Anabel y su apuesta de jugar ahora con un rol de opositora en Mendoza

Anabel y su apuesta de jugar ahora con un rol de opositora en Mendoza

El Frente de Todos apostará a un giro en la campaña para discutir temas de agenda local y recuperar terreno. El Gobierno insistirá con la nacionalización y en su consigna de frenar al kirchnerismo. La foto electoral actual de la provincia no se modificó y es similar al resultado de las PASO.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

La foto actual de la elección que se producirá en noviembre, cuando falta un mes y estamos en octubre, es casi un calco de lo que sucedió en Mendoza en septiembre.

Así es el panorama que han trazado los encuestadores del gobierno y del peronismo quienes, con matices muy sutiles, ya les han informado a sus clientes cómo va la cosa de cara a la general: las distancias entre Cambia Mendoza y el Frente de Todos casi no han sufrido variaciones desde las PASO y las terceras fuerzas continúan sin poder despegar para llegar, siquiera, al piso mínimo que les permita acceder a alguna banca en la Legislatura. Otra vez nos enfrentamos a unos comicios polarizados. Y casi al extremo.

Con este escenario, el FdT es quien dio un volantazo firme para la campaña que ya empezó. Es, por supuesto, quien tiene el trabajo más grande que hacer después de que Anabel Fernández quedara más de dieciocho puntos atrás de Alfredo Cornejo. El peronismo viró su estrategia para concentrarse con mayor profundidad en los temas de agenda provincial, pendiente de que los nacionales se transformaron en un salvavidas de plomo en la vuelta anterior.

Uno de los primeros spots lanzados por Anabel ya da cuenta de esto. Se enfocó en primera medida en cuestiones vinculadas a la seguridad y a la salud (y hasta la pobreza) con un objetivo que, con mucho pragmatismo y un solo dato, así explicó un integrante del equipo de campaña del peronismo que transformó ese razonamiento en slogan: “El 61% del electoral de Mendoza es opositor a Suarez. Tenemos que ir a buscar esos votos”.



En buena medida lo que está sucediendo responde al convencimiento de Anabel de que, atada a Alberto Fernández como estuvo casi con exclusividad en la estrategia anterior, el peronismo se vio impedido de tener chances de disputarle la elección al gobierno mendocino. Y no solo eso. El resultado que obtuvo fue peor al esperado, porque además se la llevó puesto la ola nacional de descontento con el presidente.

El giro para captar votos es lo que explica al recambio de jefe de campaña producido a solo días de la derrota. Si Martín Aveiro fue puesto en el lugar que había ocupado hasta ese momento Lucas Ilardo, fue precisamente porque el intendente de Tunuyán (como varios dirigente territoriales del PJ) venía reclamando por una incorporación de asuntos provinciales a la mesa de discusión electoral. Aveiro lo reclamó, Anabel escuchó y lo que se comenzó a ver es a una candidata que intentará mostrar un rol opositor en la provincia, aunque sin terminar de despegarse del todo de su vínculo con la Casa Rosada.

El cacique tunuyanino viene haciendo otro trabajo, asimismo. Conocedor de la lógica del PJ, es el encargado de juntar las cabezas dispersas en la PASO luego de las disputas internas que terminaron en la presentación de colectoras. O dicho de otra forma: Sagasti y él son dos de los dirigentes que se están encargando de convocar a los descontentos para “lamer las heridas” y traerlos de vuelta al redil. Ante la durísima realidad electoral actual, el PJ precisa de cada voto.

¿Logrará el objetivo de salir del 25% que obtuvo en septiembre? Puede ser, ayudado fundamentalmente por un hecho fáctico. En la general no se contabilizarán los votos en blanco, con lo que el PJ podría subir hasta el 29% (como Cambia Mendoza también llegar al 49%). Y además, así especula el Gobierno, el FdT podría repuntar por peronistas alarmados de que Cornejo se los lleve por delante y acreciente su hegemonía en Mendoza.



Cornejo y Suárez, por su parte, descansan en un dato que le revelaron sus números. El plan puesto en marcha por la Casa Rosada para poner plata en el bolsillo de la gente y así recuperar terreno, no está teniendo impacto acá. El hecho de que la foto electoral de ahora sea igual a la de hace un mes, explica eso.

El gobernador, como se lo ve, está muchísimo más activo en este tramo de la campaña. Y así lo estará por una semana más recorriendo los departamentos, hasta que la ley le impida mezclar los asuntos de gestión con los electorales. Ya se sabe: el desafío de Suarez ya no pasa tanto por ganar la elección, sino por cómo reacomodar la gestión después de noviembre. Suarez y el ex ya hablaron del tema sin rispideces, aunque con incomodidad. El estado actual de la pandemia le da un respiro después de mucho tiempo al mandatario y Cornejo entiende que por la crisis sanitaria se terminaron descuidando otros aspectos. El gobernador está conforme en líneas generales, pero el hombre fuerte del radicalismo apunta a aceitar la maquinaria del funcionamiento del Estado en varias áreas. 

El PJ vio el hueco y muchos temas locales, como la inseguridad, no están representados en la discusión. Eso será un desafío para Cambia Mendoza que insistirá, como la vez pasada, en hacer una campaña nacionalizada y parado en que la principal preocupación de los votantes está centrada en la economía.  Ahora bien, como el PJ, el plan oficialista es también apostar al pragmatismo que, en este caso, será con una apelación al voto útil ¿Cómo es esto? No existe mucho misterio. “Vamos a salir a decirle a la gente que no fue a votar; o que votó en blanco; o que votó a las terceras fuerzas que en esencia es antikirchnerista, que si vota al peronismo está votando a Cristina”. Y no habrá mucho argumento más.
 

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