¿Volvemos a Fase 1? Detalles del tenso diálogo entre Alberto Fernández y Suarez
Durante la tarde de ayer se volvió a registrar tensión en la conversación que Alberto Fernández mantuvo con el gobernador Rodolfo Suarez. La sensación que tienen en el gobierno provincial es que el presidente intenta presionar a la provincia para que vuelva a Fase 1 y que quede en evidencia un fracaso de la apuesta por el equilibrio entre economía y salud que predica el ejecutivo mendocino. En la Casa Rosada entienden que el aumento de casos así lo demuestra y que es necesario que Suarez de marcha atrás y restrinja actividades, algo que el mandatario local no está dispuesto a hacer.
En la reunión que hoy tendrá a las 10.30 con los intendentes, Suarez le comunicará a los jefes comunales detalles de la situación y a lo largo del fin de semana diagramarán cómo continúa la "cuarentena" en Mendoza. La postura del gobernador es clara: considera que aumentar las restricciones no servirá para descomprimir el sistema de salud y entiende que la situación en la provincia es compleja pero no crítica.
Mientras tanto, el modelo que intentan imponer desde el gobierno nacional es el de otras provincias que han tomado acciones más agresivas como, por ejemplo, el aislamiento de barrios. No al punto que se ve en la vecina provincia de San Juan, pero si como lo han hecho gobernadores como Juan Schiaretti en Córdoba.
Para Rodolfo Suarez no es necesario llegar a ese punto y mucho menos cerrar actividades económicas para reducir la circulación. Uno de las cartas que presume la provincia es la apertura que ha logrado en ese sentido y el alivio que ha significado para sectores como el gastronómico, por poner un ejemplo. Considera que volver a Fase 1 sería darle un tiro de gracia a emprendedores y empresarios que están haciendo malabares para sobrevivir y generar trabajo en este contexto tan adverso.
Como contrapartida, Alberto Fernández y su equipo temen que por mantener la economía funcionando en Mendoza se viva una crisis sanitaria por la multiplicación de casos. Ese es el argumento que esgrimen para presionar a Suarez de dar marcha atrás. Analizan las cifras, hacen proyecciones y alertan sobre las consecuencias de la osada apuesta mendocina de lograr un equilibrio entre lo económico y lo sanitario.
Incluso en Mendoza saben que se está asumiendo un riesgo, pero afirman que lo hacen con datos puntuales que demuestran que aún hay margen para mantener la situación bajo control. En otras palabras, Suarez le manifestó al presidente que estaría dispuesto a volver a fase 1 o cerrar actividades si fuese necesario, pero que según sus proyecciones no hace falta.
Reconoce el aumento de casos, admite que está tensionada la capacidad de atención sanitaria pero afirma que aún hay posibilidad de ampliación de camas y que las variables aún no indican que exista una situación crítica. A eso agrega su convicción de que restringir no significa disminuir el ritmo de contagio y la importancia para la economía de Mendoza de que las actividades sigan funcionando.
En resumen, por un lado Alberto Fernández entiende que es momento dar marcha atrás en Mendoza restringiendo actividades económicas para reducir la circulación del virus y siendo más agresivos en los controles en los barrios y en las calles. Por el otro, Suarez sostiene que más allá del aumento de casos el sistema sanitario aún tiene capacidad de respuesta y considera que restringir actividades no garantiza bajar el ritmo de transmisión pero sí significa un tiro de gracia para emprendedores, empresarios y trabajadores.
A las 10.30 está previsto que Suarez dialogue con los intendentes mendocinos para discutir sobre estos temas y ponerlos al tanto sobre los pormenores de la situación sanitaria de la provincia. En las próximos días habrá extensas conversaciones entre municipio, provincia y nación para definir cómo continuará la "cuarentena" en nuestra provincia.