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Pese al aumento de la pobreza, el Gobierno cree que volverá a bajar a fin de año

El Indec informó que el 32,3% de los argentinos es pobre y el 7,5% es indigente. En la Casa Rosada lo atribuyen a la suba temporal de la inflación.

El Gobierno confía que la pobreza volverá a bajar en el segundo semestre

El Gobierno confía que la pobreza volverá a bajar en el segundo semestre

El Gobierno aún digiere la suba de la pobreza del primer semestre del 2026. Luego de meses en los cuales Javier Milei repitió siempre que pudo que gracias a su gestión "14 millones de argentinos salieron de la pobreza", ahora se procesa el traspié en las mediciones. Según el INDEC, el 32,3% de los argentinos es pobre, mientras que la indigencia llegó al 7,5%.

No hay posteos oficiales de la Casa Rosada, aunque fuentes oficiales recalcan que se trata de una suba temporal y relacionado con el incremento transitorio de la inflación.

El índice de precios no bajó del 2,9% desde enero a marzo, mientras que en abril apenas descendió al 2,6%. Para referentes del gabinete, "esa situación nos produjo un retroceso en las mediciones".

La expectativa oficial se apoya en que el IPC pasó de 3,4% en marzo a 2,6% en abril, 2,1% en mayo y 1,9% en junio. Luego tuvo un repunte al 2,1% en julio, pero volvió a bajar al 1,7% en agosto, el último dato disponible.

En tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, hizo una publicación en X. "Si bien las tasas de pobreza y de indigencia se incrementaron 4,1 p.p. y 1,2 p.p. en relación al semestre previo, ambas tasas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024", indicó.

"Frente a dicho período, la tasa de pobreza se redujo de 52,9% a 32,3%, en tanto la de indigencia cayó de 18,1% a 7,5%", agregó el titular del Palacio de Hacienda.

En el Ejecutivo reconocen que la inflación agudizó el desfasaje entre la evolución de los ingresos y el costo de las canastas básicas. El ingreso per cápita familiar de los hogares aumentó 11,5% entre el segundo semestre de 2025 y el primero de este año, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) se incrementó 21,4% y la Canasta Básica Total (CBT), 19,6%. Esa diferencia hizo que los ingresos de una mayor cantidad de hogares resultaran insuficientes para cubrir el costo de los bienes y servicios necesarios para superar la línea de pobreza.

El impacto fue mayor entre los sectores de menores ingresos, cuyos recursos evolucionaron por debajo del aumento de las canastas. El propio INDEC mostró que la distancia entre los ingresos y la CBT se amplió durante el período: el ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $922.755, mientras que la canasta que determina la línea de pobreza alcanzó los $1.440.395. A la vez, el encarecimiento de los alimentos tuvo un efecto directo sobre la indigencia: la CBA aumentó 21,4% y la proporción de personas que no logró cubrirla pasó del 6,3% al 7,5%.

El resultado también estuvo condicionado por la evolución del mercado laboral y de los ingresos familiares. La tasa de empleo pasó de 45,2% a 44,9% en el período analizado, mientras que la pérdida de poder de compra frente a las canastas afectó especialmente a los hogares ubicados en los primeros deciles de ingresos.