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El desafío para Rodolfo Suarez que va más allá de la elección

La pandemia está dando un respiro y eso pone el foco en otras áreas de la gestión. El gobernador y Alfredo Cornejo ya hablaron del tema: no se avizoran cambios en el gabinete más allá de los dos que ya están previstos, Hacienda y Turismo, pero sí hay un reclamo por mayor dinamismo.

En tiempos de altísima incertidumbre política por lo que pueda suceder a nivel nacional después del 14 de noviembre, algo tienen en claro Rodolfo Suarez y Alfredo Cornejo. El tándem que maneja el poder en la provincia se autoimpuso hace tiempo sostener la unidad y disimular las diferencias que surjan todo lo que se pueda, conscientes de no repetir errores del radicalismo mendocino del pasado y apostando a poder exportar un modelo de gestión que, ambos entienden, es vendible al resto del país para el 2023.

El gobernador ya arrancó este nuevo tramo de la campaña con un nivel de actividad que casi no había mostrado en las PASO. Empezó a salir de recorrida por los departamentos y su gobierno viene realizando reuniones de gabinete sectorizadas, en donde la consigna está puesta en que los ministros “salgan a vender la gestión”, como valor distintivo de la estrategia que están armando.

Suarez quiso subirse al plan nacional de Juntos por el Cambio para dañar las mayorías del kirchnerismo en el Congreso a partir de diciembre. Cornejo no fue parte de la misión que encarnó el ministro de Gobierno, Víctor Ibañez. El hombre de confianza del gobernador buscó negociar con el frente Vamos Mendocinos! el retiro de la candidatura a diputado nacional de Gustavo Gutiérrez y, si bien nunca estuvo cerca de lograr el objetivo, en un momento de la negociación la puerta se abrió. Si todo se derrumbó en definitiva, fue por la rápida negativa de dirigentes del Partido Demócrata que integran el frente, quienes leyeron “una trampa” en el convite y rechazaron incluso juntarse personalmente con Suarez para negociar los términos de un posible acuerdo.

Lo que se pretendió hacer fue que, sin esa tercera fuerza en competencia por los cargos nacionales, Cambia Mendoza sumara chances de colocar una cuarto diputado nacional que se agregará a los tres que ya vislumbra, si se mantiene en la general el mismo resultado de las internas. Pero la meta resulta matemáticamente casi imposible de conseguir: por el sistema D’Hont, el divisor que define el reparto de bancas, para que el resultado sea de cuatro a uno con el peronismo, el oficialismo debería llegar al menos al 55% de los votos. Es decir, crecer casi diez puntos entre una elección y la otra, independientemente del desempeño que pueden llegar a tener las terceras fuerzas.

Si se quiere, el desafío para este gobernador está puesto un poco más allá de las elecciones que volverán a ser polarizadas y en las que la diferencia con el FdT seguramente será otra vez importante. Las proyecciones de Cambia marcan un crecimiento de algunos puntos con respecto a las PASO, fenómeno que podría también abarcar al peronismo. En el gobierno estiman que Anabel Fernández Sagasti recuperará algo de terreno, con muchos votos peronistas que se dispersaron y que ahora volverán a casa pendientes de que el radicalismo no se torne un partido hegemónico en la provincia. Los dos, podrían terminar cosechando de mucha gente que no fue a votar y que en esta nueva oportunidad estaría decidida a hacerlo.

El estado actual de la pandemia le da un respiro después de mucho, muchísimo tiempo a Suarez. Pero a su vez lo enfrenta al reto de reacomodar una gestión que, casi con exclusividad, estuvo enfocada en este problema desde que comenzó y que sin dudas terminó descuidando otros aspectos. Suarez y Cornejo ya empezaron a hablar del asunto. El gobernador está conforme en líneas generales y el ex apunta a aceitar la maquinaria del funcionamiento del Estado en algunas sectores. Este último, mucho no puede reclamar en ese sentido: las áreas más sensibles, Seguridad y Salud, por caso, están integradas todavía por funcionarios que provienen de la gestión anterior. En el ministerio de Raúl Levrino ni hablar. En el caso de la cartera de Ana María Nadal, la mayoría de los directores de los hospitales fueron puestos por Cornejo. Esto le da poco margen para el reclamo, pero a su vez le permite tener información de primera mano acerca de cómo está funcionando la cosa.

No hay que esperar sacudones fuertes en el gabinete para fin de año. Sí, dos cambios que ya se saben: Lisandro Nieri dejará Hacienda para reemplazar a Cornejo en la Cámara de Diputados y Mariana Jury asumirá con seguridad en el Senado, con lo que habrá otra conducción en Turismo. Es muy probable que el gobernador no demore mucho tiempo en anunciar formalmente los reemplazos que ya están definidos. Víctor Fayad (hijo) es el sucesor natural de Nieri y, para el segundo cambio, se menciona desde la vuelta de Gabriela Testa, al ascenso de la secretaria de Comunicación de Capital, Nora Vicario y la alternativa de que sea finalmente Gabriel Fidel nuevamente el encargado de conducir la política destinada al turismo después de 20 años.

Esta área de la administración será vital y no debería considerarse como una cartera de segundo orden. En el corto plazo una de las pocas alternativas de ingresos fuertes para la provincia serán los dólares de los extranjeros que vengan a vacacionar a Mendoza. Y no mucho más. Por eso el gobierno aprieta a la Casa Rosada para que antes de fin de año no existan más cupos para el ingreso al país. Tarea difícil: los brasileros podrían empezar a llegar en forma sostenida a partir de las próximas semanas, aunque los chilenos demorarán más tiempo por las restricciones para salir de su país. Y los que provengan del resto del mundo, están sujetos a que Alberto Fernández los deje entrar.