Presenta:

Inseguridad: más allá de las estadísticas vociferadas, el delito no cesa

El gobierno de Suárez se vanaglorió con la publicación de datos que afirman que bajó la tasa de homicidios y del delito agravado desde el 2015. Pero la realidad parece mostrar un panorama más sombrío.
59628.jpeg

Alguna vez el multifacético y provocador serial Aníbal Fernández habló allá por 2006 de "sensación de inseguridad" para aludir y bajarle el precio a la concreta ola de delitos que, tanto ayer como hoy, padecen los argentinos. "Yo sé que la sensación está porque no vivo dentro de un taper ", fue más específico el eterno funcionario K. 

Lo cierto es que la inseguridad es un flagelo al que ningún gobierno, sea del signo político que sea, puede encontrarle la vuelta y menos en una Argentina que cada tanto se asoma al abismo de la pauperización y degradación social, que expulsa a miles, en especial jóvenes del sistema, que carentes de cualquier chance de realización se vuelcan al delito, para escapar a un destino de precariedad absoluta. 

Tanto a nivel país como en la provincia, las familias aprendieron a convivir con el miedo a ser víctimas de un delito impreso en sus cuerpos. Si bien suelen tomar estado público los hechos más resonantes y sanguinarios, los robos considerados menores o leves son los que afectan a una gran parte de la población mendocina.

El mismo Suarez reconoció el aumento de este tipo de delitos y se amparó en la crisis, como pateando la pelota para el campo del peronismo gobernante por los hurtos y agresiones que sufre el mendocino. “Cuando vemos que la situación económica se agrava, sobre todo con la inflación y el 45% de pobreza que tenemos, vuelve el delito, el pequeño robo y el hurto”, dijo el mandatario provincial.

Esta explicación con tinte de oportunismo y exculpatoria vino luego de que el gobierno provincial difundiera con bombos y platillos cifras que hablan de una merma en la tasa de crímenes y delito agravado. 

Según el ministerio que conduce el hosco Raúl Levrino, en lo que va del 2021 se cometieron 68 homicidios, la misma cifra que en 2019. De acuerdo a la información oficial, en 2015 la tasa de homicidios era del 9,4 cada 100 mil habitantes y hoy es del 4,4 cada 100 mil habitantes. También se destacó que bajó la cantidad de robos agravados, el que se comete con uso de armas.

De todos modos la sensación fernandiana de inseguridad es más que palpable en las crónicas que a diario nos muestra la red sobre robos o hurtos que se suceden en distintos barrios de Gran Mendoza, incluso dentro de los mismos countries. Los mensajes de los oyentes de la radio reafirman esta triste realidad en la que cuentan lamentables episodios en las que las casas son desvalijadas.

Tal es el temor a ser la próxima víctima que en los últimos meses aumentó la demanda de cercos eléctricos en la provincia. Tanto para proteger viviendas de familia como empresas y pequeños negocios. Nadie quiere volverse un dato más en la estadística oficial que engrose la planilla de "robos leves o hurtos" de Levrino.

“Volvió la movilidad, y sumada a la penuria económica volvió el delito”, se lamentó Suárez esta semana. Suena a excusa en un hombre que tiene el deber de encargarse de proteger a cada mendocino.