Los Kirchner y los Fernández, entre la euforia y la angustia del día después

Los Kirchner y los Fernández, entre la euforia y la angustia del día después

La dinámica del Frente de Todos no encuentra un eje porque ante el deterioro que produjo la derrota de las PASO de septiembre las supuestas conducciones entraron en crisis. Ni la vice, ni el presidente ni mucho menos el hijo de la primera ni Kicillof ni Massa pueden ordenar nada.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Cuentan las malas lenguas que cada una de las movidas "lógicas" y "de consenso" que propone Sergio Massa siempre tienen un sí de entrada pero un rotundo no poco tiempo después. La última idea fue la incorporación de Antoni Gutierrez - Ruby para ordenar el mensaje, que por lo que se ve, nadie cumple. 

Twittea Anibal Fernández. Opina Emilio Pérsico, Hebe de Bonafini y Sergio Berni. El lema que todos recuerdan no es el Sí del catalán consultor sino el "con un poco más de platita" que disparó todo lo que se ve después Daniel Gollán quien, llamativamente, fue corrido de la mayoría de los afiches del Frente de Todos. 

Todo siempre termina sonando más a futuro soñado que a otra cosa

Máximo Kirchner tampoco ayuda. Lo alienta, lo propone como superministro, pero luego, desaparece cuando tiene que estar presente. Sucedió en el almuerzo que Wado De Pedro y Massa armaron con varios industriales y empresarios de primer nivel la semana que pasó. El hijo de los dos presidentes debería haber estado. Su ausencia motivó que todos preguntaran qué opinaba el ala más anti empresario y productivo de la alianza de gobierno. 

Máximo Kirchner parece colaborar, pero en los hechos no ha intervenido como para producir cambios en el oficialismo

Al tiempo que propone una campaña "coherente", el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación empieza a convocar a múltiples sectores para articular un "gran acuerdo de coincidencias básicas" para las que, dice, ya tiene algún tipo de entendimiento con Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales, sus amigos de la otra orilla política. 

Sin embargo, todo siempre termina sonando más a futuro soñado que a otra cosa. Porque él no puede determinar el rumbo de la negociación sin tener un mínimo consentimiento de la la vice, Cristina Fernández de Kirchner, para quien todo siempre está bajo sospecha hasta el momento que ella lo autoriza. 

Este nuevo acuerdo multipartidario tiene todas las de perder al igual que el que propuso el presidente Alberto Fernández cuando subió a la primera foto de acuerdo por el COVID a Rodríguez Larreta, Axel Kicillof y el resto de los gobernadores. Si bien el bonaerense siempre boicoteaba más de lo que aportaba, la instantánea y las imágenes permitieron que todos crecieran en la consideración pública. 

Todo explotó cuando la revuelta policial que no contuvo Sergio Berni rodeó la Residencia Presidencial de Olivos

Eso pareció no ser soportado por la vice, que lo mandó a romper y todo explotó cuando la revuelta policial que no contuvo Sergio Berni rodeó la Residencia Presidencial de Olivos. El presidente convocó a todos, oficialistas y opositores, y anunció, sin aviso ni negociación previa, que le quitaban parte de la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires para dársela, directamente, a la Provincia que gobernaba Kicillof. 

Kicillof y Berni perdieron casi desde el principio, cuando una revuelta policial rodeó la Residencia Presidencial de Olivos

Gutiérrez Rubí propuso una campaña "occidental", más atenta a los reclamos de la "ancha avenida del medio" que hace dos años emigró de Cambiemos para reconfigurarse en el "volvieron mejores" del Frente de Todos. Pero siempre hay algo para salir del libreto. El acto de Ferrocarril Oeste, las tres actividades del Día de la Lealtad y las pintadas que impulsaron intendentes y dirigentes de la Provincia de Buenos Aires para recordar al "cuco" de Mauricio Macri no ayudan. Y mucho  menos que, oficialmente, el Gobierno apoye a Jones Huala y su violento reclamo mapuche en contra de la propiedad privada. 

Mientras tanto, algunos creen que Juan Manzur será la reencarnación del "turco Menem" que tuvo una única oportunidad y la aprovechó. Quizás crean desmedidamente en el mismo origen árabe de ambos y en su altísima capacidad para estar bien con troyanos y espartanos, aunque el expresidente riojano ganó una interna e impuso condiciones, algo muy diferente a lo que le sucede al ex gobernador tucumano. 

La falta de conducción, que hace fracasar muchos emprendimientos, se profundizó en el oficialismo, El presidente perdió en su intento de equilibrar la coalición que conduce su vice, Cristina, quien a su vez ya se da más cuenta, o si no lo hace alguien debería decírselo, que sólo con ella no sólo no alcanza, sino que nada se puede. Y quienes pretenden sucederlos ya saben que las lealtades internas duran menos que un suspiro, y más que nunca hoy, que se celebra el 17 de octubre de 1945.

 

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