Un armado electoral que empieza a preocupar al gobierno de Suarez

Un armado electoral que empieza a preocupar al gobierno de Suarez

La escena política en Mendoza ya comenzó con los primeros movimientos de cara a las legislativas de 2021 y para el oficialismo existen algunas alarmas por una ruptura de Cambia Mendoza. Los intendentes del oficialismo impulsan la candidatura de Alfredo Cornejo a senador, pero el exgobernador duda.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

En el marco de lo que le toca administrar, sería una exageración sostener que Rodolfo Suárez ya está trabajando para las elecciones legislativas de 2021. En esa oportunidad lejana aún se renovará por mitades, quizás por última vez, la Legislatura de Mendoza y también estarán en disputa bancas para la Cámara de Diputados de la Nación y los tres representantes de la provincia en el Senado, la batalla de fondo.

Pero esa distancia que mantiene todavía el gobernador con la cuestión electoral, se acorta al momento de analizar los movimientos que ya se han comenzado a notar en el resto de la escena política mendocina. Una luz amarilla ya se encendió en el tablero de comando del Gobierno en este sentido y es la probable aparición, otra vez, de una tercera fuerza que termine quitándole votos al radicalismo y que permita en definitiva el que el peronismo pase por el medio y termine ganando la elección. Las posibilidades de que esto ocurra son al menos dos, por ahora.

Una de ellas está vinculada a la diáspora de dirigentes que generó en Protectora el alineamiento en el Congreso de José Luis Ramón con el kirchnerismo. Los dirigentes que se quedaron acá, los legisladores Marcelo Romano, Mario Vadillo y un grupo de concejales departamentales, ya han comenzado a explorar la viabilidad de presentarse con sello propio y ya sin su figura principal al frente que podría terminar sumado a la boleta del PJ el año que viene.

Pero la preocupación mayor está centrada en la alternativa muy probable de que, luego de cinco años y de tres elecciones, finalmente se rompa Cambia Mendoza. Este frente político fue diseñado por Alfredo Cornejo en su campaña a gobernador de 2015 con un solo fin: aglutinar detrás de su candidatura a todas las fuerzas políticas antagónicas del peronismo para evitar la dispersión de esos votos. La estrategia aquella dio resultado, pero la realidad ahora impone otro ritmo.

El senador Jorge Difonso, todavía cercano de Sergio Massa e integrante de Cambia Mendoza, mantiene un diálogo político fluido con Romano y además tiene rotos todos los vínculos con Cornejo. Pero principalmente con Suarez: el gobernador todavía lo tiene anotado el exintendente de San Carlos como quien sacó a la gente a la calle en diciembre para frenar los cambios a la 7772 y no perdona ese hecho. Romano y Difonso además de su origen sancarlino comparten otra cosa: el electorado, importante en la provincia, que enarbola la bandera de la defensa del agua.

Pero el punto de ruptura fuerte de la coalición oficialista podría surgir por el lado del Partido Demócrata y el Gobierno a eso lo presiente. El presidente partidario, Roberto Ajo, ya anunció que el PD hará campaña por el NO a la reforma de la Constitución y esa podría ser la plataforma para que los gansos intenten recobrar protagonismo y sobre todo, espacios en la Legislatura y en los Concejos que el acuerdo con los radicales de hace unos años terminó perjudicando.

Sin embargo existe por ahora una punto complejo en esa arquitectura electoral de estos sectores y es quién encabezará la lista de senadores nacionales que, en los hechos, será la cara visible de la campaña. “Tenemos que encontrar un buen candidato, pero además que esté dispuesto a perder”, se resignan un tanto quienes están detrás de este armado.

Cornejo es un jugador clave en el escenario político y electoral y sus posibles movimientos son seguidos de cerca por el propio Gobierno, por los intendentes del oficialismo y, por supuesto, por el peronismo. Por ahora el exgobernador se mueve por los lugares en los que transita cómodo. Sigue detrás de la construcción de su figura a nivel nacional apostando a ser el candidato a presidente del radicalismo en 2023, pero es consciente de las dificultades que tiene esa empresa. Falta mucho, pero la figura en esa carrera de Horacio Rodríguez Larreta viene con impulso y cobró más velocidad aún la semana pasada luego del enfrentamiento con Alberto Fernández por la coparticipación de la ciudad de Buenos Aires.

En este tiempo el papel que más le está gustando desempeñar al diputado es el de sostén de un proyecto político para que el radicalismo se quede en el poder por lo menos cuatro años más después de Suarez. Los intendentes del Gran Mendoza ya empezaron a sondearlo para que sea el candidato a senador nacional en primer término y enfrentar a Anabel Fernández Sagasti, quien se descarta que encabezará las listas del Frente de Todos. Podría ser una alternativa, aunque hoy la rechaza por el peso que significará volver a colocarse una campaña al hombro en la que, además, avizora que no será necesaria su presencia. El cálculo político de Cornejo es que Alberto Fernández y Cristina Kirchner podrían dar por perdido Mendoza como, a todas luces, ya dieron por perdida desde el punto de vista electoral a la ciudad de Buenos Aires. ¿Podría volver a presentarse como candidato a gobernador en 2023? Sabe que tiene el camino expedito para eso, aunque es meta aparece ahora como muy lejana.

A Cornejo lo aborda de tanto en tanto la misma e íntima convicción: siempre creyó que para un dirigente político del interior del país es muy difícil llegar a presidente, si el contexto de país en donde se desarrolla la elección no es de crisis profunda. Para él, si no se dan estas condiciones, las ventajas para un candidato surgido de la Capital Federal o de la provincia de Buenos Aires son insuperables. Un ejemplo de esto, siempre argumentó, fue la llegada al poder de Néstor Kirchner en 2003 luego de la caída del gobierno de la Alianza y del derrumbe económico de la Argentina de 2002.

“Yo voy a construir una alternancia para 2023 - anticipaba Cornejo en setiembre del año pasado en los días previos a las elecciones- pero es muy difícil llegara a presidente desde Mendoza. Hay que formar equipos y yo no los tengo”, reconocía. Doce meses después poco y nada hizo en ese sentido, aunque la pandemia conspiró. Hace seis meses que prácticamente no sale de la provincia y está muy lejos de la rosca de Buenos Aires que apenas alcanza a cubrir con reuniones a través de Zoom.

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