Pico de contagios: dudas y certezas de una crisis que no llega por sorpresa

Pico de contagios: dudas y certezas de una crisis que no llega por sorpresa

El pico de contagios de coronavirus no puede tomar por sorpresa a Mendoza. Hubo meses para prepararse. Aplicarán restricciones, pero hay brotes en sectores sensibles que se originaron por impericias.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La pandemia de coronavirus tomó por sorpresa a medio mundo, pero si hay una ventaja que tuvo Argentina es el tiempo ganado hasta que llegara el momento crítico. Pasaron más de cuatro meses desde arribó el virus hasta el momento crítico que está comenzando a atravesar el país y la provincia. Tiempo de conocimiento, de aprendizaje y de preparación en la gestión sanitaria, social y económica.

Ahora se pone a prueba la pericia y la estrategia preparada. Mendoza lo hace desde una situación privilegiada respecto al resto del país porque llegó al "pico de contagios" con la economía abierta, con una vida cotidiana más convencional que el resto y con una cantidad de personas afectadas que aún tienen respuesta del sistema de salud. Sin embargo, hay algunas luces rojas encendidas por la afectación de los recursos humanos de salud, por grupos de personas vulnerables contagiadas "desde afuera" y por el crecimiento exponencial de los casos. El caso del hogar Renacer es emblemático: son personas con discapacidad internadas que, aparentemente, fueron contagiadas por impericia en los protocolos de un hospital. Ya se produjo la primera muerte de una mujer que estaba internada allí. 

El gobernador Rodolfo Suarez reunió a los intendentes para analizar la situación. Pero no con todos. Solo estuvieron presentes los oficialistas. Con el resto tuvo contacto telefónico. A medida que se agudiza la situación, se profundizan algunas diferencias. "No me convocaron y estamos muy preocupados", explicó un intendente peronista. El propio Suarez tampoco consulta mucho más allá de su equipo de confianza para decidir sobre la situación sanitaria.

Su idea es restringir lo menos posible las actividades económicas porque sabe que el impacto del aislamiento ha sido brutal para la vida de las familias y las empresas. Por eso buscarán abordar a la gente y no a las actividades: no habrá más reuniones familiares por un tiempo, los bares no podrán recibir a grupos de "amigos" como hasta ahora y las actividades recreativas y deportivas grupales se prohibirán. 

A pesar del momento crítico, las distorsiones siguen y la tensión entre la Nación y algunas provincias se profundizan. Incluso con un tema tan sensible como la información sanitaria. En Mendoza tomaron con bronca el "enfoque negativo" que tuvo Alberto Fernández sobre Mendoza porque, además, aseguran que mintió. "Siempre tiene algún problema con las filminas. Fue con Chile, con Alemania y ahora con Mendoza", chicaneaban.

El problema para los más desconfiados, entre ellos el propio Gobernador, es que creen que puede haber alguna maniobra política detrás y temen que sea un argumento para sacarle el control de la estrategia a la provincia. Es decir, que el nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia no incluya a Mendoza dentro de las provincias con distanciamiento social. El Presidente dijo que todo seguiría como hasta ahora. Pero no sería la primera vez que lo que dice y lo que hace difiere.

Por eso esperan la norma nacional para decidir. Allí se vuelve a notar otra distorsión: no hay comunicación fluida entre los funcionarios políticos de la Nación y la Provincia. El DNU que vence el domingo ponía dos requisitos que Mendoza ya no cumple para mantener el distanciamiento: que no haya circulación comunitaria y que el tiempo de duplicación de casos no supere los 15 días (en Mendoza es a los 8 días). El tercer requisito es el más importante y es en el que se aferra Suarez: que el sistema de salud tenga capacidad de respuesta. El nuevo DNU podría tener nuevas "categorías" y allí entraría Mendoza. 

Ayer sí hubo cruces de datos entre las áreas sanitarias. Pero no se dieron certezas sobre las decisiones políticas que se tomarán. Suarez anunciará mañana cómo será la vida cotidiana de Mendoza hasta el 17 de agosto. Seguro será con menos contacto social, más control de parte de los municipios y con tensión sobre el sistema de salud. En estos 15 días habrá más casos de coronavirus también: el momento crítico llegó, pero con muchas ventajas que también pondrán a prueba cuánto se preparó Mendoza para abordar el problema

Dudas y temores

El Gobierno puso en foco a los jóvenes como agentes de transmisión del virus. Manejan la hipótesis de que los jóvenes se contagian sin enfermarse, circulan y transmiten el virus a personas vulnerables. Por eso apuntan a ese grupo para restringir la circulación y la posibilidad de intercambio. 

Pero hay otros problemas que no quedan abordados con esa estrategia. Es que muchos de los brotes más complejos se produjeron en grupos que no responden a esa lógica y donde, posiblemente, haya mediado impericia en los protocolos. Es lo que pasó en los geriátricos, hospitales y en un hogar para personas con discapacidad. Justo en los sectores más sensibles y vulnerables. Cada día se multiplican los casos en el "clúster de salud" y en nuevos hogares de ancianos, lugares donde el virus no llegó por "actividad social". Incluso hay quienes reconocen con autocrítica la falta de cumplimiento de los protocolos. "No puede ocurrir que haya pacientes de otras enfermedades que se hayan contagiado coronavirus a través de un médico o enfermero", reconocen en Salud. 

El problema es que los profesionales de la salud no tienen reemplazo y los adultos mayores y personas con discapacidad afectados pueden demandar más atención crítica del sistema. Y ese es el dato clave: la cantidad de personas internadas en terapia intensiva o con pronósticos que pueden complicarse. Hasta el viernes eran 20 las personas internadas en terapia intensiva. Pero se sumaron personas vulnerables que no pueden ser aisladas en en otro lugar que no sea un hospital. 

La aceleración de las altas continúa para evitar la saturación del sistema. Incluso, según pudo chequear MDZ, hay algunos casos en los que se permitió el aislamiento domiciliario a pacientes sin síntomas. Actualmente el criterio es que las personas estén bajo cuidado del Estado al menos 10 días de los cuales deben estar 3 sin síntomas para recibir el alta. 

Los próximos días serán cruciales para evaluar el impacto real de la pandemia en Mendoza y cómo seguirá la vida cotidiana. Incluso saben que serán las dos semanas de mayor cantidad de casos y de tensión en el sistema de salud. Las restricciones que comenzarán mañana impactarían recién dentro de algunas semanas. Como dicen en la mesa chica que analiza la situación, hay que aprender a convivir con un virus que va a estar presente mucho más tiempo del que se creía. 

 

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