El instituto peronista que gasta millones y nadie sabe lo que hace

El instituto peronista que gasta millones y nadie sabe lo que hace

Se trata del Instituto Nacional "Juan Domingo Perón" de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas, un organismo descentralizado del Estado nacional al que en el proyecto de Presupuesto 2022 le acaban de subir los fondos en más de 40 millones de pesos.

MDZ Política

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Recibe millones de pesos por parte del Estado y nadie conoce realmente en qué lo gasta o cuáles son sus funciones. Dicha fórmula que podría aplicarse a numerosos actores públicos y privados de la Argentina, recae en esta ocasión en un instituto descentralizado que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y cuyo presupuesto prácticamente se cuadruplicó en un año.

Se trata del Instituto Nacional "Juan D. Perón" de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas, un organismo descentralizado del Estado nacional al que en el proyecto de Presupuesto 2022 le acaban de subir los fondos en más de 40 millones de pesos, por lo que en caso de aprobarse en el Congreso, el año próximo tendrá a su disposición un total de 53,5 millones de pesos sin ningún tipo de control.

Creada en 1995 durante la presidencia de Carlos Menem, esta institución proclama como finalidad el promover e investigar la figura del expresidente Juan Domingo Perón a través de importantes estudios de diversa índole: históricos e historiográficos, militares, sociales y políticos referidos a su figura, su obra y su legado.

El Instituto "Juan D. Perón" quedó en la mira por el crecimiento de su presupuesto.

"Al ser descentralizado, el propio Estado tiene muy poca capacidad de intervención. Su producción tampoco ha sido muy significativa", explicó el exsecretario de Cultura Pablo Avelluto, en declaraciones a un informe presentado anoche por el periodista Nicolás Wiñazki en su programa W Ver y Rever, del canal TN.

De hecho, el propio Wiñazki fue a la sede del instituto en el barrio porteño de Recoleta para realizar una nota e intentar averiguar las funciones que se cumplen en el instituto, pero un empleado le dijo que estaba cerrado por la pandemia. Sin embargo, el hombre se desdijo en dos oportunidades: primero le explicó que trabajan con burbujas pero que no está habilitado al público, aunque inmediatamente rectificó y aseguró que el inmueble sí estaba habilitado por partes.

Ante la insistencia de Wiñazki, el empleado le permitió entrar con cámaras y le mostró el sector del lobby y un edificio anexo que estaba momentáneamente desocupado.

 

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