Cuánto dinero "invirtió" el Gobierno por cada voto para remontar la elección

Cuánto dinero "invirtió" el Gobierno por cada voto para remontar la elección

Es el dinero que costó aumentar el gasto sobre la cantidad de votos al Gobierno nacional entre las PASO y las Legislativas. Guzmán ahora quiere dominar el déficit del año y llevarlo por debajo del 4,5%. Se afirma que sería aceptado por el FMI.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

El Gobierno aplicó entre las elecciones PASO del 12 de septiembre y las legislativas del 14 de noviembre una "inversión" de aproximadamente 450.000 millones de pesos para recuperarse de la contundente derrota del primer acto electoral, y transformarlo en una especie de "ganar perdiendo" del domingo pasado. Es un punto del PBI de incremento del gasto público, siguiendo la orden que en las posPASO Cristina Fernández de Kirchner dictaminó luego de aquel fatídico (para el oficialismo) domingo de septiembre.

La intención original era reconquistar la voluntad de unos 3 millones de votantes que en 2019 habían elegido la opción Alberto Fernández - Cristina Fernández de Kirchner, y que en las PASO abandonaron al Gobierno y optaron o por no concurrir o cambiar su voto. En ese momento la ecuación arrojaba unos 150.000 pesos por votante reconquistado. Dato que finalmente se redujo a algo más de un 1,2 millones de nuevos votantes, concentrados casi en un 50% en la recuperación en la provincia de Buenos Aires, fundamentalmente en el conurbano y más específicamente en La Matanza, Quilmes, Lomas de Zamora, José C Paz y otras localidades que fueron recuperados o perfeccionados por el aparato oficial. En estos territorios la mejora alcanzó los 579.000 votantes. Siguiendo esta línea, se "invirtieron" unos $375.000 por voto en todo el país, y unos 217.125 millones de pesos para recuperar el conurbano bonaerense.

Todo este dinero puede ser explicado también de otra manera. Un punto de déficit más del PBI, que complicará el esquema final que Martín Guzmán quiere presentar ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) como base de trabajo para comenzar a reducir el desequilibrio entre ingresos y gastos desde el 2022. Ahora, el ministro de Economía tendrá un período de recuperación entre la segunda quincena de noviembre y diciembre para tratar de acomodar los tantos fiscales; y lograr que el desequilibrio no supere el 4%. Y que para el 2022 el porcentaje se ubique en 3,5% de tope.

 

Ahora, pasadas las elecciones, Guzmán mantendrá su estrategia hasta el final. Y defendiendo su propio modelo fiscal. El ministro le había garantizado desde agosto pasado al presiente desde que había disponible mucho dinero para avanzar en políticas activas en el intento para convencer al electorado esquivo; y que los fondos podrían llegar a un nivel cercano (o levemente superior) a un punto del PBI.

Era un total de 450.000 a 500.000 millones de pesos para acelerar partidas hasta el 14 de noviembre; sin alterar la barrera impuesta (y para el infranqueable) por el Presupuesto Nacional 2021; que indica la frontera de un desequilibrio entre ingresos y gastos de no más del 4,5% del PBI. La intención original de Guzmán era cerrar el ejercicio con un déficit primario de no más de 4%, como bandera dentro de la negociación que retomó ante el FMI para un acuerdo facilidades extendidas que debería firmarse antes de fin de año. Al menos esto fue lo acordado en su momento con el kirchnerismo, antes de comenzar la campaña electoral.

Según el ministro, esa barrera de 4,5% no impedía que no pudiera haber expansión monetaria en el proceso de septiembre hasta el domingo pasado, insistiendo en que se podía mejorar la performance en las legislativas. Y que acelerar el déficit podría empeorar la situación económica difícil, especialmente en cuanto a las presiones inflacionarias y cambiarias. Y, obviamente, también las proyecciones de metas fiscales y monetarias en su negociación con el FMI.

La estrategia de Alberto Fernández, impuesta por Cristina Fernández de Kirchner, mutó en una aceleración del gasto y el abandono de la estrategia de Guzmán. Se incrementó un punto del PBI en el gasto y la estrategia de Economía quedó para otra ocasión. Ahora comenzará la etapa de la reconstrucción fiscal, sobre la esperanza que hasta fin de año la recuperación del consumo interno mejore sustancialmente, que haya una suba en la recaudación del IVA, que los gastos no se incrementen y que algo del punto del PBI que se profundizó de déficit pueda recortarse. Y que en diciembre no haya nuevas presiones políticas por más gasto.

Sólo así se defendería que hasta diciembre no se rompa la barrera del 4% del PBI de desequilibrio. Eventualmente 4,5%. pero no más. Según la estrategia de Guzmán, este porcentaje sería presentable ante los técnicos del FMI, dado que se compararía con el 6,5% de déficit fiscal primario registrado en el 2020; año donde obviamente la pandemia - cuarentena justificó el desenlace entre ingresos y gastos, sin calcular pago de intereses.

El ministro quiere convencer al dúo Julie Kozac- Luis Cubeddu (los dos responsables en el FMI del caso argentino) que el sendero viene siendo el esperado, con dos puntos porcentuales por año de contracción del déficit. Si la tendencia fue 6,5% en 2020 y 4,5% en 2021; ¿porque no pensar en menos de 3% y un cercano 2,5% en 2022?

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