Presenta:

Tiroteo en Huracán Las Heras: el testimonio clave que espera el Gobierno para saber qué pasó

A nivel oficial insisten con que no existían indicios previos que permitían presumir el tiroteo que se desató en Huracán Las Heras. Lo único que se sabe es el trasfondo de una pelea de barrios en el departamento y una supuesta disputa interna por el control de la tribuna.
1130122.jpg

Puede sonar extraño. El Gobierno está esperando a que declare alguno de los dos barras de Huracán Las Heras que por el momento están detenidos por ser los presuntos responsables del tiroteo del domingo en la cancha, para saber en realidad qué fue lo que ocurrió en uno de los episodios más graves registrados en un evento de este tipo en Mendoza y que no derivó en una tragedia de milagro.

“Por qué pasó lo que pasó, lo vamos a saber cuando alguno de los que detuvimos empiece a hablar. El motivo lo van a tener que decir ellos y ahí nos enteraremos si esto fue algún tipo de advertencia, o una disputa por el territorio o una cuestión de negocios”.

Así resumió el estado de cosas una fuente del Ministerio de Seguridad, quien mostró este martes casi el mismo desconcierto que la mayoría de las autoridades manifestaba el día en que se produjo la balacera. La Policía se vio sorprendida por el accionar de esta facción de hinchas de Huracán y, según admitió el propio jefe de la fuerza, Roberto Munives, no tenían un solo indicio de que podía desencadenarse la violencia que se desencadenó. Menos de una hora antes de que pasara todo, en ese mismo lugar habían estado el intendente Daniel Orozco, la ministra de Salud, Ana María Nadal, el secretario de Deportes, Federico Chiapetta y hasta el comisario de Las Heras, que estuvo en el partido.

Sí admiten a nivel oficial, porque desde hace un tiempo era evidente, que las peleas entre barrios que se vienen registrando Las Heras pudo haber influido. Se supo como parte de la hinchada del equipo en esta disputa, son a su vez integrantes de algunas bandas delictivas de la zona. Pero a nivel oficial minimizan que, por ejemplo, el conflicto fuera desatado por una puja por el control de la tribuna. Menos, apuntan, se trató de un problema de drogas u otro tipo de negocios para la hinchada.

“¿Cuánta droga pueden vender dentro de la cancha en partidos como estos? Los barras de Mendoza no son como los de Buenos Aires, que ganan millones con la playa de estacionamiento o con la reventa de entradas o con los puestos de comida”, descartan. Y se suben a una teoría conspirativa: la alternativa de que el episodio esté vinculado en definitiva a la campaña política.



La investigación judicial de lo ocurrido, tiene algunos puntos que podrían apuntar a esclarecer en algo la situación. Hasta aquí el primero de los detenidos el día después de los incidentes, Jesús Videla de 19 años, sería quien a bordo de una moto efectuó los disparos desde afuera del estadio. Videla tiene antecedentes policiales por delitos anteriores, pero nunca había estado en el penal de Boulogne Sur Mer a dónde fue enviado en la noche del lunes. Cuentan que llegó temblando a la cárcel y en su testimonio se basa la expectativa oficial para encontrar una respuesta.

Las pericias científicas ya habrían determinado que le dio positivo la prueba de guantelete (para determinar la existencia de pólvora en sus manos) y además arrojaron un dato: hasta el momento las cápsulas servidas halladas en el lugar corresponden a una sola arma. ¿Cuál fue el papel que habría cumplido el segundo de los detenidos, Carlos Gutiérrez? Todavía no está definido. ¿Venía él también a bordo de la moto de Ferreyra?, no se sabe aún.

Hasta acá, en el Ministerio de Seguridad respiran porque no se termina de confirmar algo clave. Si los disparos provinieron desde afuera de la cancha exclusivamente o, como relataron integrantes del equipo técnico visitante, también hubo tiros que salieron desde las tribunas mismas. La diferencia entre una situación y la otra es muy importante porque, en caso de confirmarse la segunda hipótesis, la responsabilidad caerá también sobre los encargados de montar el operativo policial. Y aquí también será vital el informe del árbitro del partido para el futuro del club . Si los incidentes son informados como que ocurrieron afuera, cosas del fútbol argentino, la responsabilidad de Huracán podría quedar diluida.

En cierta medida, el Gobierno y las mismas autoridades del club, están pagando los costos de haber aplicado una política de control de los barras más que de combate y erradicación de los mismos. Sucede con los clubes más grandes como Godoy Cruz e Independiente, en donde desde hace años los hinchas van en micros custodiados por la Policía a ver los partidos. El argumento de por qué las autoridades hacen esto es uno solo: sostienen que es la única manera de prevenir que los desmanes que puedan generar las hinchadas en la entrada y la salida de la cancha sean mayores. Y los costos también.

El ahora expresidente de Huracán, Rafael Giardini, debió alejarse de la conducción obligado por las circunstancias y denunciando cierto hartazgo ¿Qué hizo en los últimos tiempos? El club fue prácticamente el garante de una tregua pactada por las hinchadas en disputa, que se acordó con la vuelta del público a los estadios y que se rompió el domingo básicamente porque Huracán Las Heras disputó, ese día,  su último partido hasta la vuelta de la actividad en la categoría hasta febrero.

Giardini venía sosteniendo una política de ofrecerles trabajo en el club y una rebaja en la cuota social, entre otros beneficios, para intentar sostener a los hinchas más bravos. Pero no alcanzó. Todo terminó por explotar con esas detonaciones que sembraron pánico y que le costarán, sin duda, muy caro a la misma institución que se intentó proteger.