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ARA San Juan: Macri sostiene que la causa está armada y el juez ya lo prejuzgó

Lo dijo en declaraciones televisivas. Su defensa, esta semana, volverá a recusar al juez Martín Bava.
Foto: TELAM
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La semana pasada se vivió un hecho bochornoso en Dolores, al menos así lo catalogó Pablo Lanusse, abogado del expresidente Mauricio Macri, en el marco de la causa por presunto espionaje a familiares de tripulantes del ARA San Juan donde fue citado a indagatoria.

Como ya contamos el jueves 28, y luego de una demora justificada por problemas de conexión, finalmente el acto procesal comenzó con la lectura de imputación al ex mandatario: “Se le imputa la comisión de las siguientes conductas ilícitas: 'Desde su cargo de Presidente de la Nación, por lo menos en el período comprendido entre el mes de diciembre del año 2017 y finales del año 2018, ordenó y posibilitó la realización sistemática de tareas de inteligencia expresamente prohibidas por la ley 25.520 y sus modificatorias, consistentes en la obtención de información, producción de inteligencia, y almacenamiento de datos sobre personas, por su opinión política o su pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias y de derechos humanos'”.

La sorpresa llegó minutos después cuando se le hizo saber al exmandatario que, en virtud del carácter de imputado, el día 1 de octubre se le requirió a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) que informe si para este acto era necesario el relevamiento del Secreto, lo cual fue respondido mediante Nota AFI el 6 de octubre: “En dicha respuesta la Agencia Federal de Inteligencia refirió que en virtud del rol que le cupo al imputado como Presidente de la República Argentina, la actual interventora no se encuentra facultada para relevarlo del deber de guardar secreto, atento al cargo que ocupó el imputado".

Es decir, el magistrado, al manifestar esto, consideraba que era necesario relevar del secreto de confidencialidad a la ley de inteligencia para poder indagarlo, pero tras la respuesta de Cristina Caamaño, omitió solicitarle al presidente Alberto Fernández que lo hiciera y convocó a los estrados a Mauricio Macri. Error involuntario o impericia en el apuro de realizar la convocatoria podría decirse. 

El sábado, durante una entrevista que le realizó Juana Viale, el expresidente se refirió al juez Martin Bava: “Él ya prejuzgó, lo dijo en su llamado. Dijo que hice algo que yo no hice. No espié a nadie, no mandé nunca a espiar a nadie. En mi gobierno no se ha hecho espionaje ilegal. Nunca usé dinero público para hacer algo ilícito y jamás vi un informe de un familiar del ARA San Juan, ni de ningún otro buque”, resaltó. Además apuntó a que se trata de una causa armada con fines persecutorios para procesarlo antes de las elecciones.

El mismo jueves, al entrar en conocimiento de este hecho, la defensa solicitó que se suspenda el acto ya que consideraba que el relevamiento del secreto obrante en la ley 25.520, (ley de inteligencia) lo debía realizar el Presidente. La fiscalía estuvo de acuerdo con el pedido y finalmente la audiencia se suspendió.

El juez Martin Bava emitió rápidamente una resolución donde dejó expuesto que la audiencia debió suspenderse para no afectar el derecho de defensa y evitar futuros planteos de nulidad. Para ello, requirió al presidente de la Nación que, de ser necesario, “releve al imputado del deber de confidencialidad obrante en la ley 25.520". Esa misma tarde, Alberto Fernández previó a partir de gira al exterior emitió un decreto donde lo relevó del deber de confidencialidad.

Por su parte, Pablo Lanusse, tras salir de la audiencia frustrada manifestó: “El juez nos convocó sabiendo que Macri no podía declarar, la indagatoria se suspendió por un error del juez”. El día anterior, la Cámara Federal de Mar del Plata había confirmado al magistrado frente al expediente tras rechazar el planteo de recusación de Macri por temor de parcialidad, aunque los jueces hicieron  hincapié en el comportamiento de Bava “advirtiendo el estilo imperativo y “poco moderado” utilizado por el “a-quo” al exponer sus fundamentos y argumentaciones, por lo cual decidieron exhortar al Juez Bava, “para que en lo sucesivo guarde la mesura y adecuada compostura al resolver causas judiciales, en particular cuando ellas detentan repercusión social, evitando así incurrir en expresiones de aquella naturaleza como las advertidas en la resolución en estudio, sorteando así la posible generación de equívocos que lleven a planteos generadores de innecesarios dispendios jurisdiccionales". 

Estos cuestionamientos del Tribunal son los que ahora la defensa del expresidente utilizará para volver a recusar al juez y así intentar suspender la audiencia prevista para el miércoles 3 de Noviembre, aunque Macri adelantó que se presentará de todos modos y anoche durante la entrevista lo dejó claro: “Seguro me va a procesar porque ya me prejuzgó”. Lanusse ha repetido incansablemente desde que se suspendió la indagatoria de la semana pasada que lo que hizo el juez es bochornoso no solo por cómo sucedieron las cosas en una clara muestra de parcialidad sino porque intentó con ello hacer incurrir al ex presidente en la comisión de un delito al no estar relevado del secreto por la ley de inteligencia. 

Está claro que esta semana que se inicia las miradas estarán puestas en Dolores, sobre el juez Martin Bava, un magistrado sobre el cual pesa una investigación en la justicia de Mar del Plata y el Consejo de la Magistratura por presuntamente haber  falsificado actas durante un juicio ( del que no estuvo presente) para poder emitir sentencia. Se viene el segundo round luego del “éxito de la indagatoria” como la catalogó Elisa Carrió.