habla de que en la cotización de los grupos de poder internos del Gobierno, han ganado peso dos figuras a las que hay que mirar de cerca: el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, del cual es muy difícil saber qué pasa por su cabeza; y el embajador en Estados Unidos, Jorge Argüello, que es el sherpa (guía) del presidente en el G-20".
Según Pagni, tanto Jorge Argüello como Gustavo Béliz "fueron los principales negociadores de esta participación de Alberto Fernández en el club de los Estados Unidos, principalmente Argüello que lo negoció en Yakarta con un funcionario de Joe Biden llamado Daleep Singh, asesor adjunto en Seguridad Nacional para Economía Internacional y que es el encargado de mantener la relación de la Casa Blanca y el Tesoro estadounidense".
"Se trata de un hecho importantísimo, porque al final del camino para el tema argentino está el Fondo Monetario Internacional. De hecho, es muy probable, y algo inconfesable, que a Argüello le hayan dicho 'si querés apoyo político en el FMI, tenés que dar alguna señal de alineamiento'", añadió.
Cabe recordar que en su mensaje grabado para la cumbre, Alberto Fernández había dicho que "la democracia hoy vive un momento singular, signada por extremos, por posiciones extremistas, su calidad institucional por momentos se debilita y eso es algo que debemos revisar y enfrentar con toda seriedad", mientras que "en Latinoamérica estamos viviendo un proceso singular, donde muchos países del continente van cambiando sus gobiernos y los procesos democráticos se van consolidando”.
“Democracia supone no intervención. La democracia es la mejor garante de la paz, la democracia no se impone ni con sanciones ni se impone por la fuerza. La democracia es como la paz, no se exporta. La democracia tampoco se impone. Es por sobre todas las cosas diálogo y ese diálogo hay que asumirlo en un ámbito de convivencia y esa mejor convivencia se valida día a día", indicó el presidente sin hacer ninguna referencia sobre sus principales aliados excepto Bolivia.