Por favor, que esta vez no se nos escape
El año electoral está terminando, y en pocos días los argentinos concurriremos nuevamente a las urnas. Estas elecciones que se avecinan no son una elección más. Estamos ante un momento histórico, con la posibilidad concreta de empezar a cambiar el rumbo de nuestro país, de una vez y para siempre.
El buen resultado obtenido por la oposición en las PASO devolvió a la inmensa mayoría de argentinos la esperanza, sentir que se puede, dando un claro mensaje de que el pueblo entiende, no es necio y, por lo tanto, vota con conciencia. El mensaje de la ciudadanía fue claro, el país que hoy tenemos es inviable y necesitamos un cambio.
No es casual ni aleatorio. Estamos atravesando un momento complicado en la relación entre la clase política y la sociedad, con un razonable y entendible hartazgo de gran parte de los argentinos y argentinas con la política, los políticos y todo lo que tenga que ver con lo público, producto de políticas públicas que en su gran mayoría han fracasado, que van generando más desilusiones y frustraciones que enamoramientos o adhesiones.
La sociedad está descreída, y ya no confía en nadie. Lo único que entiende es que no podemos construir si aplicamos las mismas soluciones del pasado, la historia demuestra que no funcionan. Hace falta un cambio profundo.
En este contexto, y apelando a las virtudes de toda democracia sana, el pueblo siempre tiene la herramienta más poderosa para poner un freno y decir BASTA: su VOTO.
El pasado 12 de septiembre los argentinos y argentinas dimos un mensaje contundente, el pueblo se hizo escuchar y por amplia mayoría eligió cambiar el rumbo actual y recobrar la esperanza de tener el país que nos merecemos. Sin embargo, resulta primordial que este apoyo a la oposición se materialice nuevamente, ratificando y avalando con su voto el cambio propuesto.
En este sentido, las elecciones generales que se avecinan son claves para definir el modelo de país que queremos, porque si Juntos por el Cambio logra un triunfo contundente en las urnas, estaríamos dando los primeros pasos, para lograr un sano equilibrio de las fuerzas de poder en el Congreso de la Nación, forzando inexorablemente acuerdos políticos sobre los asuntos estructurales en los que hace falta involucrarse y dejar de mirar para otro lado. Esto nos permitirá proponer y debatir las reformas profundas que hacen falta en nuestro país, para superar todos los males que nos aquejan, principalmente para lograr abandonar para siempre la senda de la pobreza, la informalidad y la corrupción.
Debemos avanzar, como país, con la modificación de todas aquellas normas que regulan el sector privado, motor de cualquier economía, simplificando las mismas a los fines de promover el crecimiento de todos los empresarios y emprendedores, especialmente las Pymes. Sin inversión no hay crecimiento, y sin crecimiento no hay empleo, sin empleo no hay oportunidades, y a falta de oportunidades tendremos pobreza y más pobreza, con las graves consecuencias que esto conlleva.
Estos cambios pueden y deben darse. Dejemos la resignación. Para lograrlo, deberán existir sólo dos cosas: primero, RATIFICAR el cambio de rumbo en estas elecciones generales, y luego, la voluntad política de avanzar con dichas reformas. Ya no hay tiempo, ni ánimo, para la especulación política de ningún tipo. ¡Argentina volverá a estar de pie, no tengo dudas!
Lucas Carosio
Candidato a Concejal de la Ciudad de Mendoza por el PRO

