Crece la tensión entre Suarez y un intendente oficialista
Desde que arrancó la pandemia el intendente de Las Heras, Daniel Orozco, ha tenido algunos llamados de atención desde Casa de Gobierno por desinteligencias en la forma de comunicar y ejecutar medidas. El primero de ellos fue la creación de un "hospital de campaña" en el Polideportivo Polimeni sin avisar. Pero no fue el único: luego fue el propio Orozco el que adelantó información errónea sobre un foco de contagio y también se adelantó a la Provincia en otras medidas.
La tensión entre el gobernador y el intendente crece y hay señales cruzadas. Ayer Orozco no estuvo en la reunión a la que convocó Suarez para analizar cómo seguía el distanciamiento y hay quienes aseguran que el faltazo fue una devolución de favores: el intendente lo esperaba al mandatario provincial para recorrer su "hospital de campaña" en el Polimeni, un lugar ocioso que hasta ahora solo sirvió para la foto.
Oficialmente aseguran que la ausencia de Orozco en la reunión de intendentes fue por motivos de agenda. Es decir, cualquier otra actividad que para él era más importante que reunirse en el cuarto piso de Casa de Gobierno.
Algunos referentes políticos dentro del municipio manifiestan que el descontento que tiene Suarez con Orozco tiene que ver con maniobras pre electorales que el jefe comunal ha desarrollado para comenzar a posicionarse dentro de la provincia. Pero además se profundizó luego de la situación del barrio Espejo (Las Heras) que fue el epicentro de un operativo sanitario en el que Daniel Orozco habló más de lo debido. Ahora, aseguran, desde el ejecutivo "le pusieron un freno". "Lo pusieron en su lugar", explicó un concejal radical.
En la reunión de ayer realizada en Casa de Gobierno estuvieron todos los jefes comunales del Gran Mendoza. Los intendentes fueron notificados con muy poco tiempo de anticipación pero de todas maneras acudieron todos, con la excepción de Daniel Orozco, que manifestaron que "tenía agenda propia por eso no pudo asistir". El problema, para el Gobierno, es justamente ese: la "agenda" propia y disruptiva del lasherino. Tanto, que Suarez le cortó la línea directa en el teléfono.


