¡La obra es mía! El papelón del verano de la política mendocina

¡La obra es mía! El papelón del verano de la política mendocina

Desde ayer peronistas y radicales se adjudican la gestión para que avance la obra del acueducto ganadero de La Paz. Su pelea en las redes para ver quién ayudó más revela que nuestros dirigentes piensan más en ellos mismos que en lo que necesitan los mendocinos.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

Ayer por la tarde se vivió una situación insólita en las redes sociales. La exsenadora Patricia Fadel adjudicó a la senadora Anabel Fernández Sagasti el avance de dos obras entre las que aparecía el acueducto ganadero de La Paz y rápidamente el gobernador Rodolfo Suarez aclaró en las redes que la obra fue gestionada por la provincia desde hace tiempo. En lugar de destacar que trabajan por los mendocinos sin importar las banderas políticas, se dedicaron a chicanearse respecto a quién se lleva los laureles por lo conseguido.

Seguramente Anabel Fernández Sagasti, con su llegada nacional, haya incidido para que el Fondo Fiduciario Federal aprobara la factibilidad de la obra. Y tampoco cabe duda de que el gobierno de Suarez e incluso del de Alfredo Cornejo venían trabajando para que esa obra pudiese llevarse a cabo. A fin de cuentas, es lo que corresponde.

Los dirigentes políticos ocupan su lugar para gobernar en nombre de la ciudadanía. Tienen el deber, la obligación y nada más ni nada menos que el trabajo de gestionar los recursos públicos, aggiornar la legislación a los tiempos que corren y bregar por los intereses de la provincia. Por eso llama la atención que lo que debía ser un festejo común pareció convertirse en una pulseada sin sentido para adjudicarse el logro.

"Es una respuesta positiva para los productores de la zona, quienes ven la posibilidad de concretar el anhelado proyecto que ampliará la superficie productiva en 376 mil hectáreas, con 105 beneficiarios directos y una inversión que generará mano de obra para todos los mendocinos", expresó el gobernador en su cuenta de Twitter. A esos beneficiarios no les importa si fue más importante la gestión provincial en el armado del proyecto o la incidencia de Anabel Fernández Sagasti para sortear las trabas nacionales que dilatan este tipo de obras. Lo que le importa es que la obra se lleve adelante.

Pero en más de una oportunidad la dirigencia pierde de vista el rol que debe cumplir y termina priorizando cuestiones electorales y tratando de llevar agua a su molino. Incluso la obra del acueducto La Paz sirve como ejemplo en ese sentido. 

En junio del 2019 el exgobernador Alfredo Cornejo presentó un proyecto en la Legislatura que pedía endeudamiento para cuatro obras, entre las que se encontraba ese acueducto. A priori el peronismo se negó a tratar el paquete de obras en un solo proyecto y pidió separarlos. Luego, cuando Suarez ganó las elecciones la oposición consideró que no era oportuno tratar el proyecto antes de que asumiera el nuevo mandatario y pidieron que en lugar de tratarlas como un proyecto de ley, las obras se incluyeran en el presupuesto 2020.

Sin embargo, a principios del año pasado la oposición se negó a dar endeudamiento a la gestión de Suarez y el presupuesto se aprobó sin crédito ni rollover. Es decir, no se aprobó la obra del acueducto ganadero La Paz. Desde el PJ culparon al oficialismo por no pedir por obras puntuales y solicitar el endeudamiento para "todo o nada".

Finalmente, a fines del año pasado se trató el presupuesto 2021 y allí si se logró incluir deuda para distintas obras entre las que aparecía el acueducto ganadero.

El punto es que todos coinciden en la importancia de ese acueducto y el impacto productivo que tendrá. No hay discrepancias respecto a que generará trabajo y que es una obra necesaria. Pero durante dos años fue postergada por cuestiones políticas.

Finalmente esta semana se alinearon los planetas y se logró dar un paso importante con la aprobación de la factibilidad en el Fondo Fiduciario Federal. Eso se consiguió gracias a que el proyecto ha sido enviado por la provincia y también a que ayudó a empujarlo la senadora Anabel Fernández Sagasti. Es decir, fue un logro conjunto.

En lugar de destacar eso, que sin importar la bandera partidaria todos trabajaron para conseguir una obra necesaria para mejorar la productividad de la provincia, se enfrascaron en la pelea infantil de si el logro de la obra es de Fernández Sagasti o de Rodolfo Suarez.

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